Crónica SanSan Festival 2016

Como todos sabéis, hace unas semanas tuvo lugar la tercera edición del SanSan Festival. Una edición que comenzó a tener problemas incluso antes de comenzar y por ello, antes de contar la experiencia de nuestra redactora nos vemos obligadas a hacer mención de los diferentes contratiempos con los que los asistentes se encontraron incluso antes de pisar el recinto.

Los problemas de esta edición son imposibles de esconder, pero si además a ello sumamos una desinformación constante la cosa se agrava. Un día antes del inicio del evento, el escenario dedicado a bandas emergentes despareció por un problema con las licencias consiguiendo que se cayeran del cartel The Parrots, Viva Suecia, Kuve y Major Tom. Por suerte, otras de las bandas y djs que pertenecían a dicho escenario sí reubicaron sus actuaciones, el problema es que esto sucedió en la zona vip del recinto y con aforos limitados o en un horario diferente. La consecuencia de estos cambios es que muchos no pudieron disfrutar de dichas actuaciones, bien porque no se les permitía el acceso, bien porque no habían estado lo suficiente atentos a redes sociales (único canal de información utilizado por la organización o las propias bandas).

Pero no todo fueron inconvenientes, también hubo tiempo para disfrutar de algunos buenos conciertos y quién mejor para contaros esto que nuestra redactora destacada en Gandía. Así vivió @SorBittadelimon la tercera edición del SanSan Festival.


JUEVES y VIERNES santo

A medida que una se hace mayor va adquiriendo responsabilidades. Algunas, tan jodidas como tener que currar 8 h. al día para ganarse el pan. Así pues, el pasado jueves día 24 me desperté con una clara misión: sobrevivir a un larguísimo día y llegar al SanSan festival. A las siete de la tarde, con la mochila a cuestas tras una tediosa jornada laboral y un sprint que ya quisieran los campeones olímpicos, me encontraba sentada en un autobús destino a Gandía con intención de pasar unas bonitas vacaciones musicales en el SanSan Festival.

7 h. y pico de viaje después (que me dejaron algo desriñonada) ponía un pie en el recinto de Falkata pasadas las dos de la mañana. A tiempo, eso sí, de disfrutar del final del concierto de Dinero (a los que ya me perdí en la pasada edición del festival por solaparse con Rufus T. Firefly #dramita). Así que nada, lejos de desfallecer me vine a arriba, porque el directo de estos chicos es simplemente arrollador. Y haciéndome eco de su “nunca pares de bailar. Ya descansarás, en invierno” le robé la cerveza al primer amigo con el que me crucé dejándome llevar por la locura desatada entre el público. Y como la rabia por haberme perdido a Carmen Boza y Miss Caffeina era mayor que la alegría que sentía por haberme ahorrado otro concierto más de Izal, de pronto se me ocurrió que era buena idea cerrar el recinto con los Ochoymedio DJs.

Tras el palizón del jueves y con apenas un par de horas de sueño en el cuerpo la gran duda que se nos presentaba a mí y a mi compañera de batallas era: ¿abrir o cerrar el festival? Así que tras un profundo análisis sobre nuestro estado, las altas temperaturas y las previsión de que aún nos quedaba festival por delante… tomamos la decisión, con todo el dolor de nuestro corazón, de sacrificar a Amatria y Ángel Stanich (señores organizadores, ¡DEJAD DE PROGRAMAR A LOS MEJORES GRUPOS A LAS PEORES HORAS, COPÓN!). Todo el mundo sabe que una cosa lleva a la otra y que al final uno siempre se lía, ¿no? Pues bien, aclarado esto diremos que no entramos al recinto hasta la hora del concierto de Corizonas. #findelacita. Si existe un frontman con carisma en este país, sin duda ese es Javier Vielba que, acompañado del resto de la banda, nos hicieron bailar de lo lindo a rito de canciones como ‘Run to the River’ , ‘The News Today’ o ‘I’m Alive’.

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L.A. eran los siguientes en saltar al escenario que dieron uno de los mejores conciertos de la jornada. Acompañados de un juego de luces perfectamente sincronizado, los mallorquines repasaron algunas de sus  más célebres canciones como ‘Older’, ‘Dualize’ o ‘I’l be in your Arms’, antes de terminar con ‘Rebel’ y ‘Hands’.

Lo de las Nancys Rubias después de L.A. lo pasaremos por alto igual que lo pasamos por alto durante el festival. En fin, que sí, que muy divertido todo la primera vez que las ves. A partir de ahí, más de lo mismo en todos y cada uno de sus conciertos. Como no podía ser de otra forma, tras las Nancys Rubias llegaba el turno de Fangoria, cabeza de cartel de la noche. Con sus plumas, sus brilli brilli y sus canciones de toda la vida nos hicieron pasar un buen rato. Aunque para buen rato el que pasamos con Varry Brava.  Imprescindibles para un buen final de fiesta, los murcianos nos ofrecieron lo que ya estamos acostumbrados a recibir de ellos: mucha fiesta y mucho baile. Divertidos como ellos solos, ‘No gires’, ‘Fiesta’ o ‘Demasié’ nos hicieron gastar la suela de los zapatos. Se hacen grandes a cada concierto que dan y algún día, ojo al dato, acabarán siendo cabezas de cartel.

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A partir de aquí lo único que recuerdo es ir al baño (porque con tanto baile a una le entra la sed, y si bebe, tarde o temprano tiene que acabar yendo al WC. Que por cierto, nunca se ha visto un festival con menos baños. Ni siquiera el Sonorama del año pasado), que el cantante de cierto grupo al que no nombraré nos secuestrara colándonos en una fiesta, por lo visto, un tanto superVIP, y fin. Bueno no, también recuerdo hacer carreras por la playa de Gandía a las 9 de la mañana de camino al apartamento viendo amanecer. En fin, que los que estuvieron conmigo esa noche dicen que me lo pasé muy bien. Y yo les creo.


SÁBADO SanSan

La tercera jornada del SanSan Festival arranca con un sol fulminante y algún que otro lío por parte de la organización que nos hace desesperarnos incluso antes de acceder al recinto.

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Mucho eran los encargados de dar el pistoletazo de salida a las 16:30h. Pero cuál es nuestra sorpresa al llegar al recinto y encontrarlo cerrado a pocos minutos del inicio del concierto. El equipo de seguridad nos advierte que con el cambio de hora todos los conciertos se han retrasado. Calculan que no abrirán el recinto hasta pasadas las cinco de la tarde y que el concierto de Mucho no empezará hasta las 17:30h. Mientras, en las redes sociales del festival no hay rastro de ningún tipo de aviso y algún que otro sabio que consigue hablar directamente con organización desmiente dicha información. Entre los pocos valientes que esperamos en la puerta empieza a crecer el nerviosismo. Al final, sin saber muy bien cómo ni por qué, el recinto acaba abriendo sus puertas a eso de las cuatro y media y Mucho, por fin, saltan al escenario bajo un sol de justicia y a una hora totalmente desmerecida. Aún así, la banda viene dispuesta a dejarse la piel sobre el escenario (a riesgo de pillar una insolación) y consiguen hacernos bailar con los temas de su último trabajo, Pidiendo en las puertas del infierno (Marxophone, 2016). Además, en esta ocasión les acompaña Emilio Saiz a la guitarra quién nos deja boquiabiertos en muchos momentos. La entrega de la banda acaba contagiando al público y tras el concierto, todo el mundo coincide en que ha merecido la pena el “madrugón”.

A Polock el sonido les jugó una mala pasada, algo que se repitió en varias ocasiones durante el festival, pero eso no les impidió hacer bailar a todos los seguidores del grupo (que no eran pocos) que se acercaron a verles cuando el sol empezaba a caer. Poco después, los sevillanos Full tomaban el escenario principal para presentar su recién estrenado disco, Tercera Guerra Mundial (Warner Music, 2016), demostrando que han crecido como banda y que su directo es cada vez más efectivo. Además, los sevillanos se han ganado tener un público fiel y eso, se notaba sólo con ver a la gente corear sus temas.

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Tras el concierto de Full mi compi de batallas y yo decidimos tomarnos una pausa y volver al apartamento a recuperar fuerzas (era eso o desfallecer). ¿El resultado? Nos quedamos tan atrapadas al sofá que para cuando conseguimos llegar de nuevo al recinto los que estaban sobre el escenario eran Dorian (sí, de nada sirve prometer que vas a ir a ver a este grupo o a tal otro).  Aunque por aquí no somos muy fans de la banda, es de agradecer que los catalanes decidieran dejar a un lado la sección de cuerdas que los venía acompañando en sus últimos conciertos y optaran por un directo más enérgico y acorde con lo que la gente espera en un festival. A partir de aquí, queridos lectores, he de reconocer que la cosa se vuelve un poco borrosa. Sólo sé que Supersubmarina (cabezas de cartel de la noche) salieron a tocar sus canciones de siempre. Esas que, de tanto verles hasta en la sopa una acaba aprendiéndose de memoria (tampoco es que sea muy complicado hacerlo, dicho sea de paso). En fin, que no sé si fue la hora, la noche, el agua con misterio… o qué, pero estoy segura que cualquiera que no perteneciera a nuestro grupo hubiera apostado todo al rojo que éramos los más fans del festival (cosa que, por cierto, aprovecho para desmentir desde aquí).

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El último concierto de la noche lo protagonizaron Grises. Los donostiarras llegaban al festival con nuevo disco bajo el brazo: “Erlo”. Y no dudaron ni un instante en hacer bailar al numeroso público congregado con canciones como ‘Animal’ o ‘Plático Eléctrico’ o las más nuevas, ‘Avestruz’ y ‘Señor Nadie’.

Digamos que la noche del sábado fue larga (de nuevo volvimos a ver amanecer) y que bailamos lo más grande con ElyElla. Pero como no quiero comprometer a ninguno de mis amiguis… lo dejaremos en que la noche terminó así: rebosando felicidad.


DOMINGO de resurrección (o no…)  

Como su propio nombre indica, el domingo era día de resurrección. Aunque en nuestro caso se podría decir que más bien fue un domingo de muerte y destrucción. Tras varios ibuprofenos, una paella a las cinco de la tarde y alguna que otra baja entre nuestros compañeros de festival… nos arrastramos al recinto cual zombis, justo para ver a Loquillo, el último cabeza de cartel del festival. Su presencia en el festival hizo aumentar la media de edad de los festivaleros. Pero al final, jóvenes y no tan jóvenes, terminamos coreando canciones míticas como ‘Quiero un camión’, ‘La mataré’, o ‘Cadillac Solitario’ entre otras. Hay que reconocer que los años de experiencia se notan, y que la presencia de Loquillo sobre el escenario impone. Como anécdota a destacar, decir que el propio músico tuvo que detener su actuación para parar una riña en las primeras filas.

Los Mojinos Escozíos pusieron el toque bizarro a la noche y Carlos Sadness nos telenstransportó a las playas de Honololu con su directo fresco y evocador. El punto y final de la jornada y también del festival, lo ponían Kostrok y Bitches Deejays con los que tuvimos la suerte de compartir su sesión sobre el mismísimo escenario.

Sansito escenario

Lo único que nos queda por decir tras estos cuatro días de locura, música y muy pocas horas de sueño es que el SanSan no ha sido, ni de lejos, nuestro mejor festival. Pero sí una de nuestras mejores fiestas.

#SomosColectivo

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