El Festival’Era 2014. EL FESTIVAL DEL VERANO, así, en mayúsculas

Antes de empezar quiero pedir perdón a la organización (Marc, Guillem, Javi y Cristian) por lo tarde que llega esta crónica, pero esta redactora, a veces, también se va de vacaciones y desconecta del mundo (es eso o perder la poca cordura que le queda). Dicho esto, ¡vamos al lío! 🙂

Cuando llevas todo el verano girando de festival en festival te vuelves exigente, es algo que no se puede evitar, empieza a sobrarte el postureo generalizado que reina en este tipo de eventos y necesitas estímulos nuevos, frescura. Eso es exactamente lo que es el Festival Era, un festival diferente que apuesta por la comodidad de los asistentes, la cercanía y programa grupos con una calidad innegable pero que no son masivos.

En esta segunda edición, el festival duraba dos días y nosotras no nos quisimos perder ninguno de ellos, así que el viernes cogimos nuestras Quechuas y nos plantamos en Llagostera. Nada más llegar a la zona de acampada notamos el olor a naturaleza (en algunas crónicas he leído algo de “olor a establos”, pero no queridos desengañaros, el campo huele así,  ver animalillos correteando tiene sus consecuencias. Pero tranquilos, es algo a lo que te acostumbras con los años…) y pudimos confirmar que la Masia Can Gascons es EL sitio ideal para un festival, es grande y está aislado pero bien comunicado, así no hay restricción de horarios.

El viernes se prometía tranquilo, una toma de contacto, una forma de hacer participar al pueblo en la fiesta, pero no sé muy bien como ¡se nos fue de las manos! Empezamos la noche tomando cervecitas en el vaso reglamentario mientras disfrutábamos del concierto de Anímic, para después desplazarnos al pub en el que continuaba la fiesta. Allí entre risas, bailoteos y cervecitas nos dieron las tantas, pero conocimos a medio camping, porque el ambiente que hay en el Festival Era es lo más parecido a una fiesta privada, pero a gran escala.

La jornada del sábado arrancaba a las 17h, pero una servidora tenía una fiesta de cumpleaños en Tamariu, así que no llegué al recinto hasta las el momento del DILUVIO UNIVERSAL. Sí amigos, fue poner los pies en el recinto y ver como una nube negra, negrísima, cubría el cielo de Can Gascons y empezaban a caer las primeras gotas ¡se mascaba la tragedia! Pero no, una vez más los organizadores (hiperactivos durante todo el día, arriba y abajo con sus inseparables pinganillos) demostraron que si se quiere se puede y pese a la lluvia Corrientes Circulares Dj’s pudo pinchar. Dos altavoces y un ipod le bastaron para marcarse, dentro de la barra, una sesión más que bailable y los asistentes contestamos coreando canciones bajo la lluvia.

Por fin deja de llover, se abre el cielo y la programación sigue adelante, aunque con algo de retraso. Ya sin lluvia empiezo a encontrarme a conocidos y a socializar, así que no conecté con los conciertos hasta que El Petit de Cal Eril subió al escenario principal con su folk rock festivo. Después me dirigí a la Zona Roures donde estaba situado el escenario pequeño,  y me enamoré de ella, una pena que estuviera todo mojado porque si no me marco unas croquetas por la montañita de esas que hacen historia. No llegué a tiempo de ver a Johnny Card ni a Thalab (¡lo siento! :__), pero sí llegué a tiempo para quedarme prendada de la barcelonesa Brigitte Laverne, eso que el concierto fue corto y el volumen estaba bastante bajo.

De nuevo me desplazo al escenario principal y ALUCINO con Baths, que me perdonen We Are Standard pero los americanos fueron lo mejor de la noche. La increíble voz de Will Wiesenfeld encendió la chispa y consiguió que el ambiente húmedo dejado por la lluvia se caldeara totalmente. Mis vascos favoritos, We are Standard, cogieron el relevo y se marcaron uno de esos setlist que están hecho para que el público baile y disfrute, es de rigor decir ¡qué lo consiguieron! A partir de ahí, nuestras piernas ya no dejaron de moverse porque a la electrónica de Laser le siguió el gran beGun y después llegó el turno de los djs. Simian Mobile Disco fue una fiesta aunque pelín desfasada para mi gusto y DJhonston se encargó de cerrar el festival por todo lo alto a base de hits.

Ahora viene cuando tendría que decir que, mientras amanecía, me fui toda contenta a mi tienda y desperté horas después feliz como una perdiz, pero no ¡error! Creo que no os podéis imaginar la que había liada en la zona de acampada, vamos que las rave de algunos pueblos se quedan en nada. Nos lo pasamos bien un buen rato, pero tres horas después la cosa dejó de tener gracia y aprovecho este post para lanzar maldiciones contra los dueños del “León amarillo piolín” que no nos dejaron dormir y lanzo una propuesta para el año que viene, separemos la acampada del parking ¡por favor!. Por lo demás todo maravilloso ¡LARGA VIDA AL FESTIVAL ERA!

#SomosColectivo

PD: Creo que no os he dicho que he decidido que algún día me casaré en esta Masia, id buscándome marido 😉

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2 Respuestas a “El Festival’Era 2014. EL FESTIVAL DEL VERANO, así, en mayúsculas

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