Diario vetusto de Raro Propósito

El 24 de abril Vetusta Morla comenzaba su gira La Deriva y lo hacía, como siempre en Murcia. El destino quiso que yo me encontrara ese mismo en día en Barcelona, donde había viajado desde Madrid para ver un concierto de Standstill. Vaya por delante que disfruté ese concierto enormemente y me encantó ver a Montefusco y compañía después del concierto. En ningún momento me acordé de deriva alguna, cosa bastante inusual en mí.

De vuelta a Madrid,  tras leer algunas crónicas y ver unas 1500 fotos, la cosa cambió y comencé a arrepentirme de no haber dado el saltito a Murcia para vivir el ilusionante estreno de esta gira que tan buen sabor de boca está dejando a todo el mundo. Poco después, me entero de que mis compis de Colectivo van a  ver a Vetusta antes que yo y ahí comenzó mi penitencia. Juré en arameo,  yo tenía que verles antes que nadie en Colectivo (que para eso soy la fan oficial) o al menos, a la vez que ellas. Como la cosa estaba complicada, recurrí a la divina providencia y prometí que si conseguía mi (raro) propósito, me hacia… no sé… el camino de Santiago, por ejemplo.

El 3 de mayo Vetusta Morla da un concierto en Vigo, Penélope no piensa perdérselo y como sabe que me gustan, tiene el detallazo de llamarme desde el auditorio y permitirme escuchar al teléfono la voz de Pucho cantando Fuego, mi canción favorita de La Deriva. (Minipunto para Pe). Yo con eso me hubiese ido a la cama feliz, pero alguien ahí arriba me quiere mucho y poco después mi móvil sonaba otra vez. Por resumir, os diré que gracias a la tarifa plana de una personita a la que adoro, pude vivir de alguna manera el concierto entero de Vetusta en Vigo, no lo vi, pero lo escuché, bailé y me partí de risa con los comentarios de mis compañeras que no voy a reproducir aquí porque:

a)      Tienen muchos rombos

b)      Tendría que sacar la sierra mecánica a pasear y me la he dejado en casa

De alguna manera había conseguido mi propósito de haber vivido La Deriva en primicia para el Colectivo. De haberlo sabido, igual hubiese pedido aprobar todo en junio o que me tocara la primitiva, pero ya era tarde. Me tocaba pagar mi parte del trato. El Camino de Santiago. Y yo andar… la verdad, si no hay escaparates me da mucha pereza. Así que renegocié la deuda y hemos llegado a un trato. Yo cambio el Camino de Santiago por una peregrinación a los conciertos de Vetusta este verano y prometo contarlo en un diario tan surrealista como divertido. No os prometo nada, porque probablemente muera de un paro cardíaco a la primera Riviera (voy a las cinco) pero intuyo que nos vamos a reír mucho.

Este fin de semana tocan en Barcelona y será Lucía quien los disfrute (perra!) a mi me quedan aun 24 días, así que me voy de retiro espiritual a prepararme para lo que se me viene encima y os dejo con las maravillosas crónicas de Pe y Luci que seguro que os van a encantar. Yo volveré (si sobrevivo) el 29.

#SomosColectivo

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