1ª jornada del Festival do Norte

¡Y por fin llegó el 3 de julio! y con él, el tan ansiado Festival do Norte. En ocasiones sucede que, cuando deseas algo mucho, parece que todo se confabula para que las cosas no salgan como una quisiera pero, aún con esas, peleé como una jabata para poder dar fe de los “imprescindibles” del festival.

Mi primera jornada del festival comenzaba a las 6:30 a.m. No, no tenía que montar el escenario Estrella Galicia, pero sí atender a la ocupación que me paga los vicios y las facturas. Desde esa hora tan temprana en la que los gallos comienzan a desperezarse,  el día se presentaba como una verdadera carrera de obstáculos cuya meta era llegar a tiempo al concierto de Polock (llegar a White Bats ya sabía que era misión imposible).  Pues bien, después de haber salido de casa más tarde de lo esperado por ejercer de unidad móvil de mi oficina, haberme pasado dos veces la salida correspondiente para ir dirección a A Illa de Arousa, no entender ni una sola palabra de las indicaciones de una buena mujer (sí, gallega como yo, con muchísima voluntad pero con un serio problema de verborrea y vocalización), intervenir en el programa Mix de Trébol de nuestra amigui Anne, dejar a mis acompañantes con las maletas sin tener ni puñetera idea de dónde tenían que ir (“esto no es Ibiza así que seguro que lo encontráis”, les solté sin opción a réplica) y dos vueltas más tarde, por fin encuentro el Auditorio donde tocaban los valencianos. El objetivo no estaba del todo perdido pero la lluvia e imagino que el cansancio acumulado me pasó factura y no pude disfrutar de la primera jornada del festival como quisiera. Bueno, dejo de lamentarme y vamos con lo acontecido que no todo fueron contratiempos.

Antes de empezar con los conciertos quisiera comentar algunas cosas en cuanto a la organización del festival. El repartir las actuaciones en diferentes espacios para hacer partícipe a todo el pueblo me parece un gran acierto; el pueblo estaba totalmente integrado en el festival, los habitantes de la isla resultaron de lo más acogedores y se mostraron encantados de tenernos por allí, atendiendo a nuestras demandas de forma amable y cercana. Por poner una pega, el servicio de autobuses sólo funcionaba por la tarde lo que hizo que, muchos de los asistentes instalados en el camping, tuvieran que caminar entre 30 y 40 minutos para poder asistir a los conciertos en los bares.

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Por otra parte, el Escenario Estrella Galicia (único punto para la recogida de pulseras) quedaba bastante alejado por lo que el tener que recoger la pulsera en la salida de la isla para luego volver al Auditorio situado en el centro del pueblo, no resultaba para nada práctico ni cómodo, algo que se hubiese resuelto con habilitar otro punto de recogida de pulseras en el Auditorio, sobretodo teniendo en cuenta que los conciertos de la primera jornada darían comienzo allí.

En cuanto zonas de restauración, si bien es cierto que no estamos hablando de un festival multitudinario, me parecieron un poco escasas aunque de muy buena calidad (que nos gusta comer bien a los gallegos) y precio razonable. Algo a destacar, el vaso de la bebida había que comprarlo con lo cual se evitó el ir tropezando con vasos por el suelo y el consiguiente ahorro de plástico y cuidado del medio ambiente.

Dicho esto, vamos con la música.

Viernes, 3 de julio

Como os decía, mi primer concierto fue el de los valencianos Polock. Sinceramente, habiendo dado un gran concierto, en mi opinión, su actuación se vio deslucida por el recinto. El Auditorio no me pareció el mejor local para un pop fresco y que invita al baile. Llegar y encontrarme a la gente sentada mientras sonaban pepinazos como “Tangles”, “Internet Porn”, “Fireworks” o “Rising Up”, me dejó un poco descolocada. Vale, todo se hubiese solucionado con que el público se levantase y se pusiese a bailar, pero eso no sucedió salvo unos cuantos que preferimos hacerlo en los pasillos.

Polock, ofreció un buen concierto pero que se hubiera disfrutado mucho más al aire libre (aunque lloviese), con una cerveza en mano y dejándose llevar por su buena música.

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 Finalizado el concierto de Polock, yo seguía con mi particular carrera de obstáculos y, cuando por fin consigo llegar al escenario Estrella Galicia, comenzaban a sonar  Broncho. Los americanos se presentaban con su líder Ryan Lindsey mejor vestido para la ocasión que nosotras, la tarde noche se presentaba lluviosa y nada mejor que una gabardina. Estilismos a parte, los de Oklahoma, en su primera visita a nuestro país, paraban en el Festival do Norte con un directo contundente en el que se mezclaron power pop y garage a partes iguales. Durante una hora presentaron los temas de su último trabajo Just Enough Hip To Be a Woman cerrando un concierto más que convincente con “Class Historian” recibido con euforia por el público que les acompañó con bailes y cánticos.

Broncho

Llegaba uno de los conciertos que más curiosidad me despertaba, el de los ingleses Glass Animals y no defraudaron. Estos amigos del instituto hicieron disfrutar con un concierto dinámico y fresco. Dave Bayley (voz y guitarra) se hizo dueño y señor del escenario y, cuando nos dimos cuenta ya estábamos bailando totalmente entregados con hits como “Gooey” o “Black Mambo”. Sin duda uno de los conciertos que no olvidaremos de la décimocuarta edición del Festival do Norte.

Glass Animals

Sin duda el momento más esperado de la noche era el concierto de Standstill y tampoco la lluvia, que ya había hecho acto de presencia en esta primera jornada del festival, quiso perdérselo. Si ya las esperas no suelen gustar, en este caso menos al ser conscientes de que la lluvia no cesaba. Mientras nos poníamos a resguardo, observábamos con cierta preocupación como en el escenario se tapaban los instrumentos y equipo. Nuestra preocupación y temor estaba en que se suspendiese el concierto, pero eso no sucedió. Finalmente Enric Montefusco y los suyos se presentaron ante unos fans entregados sabedores de que sería la última vez que les verían en directo.

Decía Montefusco y no sin razón, que estaba siendo una despedida épica y es que les tocó pelear contra la lluvia, el frío, los calambres que el micrófono daba a Enric y algún que otro contratiempo. Pero en esa lucha épica, Standstill fueron los flamantes ganadores con un concierto soberbio en el que se entregaron a sus seguidores y éstos a ellos dándolo todo con “Por qué me llamas a estas horas”, “Que no acabe el día” o “Adelante Bonaparte”.

Standstill

A estas alturas la lluvia y el frío me habían calado hasta los huesecillos del oído y ante el temor de ver peligrar la segunda jornada del festival por un gripazo antológico decidí que lo mejor sería retirarme. Así que preferí sacrificar a Javiera Mena en beneficio de mi salud para poder disfrutar sin limitaciones la segunda jornada del Festival do Norte.

#SomosColectivo

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