Crónica del Atlantic Fest. Días 2 y 3 de julio

Después de haber tomado contacto con el entorno de A Illa y sus gentes y de haber disfrutado de un concierto del que tardaré en olvidarme, el de Niño de Elche (podéis refrescar la memoria en el post de la crónica de la jornada del viernes) llegaba la jornada grande del Atlantic Fest en el que se agrupaba la mayoría de la oferta musical y así fue como la vivimos.


Sábado, 2 de julio

Como decía, la jornada del 2 de julio se presentaba como el día grande del festival, los grandes nombres se daban cita en el escenario SON Estrella Galicia aunque como ya mencionaba en la crónica de la primera jornada, los horarios establecidos me parecieron terribles para algunos de los conciertos así como el espacio de casi una hora que había entre ellos. Este es el momento para mencionar a los Dj’s que hicieron que esos tiempos de espera parecieran más cortos gracias a sus fantásticas sesiones y para decir que tan buen trabajo se tenía merecido un espacio en el cartel con los nombres de estos artistas. Por cierto, mi admiración profunda para los valientes que bailaron al sol, a algunas se nos hizo duro y preferimos hacerlo en las pocas zonas de sombra que había.

Pero también había otras actividades entre concierto y concierto, así se pudo disfrutar dos fantásticas voces la de Xoan Curiel y Silvia Penide en los conciertos de los showcases programados e incluso de conferencias y catas de cerveza previa inscripción. Sea como fuere, no había tiempo para el aburrimiento pero considero desproporcionados esos tiempos de espera.

Vamos con los conciertos que comenzaron bien tempranito porque a las 12:45 arrancaba la jornada con los italianos Be Forest. Vale, igual es mi falta de previsión a la hora de calcular el tiempo teniendo en cuenta el desplazamiento en autobús, que no estoy acostumbrada a madrugar en sábado o es que no terminé de asimilar un concierto a esas horas, todo esto se tradujo en que me perdí su concierto (me consta que no fui la única), así que el festival para mí empezó con el concierto de Nacho Vegas que con un ukelele y junto a su  Coru Internacional Antifascista se presentaba en el escenario a las 14:15. Tal y como ya he manifestado, hubiera preferido su concierto en otro lugar y en otro horario, porque comprenderéis que, a esa hora sus “Canciones Populistas” y las letras intimistas y de contenido social de sus canciones no pueden llegar de la forma que debieran aun así, una buena parte del público coreaba sus canciones, yo esperaré a encontrarlas en un lugar más íntimo donde poder apreciarlas como se merece.

Nacho Vegas

A las 16:30 llegaba el turno de Xoel López y… ¿qué vamos a decir de él que no se haya dicho aquí y en otros lugares? Es un musicazo de los que dan un bolazo en acústico o con banda, de día o de noche, con sonido perfecto o con acoples constantes, eso es así y se sabe aquí y en todas partes. En esta ocasión junto a su banda de musicazos, aceleró nuestro proceso digestivo con un setlist compuesto por temas, mayoritariamente, de su últimos trabajos, Paramales y Atlántico. Xoel derrocha profesionalidad y talento, se gusta y nos gusta, disfruta en el escenario en compañía de su banda y eso se traduce en un magnífico directo y la incondicional entrega de sus fans y no tan fans a sus canciones cargadas de ritmos latinos y rock.

Xoel López

Llegaba el momento para disfrutar de mejor pop en español con Alex Cooper y es que vivir treinta años en la era pop te hacen merecedor de ese calificativo y muchos más y mejores. Era uno de los conciertos que más esperaba porque Alex Cooper atesora en su carrera hits, tanto de su época en Los Flechazos como en solitario, que te hacen bailar aunque no quieras, y porque posee esa elegancia por la que muchos matarían y tiene actitud y presencia creíbles, que de poses ya vamos sobrados ¿Necesitáis más razones? pues pensad en una banda con una poderosa sección de viento-metal tocando de forma impecable temas como “La Chica de Mel”, “Hyde Park”, “Mi Universo”, “En El Club”, “No Sabes Bailar” o “Viviendo en la Era Pop” y ya no necesitaréis más. Después tan gozoso concierto sólo me queda reivindicar la presencia de Alex Cooper en más carteles de festivales.

Alex Cooper

Después de tamaño desgaste de energía, y no sólo la mía si no también la de mi teléfono móvil, se hacía necesario recargar baterías, lo que me obligó a escuchar el concierto de Tindersticks desde la distancia, sí, no tiene perdón pero todavía no tengo suficientemente desarrollado el don de la ubicuidad. Espero podáis disculparme.

Se acercaba uno de los momentos más esperados de la jornada, el concierto de José González y que, desde mi punto de vista, se vio perjudicado por el horario, las 22:45, ya que después de llevar desde bien temprano en el festival, no es la mejor hora para apreciar la exquisitez de su música. Por otro lado, el público en muchas ocasiones tampoco ayudaba, no dejo de preguntarme qué puede ser tan importante para que tengas que hablarlo durante el concierto y no pueda esperar a que finalice y, si lo es, ¡vete a otro lugar! el recinto es lo suficientemente grande para charlar a gusto sin molestar. Si a esto le añadimos que el sonido no era todo lo bueno que debiera, se entiende que gran parte del público se hubiese sentido algo insatisfecho. A pesar de todo ello, constatamos que lo que hace José González no es sólo música, es magia con su voz y con su guitarra y hubo momentos en los que podría jurar que el mundo se había detenido. Magia, elegancia, técnica apabullante, exquisitez… faltan adjetivos para tan maravilloso concierto ofrecido por el músico. En un momento hice este comentario a un amigo “si el paraíso existe y hay música, ha de ser la de este hombre”, creo que debería serviros para que os hagáis una idea.

José González

Manifiesto abiertamente que el mayor reclamo del cartel de Atlantic Fest para mí era Temples (es lo que tiene la ignorancia) y también manifiesto que cuando su concierto dio comienzo la expectación no era tanta y la culpa la tenían Niño de Elche y José González, habían dejado el listón demasiado alto. Pero esto no quiere decir que no me entregara en cuerpo y alma a estos ingleses que dieron un señor conciertazo. Sorprendentemente y después de lo ya vivido durante toda la jornada, sonaron de lujo. Embriagada por la distorsión de guitarras, los teclados ensoñadores, la batería contundente y guiada por la voz de James Bagshaw, los coloqué a la altura de ese listón imaginario que creía insuperable,  cerré los ojos y me dejé llevar por “Mesmerise”, “Sun Structures”, “The Golden Throne” y, como no, por “Shelter Song”. Sí, el cartel del Atlantic Fest era más que Temples pero, seamos realistas, la cabra tira al monte y a mí lo que me vuelve loca es la neo-psicodelia que hacen estos jovenzuelos.

Temples 1

Para no romper la tónica seguida durante la jornada, un dj hizo que cerrásemos el festival bailando como si el día acabase de comenzar bajo un cielo limpio plagado de estrellas. No es mal cierre ¿eh?


Domingo, 3 de julio

La jornada comenzaba a las 12:00 en el espacio D’Tascas Jägermusic con el concierto de Pálida en el Bar Cotán. Dada mi experiencia en la jornada del viernes decidí ir a la Plaza de Abastos para asistir al concierto que darían Best Boy a las 13:00. No es que no les conozca ni que no sepa de su potencial pero es que el concierto que dieron fue de los mejores que les he visto. La plaza estaba llena de gente que entre vino y tapas de mejillones bailaban y aplaudían temas como “Cross The Border” o “The World Is Collapsing” pertenecientes a su álbum de debut Cross The Border.  Ponían fin al concierto haciéndonos bailar con “My Steps Are Still Gone” como si todavía continuásemos en la sesión que cerraba el festival, y es que la fuerza que le dan a este tema en directo es brutal.

Best Boy

Quería seguir de conciertos y empujada por esas ganas me dirigí hacia el local Buona Vita para ver a Diola, pero me encontré con el mismo problema que en otros locales, poco espacio para tanta demanda que si le sumamos el calor que hace a las 14:00 horas, hizo que las ganas se quedasen en escuchar un par de temas para irnos a disfrutar de la gastronomía del pueblo y de la compañía de sus gentes y visitantes.

La programación del Atlantic Fest se cerraba el concierto de Musculo! en Benalúa pero yo decidí ponerle punto y final más tarde pero con música igualmente, la de las olas rompiendo en la orilla de la playa del Bao.

IMG_3012

A pesar de mis quejas sobre horarios o locales, os puedo asegurar que repetiré en al año que viene ¿por qué? Pues porque estoy segura de que el cartel será igual de bueno o mejor que el de este año, porque A Illa es siempre un buen lugar al que volver donde me siento como en casa y porque, a pesar de los errores, la primera edición del Atlantic Fest fue una buena edición en la que yo fui feliz.

#SomosColectivo

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