Crónica del Bilbao BBK Live 2016: el lugar donde lo importante es la música

El segundo fin de semana de julio se ha convertido desde hace unos años en la semana de los grandes festivales, coinciden tres citas mastodónticas que como es lógico cada edición compiten por ser la mejor. Este año nosotras nos hemos decantado por visitar el Bilbao BBK Live por quinta vez en nuestras vidas y la verdad ¡no pudimos hacer mejor elección!

Del 7 al 10 de julio se celebró en el Monte Cobetas de Bilbao la undécima edición del Bilbao BBK Live, con una asistencia total de 102.865 personas según se informó desde la organización, y que ha consolidado al festival vasco como uno de los mejores festivales a los que hemos asistido en este 2016 y mira que llevamos visitados la friolera de 20 eventos de estas características en lo que llevamos de año. Edición tras edición, hemos podido observar como ha mejorado el recinto, los escenarios, los accesos (aunque todavía queda mucho por mejorar en la forma de abandonar el recinto a altas horas de la mañana) y sobretodo, como el cartel cada vez era más equilibrado y coherente ha dejando a un lado la combinación de estilos a priori incompatibles, consiguiendo una distribución por día equilibrada.

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Ambiente en el BBK. Foto de Liberto Peiro

En definitiva, para la redactoras que formamos este blog, el BBK Live ha conseguido en esta edición el mejor cartel del 2016 gracias a un elenco de actuaciones soberbias capitaneado por Arcade Fire, Foals, Editors, New Order, Pixies o Tame Impala. Todo un lujo que vivimos en primera persona y que os contamos a continuación 🙂


Jueves, 7 de julio del 2016
Menudo descubrimiento el Basoa

Cuando tienes que llegar a Bilbao desde Barcelona pasan cosas. Muchas cosas… y claro, no siempre llegas a la hora que tenías pensada. Así que dimos por inaugurado nuestro BBK Live en el final del concierto de los escoceses Chvrches en el escenario Heineken. Eso sí, ni haciéndolo a propósito, nuestra entrada coincidió con ‘Clearest Blue’ y ‘The mother we share’ ¡qué bonita es Lauren!.

A continuación, competían las Hinds en el Pepsi Stage y el primero de los grandes conciertos del festival, el de M83. Como os podéis imaginar los franceses fueron los grandes triunfadores de esta primera batalla, aunque muchos piensen que son grupo de un solo tema.. Nada más lejos de la realidad, el concierto de M83 tuvo uno de los mejores sonidos del festival y temas como ‘Reunion’, ‘Do it, try it’ y ‘We own the sky’ se alzaron como muros sonoros. Aunque como era de esperar el gran momento de la noche llegó con ‘Midnight city’ provocando una apoteosis entre el público.

M83. Foto de Oscar L. Tejeda

M83. Foto de Oscar L. Tejeda

A continuación, New Order, los grandes perjudicados de la noche, subían a las tablas del Heineken Stage. La realidad que vivimos fue que no tuvieron el público que se merece una banda de su calibre, algo que solo es comprensible sabiendo que su actuación precedía a los esperadísimos Arcade Fire y que medio festival, entre los que nos incluimos, ya andaba tomando posiciones para los canadienses.

A los de Montreal les han bastado cuatro discos para incluir su nombre en los libros de historia del rock y lo saben. Se han dicho de ellos cosas como que son “la mejor banda en directo del mundo” y no es para menos. Su propuesta es única, instrumentalmente increíble y su setlist roza lo lascivo. Arrancaron con ‘Ready to start’ y a partir de aquí todo fue un continuo goze gracias a maravillas del calibre de ‘The Suburbs’, ‘Sprawl II’, ‘Reflektor’ o la épica ‘No cars go’. Un concierto brutal solo empañado por muchos descerebrados que se encontraban en la zona y que estaban más interesados en decir por redes sociales que estaban viendo a Arcade Fire o de hablar sobre a quién se iban a ligar esa noche que en disfrutar del momento. Nunca entenderé qué es tan importante como para tener que discutirlo de un concierto, apartaros de la zona cercana por lo menos ¡copón!

Arcade Fire. Foto de Oscar L. Tejeda

Arcade Fire. Foto de Oscar L. Tejeda

Con una mezcla de sentimientos, por un lado habíamos disfrutado como enanas, pero por el otro nos hervía la sangre de pensar que podíamos haber disfrutado más si no fuera por los borregos que ya os hemos comentado, nos dirigimos a descubrir la nueva zona del festival, el Basoa (‘El bosque’, en euskera). Prescindimos de los conciertos de French Films y Hot Chip simplemente porque necesitábamos tomar aire y refrescar nuestras ideas. Lo que allí nos encontramos fue un escenario mágico donde la música de baile se entrelazaba con la naturaleza creando una atmósfera única que te obligaba a mover el cuerpo y olvidarte de todo lo demás. Precisamente eso fue lo que pasó, pues que nos dejamos llevar, nos olvidamos de lo que nos rodeaba, nos olvidamos de lo que había pasado en el anterior concierto y nos lanzamos al disfrute hasta que alguien nos sacó de la ensoñación avisándonos de que los 8ymedio DJs comenzaban a hacer de las suyas en la Carpa. Precisamente con los DJs madrileños pusimos punto y final a nuestra primera noche en el festival, eso sí, habiendo quemado mucha zapatilla y llenas de barro hasta las rodillas.


Viernes, 8 de julio del 2016
Dejaros de internacionales, ¡viva los locales!

Nuestro viernes arrancó con solo dos horas de sueño y unas ojeras que daban miedito, pero lo suficientemente motivadas para hacer una excursión al pub La Ribera y disfrutar del concierto de Nudozurdo. Un concierto de cáliz intimo en el que muchos seguidores de los madrileños pudieron corear algunos de los temas más conocidos de la banda como ‘Mil espejos’ o ‘Ha sido divertido’ sin tener que mandar callar a nadie. ¿A qué parece imposible? Pues amigos, todavía es posible… hay esperanza ¡Gracias BBK por hacerlo posible!

Una ruta de pinchos y un par de tintos después llegaba el momento de subir a Kobetamendi y volvían las colas en las paradas de bus y taxis. Así que, aunque lo intentamos y el bus de línea nos subió hasta la misma puerta del recinto, solo conseguimos ver el final de José González. Eso sí, en apenas dos canciones y habiéndolo visto en varias ocasiones, pudimos hacernos una idea de lo que debió ser el concierto ¡una exquisitez! Este hombre no tiene cuerdas vocales, tiene magia en la garganta.

Tras el sueco llegaba el turno de Ocean Colour Scene en el Heineken, pero nosotras que somos animalicos de costumbres decidimos repetir en Nudozurdo. Lo que nos encontramos fue un concierto mucho más eléctrico que el de la mañana y es que su último disco, Rojo es peligro, ha supuesto un giro de tuerca hacia territorios más electrónicos ¡y como nos gusta!

Belako. Foto de Javier Rosa

Belako. Foto de Javier Rosa

A continuación llegaba un solape de esos que te hace reflexionar y analizar la situación, coincidían Belako y Love of lesbian. Así que decidimos no movernos del Pepsi Stage, para así presenciar uno de esos bolos que recuerdas durante mucho tiempo, de hecho poco faltó para que el público bloqueara los accesos del festival ¡Vaya forma de petarlo los de Mungia! Sin florituras ni parloteos innecesarios, compactos y entregados, el cuarteto pasó como un ciclón por el BBK Live haciendo sonar ‘Track sei’ y ‘Sea of confusión’ como verdaderos cañonazos. Se nos han hecho mayores… ¡Increíbles!

Tras este derroche de energía llegaba el momento de hidratarse y darse un paseo por los escenarios principales para poder corroborar en primera persona que los lesbianos siguen teniendo un tirón más que considerable. A continuación, mientras Grimes tenía serios problemas técnicos y hacía bailar cuando podían al Heineken Stage nosotras volvíamos al Pepsi para ver como nuestros queridos WAS lo ponían patas arriba. Vamos a intentar ser breves y resumiros este concierto en tres palabras: ritmo, baile y desenfreno ¡Una puta maravilla vamos! Lo hemos dicho muchas veces, pero es que un concierto de los de Getxo es una apuesta segura, pero es que a determinadas horas ‘Irrintzi’, ‘Can I count on you?’, ‘7:45’ o ‘On the floor’ se hacen necesarias. Ojalá vivir siempre en un concierto de WAS.

WAS. Foto de Javier Rosa

WAS. Foto de Javier Rosa

Llegados a este punto todo el festival se paralizaba ante la inminente llegada de Pixies. Sí, habéis leído bien, todos los escenarios a excepción del Basoa interrumpían su actividad durante este concierto. Como era de esperar, los de Boston llegaron, tocaron ante los más de 33.000 festivaleros que se distribuían por los aledaños del Bilbao Stage y vencieron. Sin florituras innecesarias Pixies fueron encadenando temas que ya son clásicos para muchos, pero el momento estelar de la noche, cuando se encadenaron ‘Where Is My Mind?’ y ‘Here Comes Your Man’ haciendo enloquecer a más de uno.

A continuación llegaba el momento de cenar e hidratarse, todo pensado para coger fondo y estar preparadas para la que se nos venía encima con Daniless DJ. La sesión del madrileño fue lo más bestia que he vivido en tiempo, podríais hacer una lista con todos los temazos bailables que se os ocurran y os aseguro que sonaron consiguiendo así que la Carpa se llenara hasta los topes. Obviamente, después de semejante sauna y derroche de energía nuestro viernes finalizó y dimos por iniciada una nueva sesión de steps hasta llegar a San Mamés ¿Quién quiere ir al gimnasio cuando puede subir a Kobetamendi? xD


Sábado 9 de julio del 2016

De nuevo con pocas horas de sueño nos dirigíamos a los conciertos que el Bilbao BBK Live Bereziak nos tenía preparados por la mañana. La verdad es que se nos ocurren pocas formas tan geniales para empezar el día como un concierto de Santi Campos, acompañado de Joe Traveller y presentando temas de su último disco Cojones, copa de vino en mano en el Bar Singular. Con una nueva totebag en nuestra colección nos dirigimos a un concierto de Juventud Juché que ya se encontraba en las últimas y donde solo los más incondicionales se atrevían a tomarle las medidas al sol, el resto estábamos amparados en las pocas sombras que el parque y los edificios nos permitían.

Después de una nueva ruta de pinchos y una breve parada en boxes, por aquello de pasar por chapa y pintura, volvimos a esa odisea que todo el que haya visitado alguna vez el BBK conoce: conseguir un sitio en los autobuses que van al recinto. Una pena que la cola aunque hubiéramos llegado con tiempo de sobra, no nos permitiera asistir al concierto de Courtney Barnett, pero si pudimos disfrutar del un trocito del directo del guaperrimo indiscutible de festival, Father John Misty. No os vamos a engañar, su música nos gusta y su directo es notable, tiene temazos como ‘True affection’, ‘I’m writing a novel’ o ‘I love you, honeybear’, pero lo que hace que sus conciertos se llene no es eso sino la energía, el carisma y el sexappeal de Joshua Tillman. A partir de aquí todo lo que ocurrió en el BBK fue una autentica locura y lo más parecido a un maratón entre escenarios esquibando muchedumbres para poder disfrutar seguidos del tridente: Tame Impala, Editors y Foals.

Tame Impala. Foto de Oscar L. Tejeda

Tame Impala. Foto de Oscar L. Tejeda

Lo que hace Tame Impala es algo que hay que vivir una vez en la vida. Kevin Parker salió a escena descalzo y con una sonrisa de oreja a oreja mientras arrancaba con ‘Nans’ ante un público que se agolpaba frente al escenario principal. A partir de aquí una atmósfera cargada de psicodelia y trance, acompañada de proyecciones a la altura, invadió Kobetamendi. ‘Let it happen’ sonó gloriosa, ‘Elephant’ nos llevó a la locura y ‘Eventually’ consiguió que algunas empezáramos a perder la voz. ¡MARAVILLOSO!

Tras los australianos, se producía un solape de esos que duelen: Editors en el escenario Heineken, Jagwar Ma en la carpa y León Benavente en el Pepsi stage. Nosotras, como ya os podéis imaginar si nos leéis habitualmente, elegimos a los británicos a pesar de haberlos disfrutado recientemente en el Mad Cool y es que donde se ponga el carisma y la voz grave de Tom Smith que se quite todo lo demás. Los de Birmingham como ya es habitual, no decepcionaron y supieron combinar a la perfección los temas de su último trabajo, algo más descafeinado de lo que nos tienen acostumbradas, con temas que ya sus himnos como ‘Munich’, ‘Formaldehyde’ o ‘Papillon’. No erramos la elección ¡vaya bailoteos nos dimos!

Agotadas, empapadas en sudor y con una felicidad en el cuerpo difícil de explicar volvíamos al escenario principal para presenciar el que para nosotras fue el mejor concierto de la jornada y me atrevería a decir del festival ¡qué puta locura lo de Foals! De nuevo, como ya ocurrió en las anteriores jornadas, durante este concierto los demás escenarios se paralizaron dejando solo activo Basoa y la consecuencia lógica fue que más de 30.000 personas se volvían a arremolinar frente al Bilbao Stage.

Los británicos son tomaron las medidas con los dos temas, ‘Snake oil’ y ‘Olympic’, pero cuando vieron que en las primeras filas ya se empezaban a formar tímidos pogos pusieron todas las cartas sobre la mesa y atacaron con ‘My number’, dejando a más de uno noqueado. A partir de ahí todo fue locura y desenfreno provocada por la sucesión de cañonazos del calibre de ‘Total live forever’, ‘Mountain in my gates’, ‘Late night’, ‘What went down’ o la causante de que a día de hoy siga sin voz, ‘Inhaler’. Aunque también hubo tiempo para salpicar de ternura Kobetamendi con ‘Give it all’ o ‘Spanish Sahara’. Pero no nos engañemos, Foals tienen temazos, suenan compactos, seguros y su calidad es indiscutible, pero en directo, además de su música, lo que les hace brillar por encima de los demás es su hiperactividad y empatia. Siento la poca imparcialidad, pero tras cada concierto de la banda salgo con la sensación de que Yannis Philippakis es lo más parecido a dios, eso o que tiene un pacto con el demonio. Recorre el escenario, salta entre estructuras, se tira al público, recorre los fosos y todo esto mientras sigue tocando ¡Enorme!

Foals. Foto de Oscar L. Tejeda

Foals. Foto de Oscar L. Tejeda

Tras estos tres conciertos necesitábamos un relax, llegaba el momento de descansar y poner los pies en alto durante al menos 10 minutos. Lo justo para cenar, hidratarnos y ver como Wolf Alice lo petaban a lo grande en la carpa a pesar de competir con las últimas canciones del concierto de Triángulo de Amor Bizarro. Después llegó la gran sesión de Bilbadino y claro, ya no nos quedaban energías para 2 many dj’s.

Agotadas pero felices abandonábamos el recinto del BBK teniendo la sensación de haber vivido la mejor edición del festival hasta la fecha gracias al gran cartel, al despliegue técnico de la organización y al hecho de que en Kobetamendi lo realmente importante, una vez has pasado la zona de entrada, es la música. Gracias Last tour Internacional por estos maravillosos tres días.

¡Larga vida al Bibao BBK Live!
#SomosColectivo

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