Crónica del Mad Cool Festival 2016 (viernes)

Que Madrid necesitaba un gran festival era algo que todos comentábamos desde hace años, lo que nadie podía imaginar es que de repente y sin previo aviso naciera uno de la magnitud del Mad Cool Festival. Supongo que no soy la única que se sorprendió cuando descubrió lo ambicioso que resultaba el cartel de su primera edición. En él The Who, Neil Young y The Prodigy, principales reclamos de este año, compartían espacio con un buen puñado de nombres internacionales de todas las tallas, así como otros tantos nacionales del mismo calibre. Pero si había algo realmente reseñable desde el principio era que el Mad Cool no tenía un estilo definido. Desde el principio pretendía hacer convivir en un mismo espacio, La Caja Mágica, diferentes ambientes musicales y expresiones artísticas (cine, fotografía, moda, teatro, gastronomía…).

Todo esto convertía al Mad Cool en una de las citas festivaleras imperdibles del año y después de estudiar las cifras, queda claro que no fui la única que tuvo esa percepción. Esta primera edición se ha saldado con un total de 102.647 asistentes en tres días y con un balance positivo, que reafirma las sensaciones iniciales y sitúa este evento  como una de las grandes propuestas culturales del país.

Viernes 17 de junio
La noche del exabrupto en la que pasé de llorar con “Funeral” de Band of Horses a hacerlo por mi Iphone

¿Recordáis las incidencias que comenté en la crónica del jueves? Pues el viernes no había ni rastro de ellas. A primera hora de la mañana y a través de un comunicado, el Mad Cool confirmaba que devolvería el importe de los tickets de acceso al parking, que el sistema cashless había sido restablecido y que se facilitaría el pago en metálico en barras y food trucks, a todo aquel que tuviera problemas con su pulsera. Además, cuando llegamos al recinto pudimos observar que la señalización era mucho mejor y que los miembros del cuerpo de seguridad se mostraban más tranquilos.

mad cool viernes

La organización del festival demostró una capacidad de reacción envidiable que debería ser imitada por muchos eventos de su misma tipología en los que se repiten los mismos errores años tras año. ¡Enhorabuena por el gran trabajo y el esfuerzo!

Mi jornada arrancó en el tercer escenario con L.A. Sí, se lo que algunos estaréis pensando ¿no se harta nunca de verlos? La respuesta es sencilla y rotunda, NO. Los mallorquines son una apuesta segura y creo que nadie discutirá que son sinónimo de elegancia, presencia escénica y saber hacer sobre las tablas. Si a esto le sumáis el gran sonido y que supieron desplegar un repertorio bastante animado enlazando temazos como ‘Older’ o ‘Under Radar’ ¿cómo iba a perdérmelo?

Más o menos a mitad del bolo de los mallorquines y con el vaso repleto gracias a los últimos minutos de la hora feliz de la barra situada junto al mercadillo, corría hacía el escenario principal para recrearme con una de las bandas que ha marcado mi adolescencia, Stereophonics. No voy a decir que los británicos sean la mejor banda del mundo ni nada parecido, pero llegaron a mí en el momento adecuado y se hicieron imprescindibles. De hecho su nombre y la oportunidad de volver a disfrutar de maravillas como ‘Have a nice day’, ‘Maybe tomorrow’ o ‘Dakota’, con la que cerraron el concierto, fueron una de las cosas que más ilusión me hicieron inicialmente del cartel del festival. Muy destacable el hecho de que parece que Kelly Jones haya hecho un pacto con el diablo y nunca envejezca, así como su homenaje a Lemmy y ‘Ace of spades’.

mad cool viernes

Mientras yo coreaba en el principal, el resto de mi grupo se decantó por Kings of convenience que habían sido relegados al Stage Avalon. Así que como pondría la mano en el fuego por mis compañeros os diré lo que me contaron. Los noruegos supieron sacar partido al hecho de encontrarse en un espacio pequeño, lleno hasta la bandera y con un público entregado, ofreciendo uno de los conciertos más delicados y preciosos del festival.

Sigo con mi experiencia y con otro de los conciertos que más esperaba de la jornada, el de Temples. Por ahí he leído que fueron correctos y que no hicieron ningún alarde ¡ni falta que hace! Los ingleses nos regalaron un concierto impecable de pura psicodelia setentera mientras el sol se ponía y temas de la calidad de ‘Shelter song’, ‘The Golden throne’ y ‘Mesmerise’ se sucedían ¿qué más se les puede pedir? En mi opinión a ellos poco más, pero al público le pediría más respeto y reconocimiento.

Todavía con una sonrisa en la boca y nervios en el estómago por el hecho de ver en unas horas por primera vez a Band of horses, llegaba el primer dilema ¿Jane’s Addiction o Twin Atlantic? A León Benavente, que se habían incorporado en el último momento tras la caída del cartel del Fuel Fandango, los descarté en seguida. Esta decisión nada tiene que ver con su calidad, de sobra contrastada, la razón es que este año, gracias a los diferentes festivales en los que participan, voy a coincidir más con ellos que con mi madre. La decisión final se basó en aquello de divide y vencerá, estuve un ratito en cada uno de los shows.

Twin Atlantic_Viernes 17 (1 de 1)

En el stage Avalon y con un público bastante más numeroso del que esperaba, Twin Atlantic nos hacía vibrar desde el primer momento con su potente directo. El cuarteto de Glasgow se mostró irreverente, descarado, rotundo y no paró de regalarnos trallazos como ‘Heart and soul’ o ‘No sleep’, su último single que me sonó como un cañonazo. Mientras, en el escenario principal Jane’s Addiction, con un Perry Farrell tan demacrado como siempre pero en plena forma, ejecutaron una de las mejores performance de la noche. Notaréis que no digo concierto y es que su interpretación de “Ritual de lo habitual” fue algo más que un simple concierto. Hubo excentricidades, sensualidad, chicas con estética de strippers volando por el escenario sostenidas por la piel de sus espaldas… todo ello envuelto en un halo de decadencia y bizarrismo. Ojo que esto no es una crítica, más bien al contrario, era exactamente lo que esperaba de ellos.

A continuación llegaba el turno del concierto del que más ganas tenía de presenciar, llegaba el turno de Band of Horses y no os voy a engañar, me metí en mitad del meollo para disfrutarlos todo lo cerca que fuera posible. No os voy a engañar, tenía algo de miedo, antes del concierto comentaba nerviosa que esperaba que su repertorio no se centrara en los últimos años, pero el esfuerzo y la espera inmediatamente merecieron la pena. Cuando Ben Bridwell y los suyos, todos sonrientes y orgullosos, arrancaron con ‘Cigarettes, wedding bands’ se me puso la piel de gallina y la sensación se mantuvo durante todo el concierto. Algo más de una hora llena de sentimiento, corazón y honestidad en la que también rescataron ‘No one’s gonna love you’, ‘Islands on the coast’, ‘The great Salt lake’ y mi favorita de todos los tiempos, con la que cerraron, ‘The funeral’.

band of horses

A partir de este momento comenzó mi particular drama. Todavía me hallaba emocionada y con los ojos empañados por la maravillosa ‘The funeral’ cuando quise tuitearlo y sorpresa, mi totebag estaba rajada por la parte inferior y ¡mi iphone había desaparecido! En ese momento, mi segunda jornada del Mad Cool acabó. No solo por el disgusto, tuvo mucho que ver el hecho de que la policía que se hallaba en la puerta del recinto y los miembros de seguridad con los que hablé se mostraron poco receptivos no… lo siguiente. Lo primero que me dijeron fue “Otra. Si es que no tenéis cuidado”, lo segundo fue “no te molestes en denunciar hoy, total, no va a servir para nada” y por último, cuando intenté volver a entrar en el recinto pretendían que diera toda la vuelta e hiciera la cola. Cierto es que a esa hora no había mucha, pero ¡es que no me da la gana!

Vamos que igual una asignatura del tipo “como mostrar empatia aunque te lo traiga al pairo” en los itinerarios de su formación, no les vendría mal. En fin, que todo mi grupo se perdió los pogos de The Prodigy y entraron más tarde para ver como Bastille lo petaban en el Stage Caja mágica mientras yo me pegaba el berrinche de mi vida. Que cosas tiene la vida…

En definitiva, una segunda jornada donde los dos escenarios principales compartieron protagonismo debido a la variedad de estilos y donde el público se dividió dejando atrás las aglomeraciones del jueves. Una muy buena noche en la que si no hubiera sido por mi incidente con el teléfono, hubiera disfrutado como una enana, al igual que las más de 32.000 personas que visitaron la Caja Mágica.

#SomosColectivo

Podéis leer más sobre el festival en las crónicas de las otras dos jornadas:

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3 Respuestas a “Crónica del Mad Cool Festival 2016 (viernes)

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