Sonorama de raro propósito 2015

¡Buenos días queridos amiguitos de raro propósito!

Como ya sabéis, cuando inauguramos el blog nos pusimos como tarea extra escribir una crónica de raro propósito en los festivales a los que asistieran tres o más de nuestras chicas Colectivas, por aquello de que nos separan muchos kilómetros y pensábamos, inocentes de nosotras, que iba a ocurrir pocas veces. La realidad ha sido que el año pasado nos hinchamos a escribir crónicas de este tipo (véanse algunos ejemplos como Let’sFestival’14, PortAmérica‘14 o Alhambra Sound‘14), pero este año no estábamos teniendo tanta suerte. Por eso cuando Penélope nos dijo por sorpresa que se venía al Aranda lo celebramos, parafraseando a los amiguis de Sesión Golfa, mucho y muy fuerte. ¡Ya éramos tres y Aranda iba a arder!

A continuación, cada una de nuestras redactoras os contará su experiencia en el Sonorama Ribera 2015. Debéis recordar que serán crónicas de raro propósito y en ellas la música no siempre es lo más importante, así que si lo que queréis es saber cómo fueron los conciertos mejor que os leáis las crónicas oficiales que enlazamos a continuación: 1ª jornada, 2ª jornada y 3ª jornada.

Botella_Diego_Santamaria

¡Qué gran placer disfrutarte, Sonorama querido!, por @GlamourousBlack

Tengo que empezar diciendo que el hecho de que yo hubiese asistido al Sonorama es fruto de la generosidad, fe y persistencia de Iria, Isa y Lucía. Así que, antes de empezar a disparatar ¡¡GRACIAS!!

Pues eso, que el universo conspiró para que allí estuviese aunque no tanto como para disfrutar de los cuatro días de festival, así que mi “experiencia sonorámica” comenzó el viernes 14 a las 6 am cuando me levanté para acabar de preparar todo e irme a trabajar. Después de una mañana de hacer certificados a cascoporro, subir y bajar escaleras que ya le gustaría a Rocky Balboa y dejar todo mi trabajito hecho, a las 3 de la tarde mi amiga Tamara (siempre dispuesta a echarme una mano cuando hay que liarse la manta a la cabeza) y yo salíamos rumbo a Aranda de Duero con tantas ganas de festival que se nos salían por los ojos y con un único objetivo, llegar al concierto de Jero Romero. ¡Y llegamos!

Después de achuchones, besos, saltitos, vaciar coche, montar tienda y arreglarse mínimamente, tiramos para el recinto del festival. Y entonces se produjo el momento más emotivo, reencuentro con las colectivas de mis amores (Lucía y Marisa) y amiguitas allegadas al colectivo en tercera fila del concierto de Jero Romero. ¿Podría tener nuestro encuentro mejor banda sonora? Allí estábamos todas emocionadas, cantando abrazadas o cogidas de la mano, al borde del llanto… En fin, muy bonito todo pero a mí los momentos emotivos me gustan en pequeñas dosis (es que me pongo muy tontorrona) y yo estaba allí para bailar, cantar y beber cerveza con mis amiguis y el concierto de Mi Capitán se presentaba como la mejor de las opciones para poner freno a la emoción y dar rienda suelta al celebración festivalera.

Vale, los de Barna tienen un fantástico directo pero.. ¿qué hay de lo tremendamente sexy que resulta Gonçal? Ay, Gonçal… ¡Lo que pudimos disfrutar con tus contoneos y esa manera tan sugerente de cantar! Vamos que nos bebimos el agua coloreada sin rechistar (así decidimos llamar a la Heineken). Y así, “entonadillas”, nos fuimos a ver a Supersubmarina. Quede claro que no me gustan pero yo en un festi no me los pierdo porque, cuando no me pego unos bailoteos con un  chico guapo, me río tanto que hasta me salen agujetas y en Aranda me tocó celebrar una despedida de soltero de un tío asturiano y, entre fotos, charlas sobre el matrimonio y situaciones disparatadas y sorprendentes, me lo pasé de coña. ¿Qué tocaron? Ni idea, leeros la crónica que os hemos enlazado más arriba, para eso mis compañeras tomaron notas.

Perdiendo la dignidad en Sidonie

Aquí estamos, perdiendo las formas, las maneras y la dignidad en alguno de los conciertos (sí, lo veis bien, Marisa se subió a Tamara a la espalda ¡épico!)

A partir de ahí, todo fue muy extraño (creo que la Desperados tiene parte de culpa). Hice la croqueta con una amiga mientras nos desternillábamos de risa por el suelo, conocí a un chico madrileño guapísimo y sosísimo al que dejé plantado como un geranio; según mis amigas algún comentario hice sobre bigotes que todavía recuerdan hoy (yo creo que mienten y eso no tuvo lugar, no sé de qué demonios hablan); no sé cómo llegué hasta el concierto de Joe Crepúsculo para darlo todo con “Mi Fábrica de Baile” y después decidí que era buena hora para irme, pero todavía me quedaban un par de cosillas pendientes, cantar y bailar como si no existiese el mañana en el concierto de The Royal Concept y comprarme una chapa de The Right Ons (no sé si por este orden o al revés). Y entonces sí, me fui, porque 23 horas sin dormir me parecieron demasiadas horas y todavía quedaba festival.

Después de cuatro horas de plácido sueño, daba la bienvenida al sábado sin ser consciente de que sería el día en el que iba a tener conocimiento, en mis propias carnes, de lo que era la resurrección. Sí amiguis, esta gallega murió y resucitó varias veces en el mismo día. El primer acto de muerte y resurrección tuvo lugar en las duchas porque, sinceramente, dejé de respirar en el mismo momento en que cayó el agua helada sobre mí para volver a la vida soltando todo tipo de improperios (algún día me lavaré la boca con lejía y me convertiré en una señorita de bien).

Los demás viajes de ida y vuelta más allá de la luz, tuvieron lugar en la Plaza del Trigo, un lugar ideal para iniciarse en este tipo de experiencias. Pero la cosa no se quedó en eso si no que, pude sentir lo que sentía Carmen Maura en la “La Ley del Deseo” cuando decía aquello de “¡Riégueme!”, y, no sé si por el efecto del sol dando de lleno en mi cabeza o porque el actimel del desayuno mezclado con el calimocho fermentó en mi estómago, se me empezaron a pasar por mi cabeza todo tipo de ideas para llevarme al salón de mi casa a todo el plantel de artistazos que tocó esa mañana.

Plaza del trigo

Aquí nos podéis ver en la Plaza concentradas mientras Rufus montaba y declarándoles nuestro amor ❤

Todo comenzó cuando Asier, guitarrista y voz de Señores, se soltó a bailar de una forma fascinante y todo lo que yo deseaba era volver a verle bailar mientras pensaba que sería maravilloso tener un novio que baile así (sí Asier, esto es lo que parece). Pero a continuación tocaron Rufus T. Firefly y desée un concierto privado suyo en mi salón (Asier podría bailar conmigo). Para cuando Carmona se presentó con su flipante banda de musicazos acompañado de Xoel López, creo que empecé a fibrilar y mi cabeza a disparatar hasta límites insospechados. Secuestraría a Xoel y a Pucho; Xoel me cantaría hermosas canciones mientras que a Pucho lo pondría a cantar en bucle Ser Brigada mientras se mueve de esa forma tan… porque ¿os habéis fijado en como baila Pucho con el pie de micrófono? Sólo añadiré que, en mi próxima vida ¡yo quiero ser pie del micrófono de Pucho! Y ya metidos en el temita secuestro, me llevo a Ángel Stanich y Sidonie para montar en mi casa unas fiestas antológicas. Para no variar lo di todo en la Plaza del Trigo y, al finalizar, me dolían los pies de una manera inhumana, así que me fui al camping con la pretensión de darles descanso, que no a mi cabeza, había que organizar un secuestro masivo de artistazos.

Ducha de agua fría nuevamente y venga para el recinto. Esta última noche transcurrió ¿cómo os diría?… ¡Entre “putivueltas”! Porque entre pajarear por la zona vip, levitar en el concierto de Xoel, dejarme ver por los conciertos de Anna Calvi y Eladio y Los Seres Queridos, se me fue mucha suela de las zapatillas, bueno excepto con  Xoel López, recordad, estaba levitando. Pero un festival, no es un festival si no me destrozo la garganta cantando y para eso están Vetusta Morla y Sidonie, para que yo cante como si se fuera a acabar el mundo y, de este modo, practicar el lenguaje de signos para comunicarme.

Para quien se pregunte qué pasó con el secuestro masivo de artistazos, os diré que se redujo a dos, básicamente por aquello de unas condiciones mínimas de habitabilidad, convivencia digna y esas cosas. Así que la cosa se quedó en que para mi casa se vienen Xoel López,  para que me cante tan bonito como él lo hace mientras yo cocinaría cada día lo que él pidiese (ojo que esto no es tontería, quienes me conocen saben que este ofrecimiento va más allá de cualquier corriente propuesta de matrimonio); y Pucho, porque me da la vida verle bailar mientras canta, qué le voy a hacer, que me gusta ver a un tío moverse bien. Y qué nadie piense mal, ¿eh? al final de sus jornadas de baile en el salón de mi casa, le metería en cama bien arropadito y le daría las buenas noches con un beso en la frente. Si es que tenéis unas mentes muy turbias…

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El resto, recoger tienda, kilómetros de vuelta, voz de camionero para varios días y cansancio para una semana. Pero oye, que ya estoy preparada para volver mañana mismo. ¡Qué gran placer fue disfrutarte, Sonorama querido!

Crónica de una fotógrafa sin cámara,
por @MarisaCJ

Querido Sonorama: tras tres veranos sin faltar a nuestra cita, sólo puedo decir que te quiero. Pero tras haber fundido una tarjeta de 32 GB en tu edición de 2014, puedes imaginarte lo raro que se me ha hecho este año dejar la Nikon en casa. Y es que la vida del fotógrafo sin cámara es muy dura, y aquí estoy yo para explicaros cómo he sobrevivido.

Reconozco que mi Sonorama no empezó con buen pie: tras un viaje largo en el que la lluvia fue un compañero más, montar la tienda en el ÚNICO claro del camping y soportar otra pequeña lluvia, llegaba el momento de la fiesta de disfraces, fiesta para la que no llevaba disfraz. Pero eso no pudo evitar que me dijeran que iba de… atención… ¡Justin Bieber! (Nota mental: nunca jamás volver a ponerse una gorra y una sudadera con capucha con este corte de pelo). Aquí os dejo una foto ¿de verdad creéis que me parecía?

La mañana del segundo día, primer día de festival propiamente dicho, nuestros pasos se encaminaron al Trigo, alias “la plaza donde quiero que se esparzan mis cenizas” o “la plaza en la que tener una pistola de agua te vuelve amigo de todo el mundo”. Y aquí, chicos, es donde comienza el drama fotográfico. Porque sí, está muy bien aprovechar las manos vacías para sujetar cachis de tinto, pero el estar pensando “joder, qué foto habría sacado ahí”, “hostia, qué juego da el cantante para las fotos”, además de ver al resto de compis encima del escenario dándolo todo no ayuda a superar el síndrome de abstinencia.

A pesar de eso, tocó hacer de tripas corazón y empezar a disfrutar de la música y los amigos, que para eso habíamos ido hasta Aranda. Así que esa tarde, tras recibir al comando Barcelona del Colectivo, decidí que no iba a preocuparme más de las fotos (ya tenía bastante preocupación con las duchas de agua fría y mi querido flequillo, que esto sí es un drama constante). Y, en un gran momento de lucidez, decidí que cada vez que pensase en la foto que podría haber sacado si llevase cámara, tocaba chupito o, en su defecto, sorbo de aquello que estuviera bebiendo. Resultado de la noche: turbidez a pesar de las gafas, muchos saltos, muchas risas, muchas alabanzas a las luces de los conciertos y, cómo no, muchos “aquí habría hecho yo foto”.

Total, que entre que nos acostamos a las tantas y que no pusimos despertador, el segundo día de festival nos levantamos tarde y nos tocó correr para llegar al Trigo a tiempo (quiero aprovechar este momento para solicitar un crowdfunding para el estudio y la creación del teletransporte, nos solucionaría la vida taaaaaaaaaantas veces). El problema de llegar tarde a la famosa Plaza es que te quedas sin buen sitio, pero por dentro pensaba “bien Marisa, hoy no te podrás quejar de las fotos que podrías haber sacado”. Craso error. Llegó Full acompañado de sus serpentinas en “Quiénes somos realmente” y de nuevo noté como una vocecilla interior me decía “lo que te acabas de perder”. Eso sí, nada que no se pueda solucionar con un cachi de croquetas y otro de tinto, ¡viva Aranda y sus distracciones!

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Marisa dando la bienvenida al #ComandoBCN en la Zona VIP

Tras una nueva visita a las “duchas reparadoras anti resaca”, también llamadas “duchas en las que descubres que puedes alcanzar el registro de soprano fácilmente”, pusimos rumbo al recinto en la que para mí fue una de las mejores noches de festival. La Suite Bizarre, Arizona Baby, ¡JERO ROMERO! (conciertito de lagrimita y de reencuentro con el comando gallego del Colectivo incluido, comando culpable o al que le tenéis que agradecer la existencia de esta crónica), Mi Capitán, Supersubmarina (GRACIAS por volver a tocar LN Granada y por vuestro repertorio de luces azules nada aptas para fotos), además de Joe Crepúsculo con su fábrica de baile, la canción del festival. Y es que entre tanto bailoteo y tanto perder la garganta, no eché de menos la cámara para NADA (pensad lo incómodo que es saltar con la mochila de la cámara a la espalda, poneos en lo peor y acertaréis).

Y así, tras una noche que terminó buscando mi garganta entre la multitud, el despertador fue el encargado de avisarnos de que empezaba el último día de festival. Y ese día, señoras y señores, será recordado como el día en el que Rufus T. Firefly hicieron magia en la Plaza del Trigo (aquí está hablando mi modo no imparcial, pero es que he reescrito esta frase ya unas tres veces y sólo me sale decir cosas bonitas de estos chicos). Y ¿qué mejor manera que cerrar el Trigo 2015 con la Aloha Carmouna y amigos tocando temazos? Con Pucho y “Ser Brigada” volaron cachis y pistolas de agua, con la versión de “On my mind” vi caer lagrimillas en las caras de mis compis de blog y con “Club de fans de John Boy” la locura se desató hasta límites insospechados. Por suerte ahí estaba Protección Civil para rociarnos con agua desde los balcones de la plaza, porque si no a más de uno le hubiera dado algo de la emoción. ¿Que por qué no me preocupé por la cámara? Estaba más pendiente de no derramar el cachi de tinto mientras saltaba, creo que me después de eso me pueden convalidar ya el máster.

Y así, chicos y chicas, es como pusimos rumbo a la última tarde de festival. Tras despedirme de las duchas y prometer que las iba a echar de menos (já, mentira tó, que lo primero que hice al llegar a casa fue darme un baño de agua caliente), llegué al recinto dispuesta a darlo todo. Pero, tras bailar entre todos los feriantes con Zahara, mi vocecita interior volvió a aparecer para recordarme las fotos que podría haber echado, aunque esta vez sabía como enfrentarme a ella: con avituallamiento líquido en la zona VIP. Sí, puede que no fuera la mejor solución a mis problemas, pero oye, no hay fotos con mal pulso, por lo que di el problema por resuelto. Así que las copas fueron cayendo una a una mientras lo dábamos todo en los conciertos de Xoel, Vetusta y Sidonie, y también mientras terminábamos perdiendo las maneras con las sesiones de Eme DJ y Second Djs, con las que dimos por finalizado nuestro Sonorama musical.

Y digo musical porque el Sonorama no se termina hasta que no logras meter toda la ropa que trajiste en la mochila, consigas guardar la Quechua que se montó sola en 2 minutos, vuelvas a jugar exitosamente al Tetris con el maletero del coche y derrames alguna lágrima despidiéndote de esos amigos a los que ves de festival en festival.

Camping

Adiós campamento de la felicidad, hasta el año que viene ❤

Y ahora, el balance: ¿Lo bueno de no llevar cámara? Lo bien que sientan los cachis de tinto y la cantidad de batería que ahorras preguntándole a tus amigos dónde están cada vez que sales del foso, sin olvidar las contracturas que te ahorras en la espalda y cuello y el tiempo que ahorras sin tener que editar tantas fotos. ¿Lo malo? QUE NUNCA PODEMOS DEJAR DE PENSAR EN LA CÁMARA, es lo que tiene el vicio.

PD: Sonorama, no me dejes volver a caer en la bebida y acredítame el año que viene, por favó.

Si al final moriremos igual, mejor morir en La Plaza del Trigo; por @ArasDSuelo

Este año, mi Sonorama empezaba mal, muy mal, tanto que en el último momento me denegaron las vacaciones y se suponía que debía trabajar hasta el viernes al mediodía. Supongo que os imagináis que mi humor por aquel entonces no era el mejor. Durante los primeros días de la semana dejé encerrada mi adorabilidad en un cajón de casa y al parecer sin esa cualidad soy insoportable, tanto que el miércoles mis jefes me estaban diciendo que me cogiera el viernes libre. Niños y niñas la moraleja de esta historia es que nunca querréis verme enfadada y si me veis… ¡corred insensatos!

Al final, incluso con el cambio perdí la Fiesta de disfraces y, con todo el dolor de mi corazón, la primera de las Plazas del Trigo pero bueno, podía haber sido peor… Así que el jueves a eso de las 14h se iniciaba un rally de 573 km, los que separan Terrassa de Aranda, para llegar a tiempo a la primera de las ruedas de prensa del festival y sí, habéis acertado ¡soy una ilusa! Estuvimos en el coche casi 7h, haciendo qué se preguntarán algunos, pues muchas cosas: cantar, reír, envidiar a las amiguis que mandaban fotos desde el camping, cotillear, hacer selfies para que todo el mundo supiera donde íbamos, hacer fotos a los campos de girasoles que se ven por Soria, cantar eso de “voy camino Soria ¿tú hacía dónde vas?” como si el mismísimo Jaime Urrutia estuviera en el coche… hasta le cedimos el paso a un rebaño de ovejas después de equivocarnos de camino cerca del desvío para Valladolid (es lo que tiene intentar conducir mientras te estas partiendo la caja).

Cediendo el paso a las ovejas

¡Qué! ¿os creéis ahora lo de ceder el paso a las ovejas? xD

Y sí, conseguimos llegar, pero tarde… dejamos nuestras pertenencias a Marisa lo más cerca que pudimos del camping al más puro estilo saltar de un paracaídas (este año no nos dejaban parar cerca debido a unas obras) y nos fuimos a buscar las acreditaciones. Al volver a la acampada nos encontramos que nuestro campamento de la felicidad estaba como siempre, llena de guirnaldas y amiguis que milagrosamente todavía no había entrado al recinto ¡madre mía lo que nos va cotillear y el marujeo! Jajajaj

Finalmente entramos en el recinto y entonces es cuando empieza el curro: tomar notas, buscar una zona de semiacampada en la vip donde dejar y volver a encontrar a tus amiguis cuando te vas a pajarear por los diferentes fosos… lo que viene siendo ser prensa en un festival. De la noche destaco mi retorno a la adolescencia gracias a Australian Blonde, los bailoteos “aflamencaos” que obsequié en la zona vip a todo el que se quiso acercar durante el homenaje a Morente y las carreras huyendo de diversos admiradores mientras La Movida Madrilona se marcaba una de las mejores sesiones del festival. Pero como todo lo bueno siempre se acaba nos hacían abandonar el recinto y llegados a este punto llevaba más de 26h sin dormir. Las últimas 10 habían transcurrido entre bailes, risas, saltos… lo que viene siendo perder la poca dignidad que me quedaba esparcida a trocitos, y me encontraba dando los últimos tragos de mi cubata Jäger con Red Bull de lima en un banco a lo homeless. Había amanecido y una servidora seguía con ganas de fiesta, por lo visto el Red Bull lleva algo parecido a las pilas del conejito de Duracell, mientras veía como los trabajadores del bar del camping empezaban a llegar. Entonces, el poco sentido común que me quedaba hizo que prestara atención a sus miradas, en ellas me reflejaba como algo parecido a un zombie de los que aparecen en The Walking Dead, así que tomé la decisión de refugiarme en mi Quechua. Como dice mi madre, a veces una retirada a tiempo es una victoria.

www.rodrigomenaruiz.com

¿Habéis leído lo de la semiacampada en la VIP? Me refería a esto xD

Y sin saber muy bien como volvia a estar de pie otra vez y alguien me gritaba ¡corre que nos perdemos a Jacobo Serra! Tras una Plaza del Trigo en la que Full lo petaron, entré en una especie de estado catatónico, no dejaba de repetir “¿sabéis que?”, entonces cuando alguien me contestaba “¡qué!” y yo podía devolver tres posibilidades: “Esta tarde viene Pe”, “Voy a ver a Jero Romero” o “Carismático, trapecistas de la calle…”. Sí, lo sé, mis amigas se merecen un monumento por aguantarme tantas horas en bucle, pero es que soy así y hay que quererme igual jajajajaj

Un breve paseo por la Plaza del Rollo, innumerables tintos después y como no, un cachi de croquetas, empezaba la parte más colectiva del Sonorama Ribera 2015 ¡La llegada de Penélope! ¿Qué pasó después de este acontecimiento? Pues que ya éramos 3, todo se aceleró y los siguientes dos días se sucedieron entre cachis, risas, bailes y canciones. Parafraseando la canción ‘Nueve’, pasó todo a flashazos y ahora, desde la distancia, lo veo como en varias instantáneas de las que destaco que babeé con Jero Romero hasta puntos insospechados, bailé con El Meister lo que no está escrito, contoneé las caderas imitando a Gonçal de Mi Capitán, fui sexy con La suite Bizarre, ‘Mi fabrica del Baile’ de Joe Crepúsculo se convirtió en una de las canciones de mi vida, vi como Z lo petaba literalmente haciendo que un ampli acabara sacando humo, hice Izales en Vetusta, perdí la poca dignidad que me quedaba restregándome y perreando con Sidonie (sí amigos, TODO se puede perrear en esta vida solo hay que ponerle actitud), presencié peticiones de mano, aplaudí a abuelitos que se asomaban a los balcones, pedí agua a los amigos de Protección Civil, vi como Rufus T.Firefly hacía magia en la Plaza Del Trigo haciéndome llorar con ‘(escribe aquí el nombre de la persona que más quieras)’, como después los Aloha Carmona cogían el testigo de la magia resucitando ‘On my mind’ de mis adorados The Sunday Drivers mientras Miguel los observaba divertido, yo volvía a llorar y muchos sufrían por si el escenario se venía abajo con tanto artista saltando sobre él…  en definitiva, llené mi saquito de amor por el Sonorama y por Aranda del Duero un poquito más. Y así, entre sonrisas, horas sin dormir, demostraciones de cariño y felicidad ¡mucha felicidad! acababa mi tercer Sonorama. Una edición que siempre recordaré y que repetiría ahora mismo a pesar de que ya se que el lunes me querré morir en la oficina, pasaré una brontiquis y tardaré casi una semana en recuperar el sueño perdido.

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Si buscáis en un diccionario la palabra FELICIDAD os aparecerá esta foto de Fanny Bitta, Marisa y Lucía en La Plaza del Trigo ¡vaya caritas!

Y si al final moriremos igual, yo prefiero hacerlo aquí ¡en la Plaza del Trigo! (o como mínimo que mis cenizas sean esparcidas en ella, es eso o volveré y os tiraré de las sábanas ¡vosotros mismos!) 😉

En definitiva, si alguien duda de si este año en el Sonorama lo dimos todo os dejamos la última evidencia, su after movie ¡buscadnos!

#SomosColectivo

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Una respuesta a “Sonorama de raro propósito 2015

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