Crónica del Moritz Festival’Era 2016

Cuando las cosas se hacen con ilusión y cuidando los detalles irremediablemente acaban siendo un éxito, un claro ejemplo de esta premisa es el Moritz Festival’Era. Un festival que ha mejorado edición tras edición, conservando su esencia y manteniéndose fiel a la filosofía de primar calidad por encima de la cantidad consiguiendo un formato cercano, cómodo y diferente del resto de festivales veraniegos. Añadid a todo esto la cuidada programación musical y el resultado es que los 1800 afortunados que acudieron el pasado 23 de julio a la Masía Can Gascons de Llagostera,  un pequeño pueblo de Girona, disfrutaron como nunca.

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Este año nuestro festival empezó en la Plaza España de Barcelona, donde tres autocares lanzaderas nos esperaban para llevarnos directamente a Llagostera. Por delante teníamos una hora de camino hasta llegar a ese lugar donde empieza la magia y cambias las carreteras por un camino rural franqueado por pinos, robles y campos donde las ovejas pastan mientras observan curiosas a los recién llegados.

Ya en el recinto y coincidiendo con el final del concierto de Twin Drama, pudimos comprobar que los dos escenarios estaban colocados como en anteriores ediciones. El principal, el Escenari Era, en la zona más amplia y otro, el Escenari Roures, en la zona más recogida franqueado por árboles dando a las actuaciones un toque intimista y especial con el que pocos festivales pueden competir. La principal diferencia que observamos este año fue en la zona de restauración, formada por food-trucks y un restaurante con productos ecológicos, ubicada en la zona más alta del segundo escenario y resultó ser todo un acierto. Aprovechando que nos encontrábamos en plan expedición por el recinto, decidimos acercarnos también por primera vez en la noche a la Zona VIP y que os vamos a contar que no hayáis podido ver en redes sociales o disfrutado en sus Pools Parties. Hay zonas reservadas de calidad y luego está la del Festival’Era: piscina, zona ajardinada, sofás… ¿podemos quedanos a vivir en Can Gascons toda la vida?

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Pero vamos con los conciertos que nos perdemos. Nuestro primer concierto completo fue el de Joan Colomo a quien nunca nos cansaremos de ver, aunque sea a pleno sol. Colomo es una de esas personas que te apetece adoptar desde el primer momento en el que lo conoces, un tipo que puede sacar luz de un día gris y lo hace siendo él mismo, no le hacen falta disfraces ni poses impostadas. Disperso, irónico y divertido, fue enlazando entre bromas las canciones de su último disco, Sistema (Bcore, 2016), con algunos de sus temas más conocidos demostrando una vez más que es el perfecto maestro de ceremonias. Como no podía ser de otra forma se despidió con ‘Màgic’ mientras todos coreábamos eso de “Jo no vull pas la veritat, vull ser feliç”. Meravellós!!

Tras una visita fugaz por Ran Ran Ran, llegó el turno otros catalanes, Inspira que se encuentran inmersos en la gira de presentación de su último trabajo, Greta (Bankrobber, 2016). El directo de Lazuna y los suyos está cuidado al detalle y sirvió para despedir los últimos rayos de sol. Turno para Baywaves, una banda que poco a poco se está haciendo un hueco en el mundo de la psicodelia y a quienes este 2016 está sentando de maravilla. Han sido fichados por Jägermusic; les hemos visto en festivales como el SOS 4.8, el Primavera Sound o el Vida Festival; han sido comparados con los mismísimos Tame Impala y su debut Only For Uz (Foehn Records, 2016) está en boca de todos. Pues bien, nada de esto es una exageración. El cuarteto nos mostró que su pop con toques hipnóticos no solo es capaz de transportarnos a mundos oníricos en casa, cuando buceas entre las capas y lo traspones al directo la propuesta cobra una potencia que es digna de aplauso.

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El anterior concierto nos hubiera sabido a poco si no fuera porque a continuación llegaba uno de esos regalos exclusivos que nos hace el Festival’Era, a la par que uno de los momentos más esperados de la noche, Hola A Todo El Mundo presentaba por fin Away (Mushroom Pillow, 2016) en Catalunya. Que poco se prodigan por aquí los madrileños y que gustazo es verlos en directo. Folk electrónico lleno de capas, denso pero a su vez sutil, donde nada está dejado al azar. Away está inspirado en poemas de Emily Dickinson y la banda ha llevado la necesidad de reflejar su espíritu y el del disco hasta el extremo de uniformarse para salir a escena. Un directo maduro, potente y brillante en el que temas como ‘Turn On The Lights’ o ‘Only One Thing’ cobraron una épica especial y antiguos éxitos como ‘Hatem prayer team’ y ‘A Movement Between These Two’ sonaron a gloria. Abandonaron el escenario pidiendo que los trajéramos más por nuestras tierras y espero que alguien les coja el guante, lo que está claro es que no se si será lo mismo verlos en sala que bajo el cielo de Llagostera.

Nueva excursión al Escenario Roures esta vez para disfrutar de Maïa Vidal. La californiana, a quien conocimos con ‘Our Place’, la BSO del anuncio de Estrella Damm del año pasado, ofreció un concierto íntimo, lleno de detalles, mostrándose cercana y simpática en todo momento. Este año hemos tenido la oportunidad de verla en otras citas festivaleras y no deja de sorprendernos tanto su capacidad vocal como la forma que tiene de estilos como pop o folk con bases rítmicas potentes, sin que suene impostado. A continuación, rozando la media noche, un nuevo regalo de los organizadores en forma de única fecha de SOHN en nuestro país. Su puesta en escena, austera pero estudiada al milímetro, se basa en un escenario lleno de teclados y sintetizadores con un Cristopher Taylor en el centro más elevado que sus dos compañeros. Nada de proyecciones ni luces innecesarias que restaran protagonismo a la banda, aquí lo importante es la voz hipnótica del inglés y su universo sonoro. La verdad es que lo único que hubiera conseguido mejor esta hora de placer hubiera sido un cielo despejado, ya que nosotras pasamos todo el concierto mirando las estrellas que habían conseguido escapar a las nubes.

Todavía con una sensación dulce y una sonrisa dibujada en nuestras caras, decidimos cenar y recargar energías para la que nos esperaba en la recta final de la noche, mientras Sorry Kate cerraba el escenario Roures. En seguida llegaría el turno de la electrónica en el festival y nadie mejor para iniciarnos en ella que The Suicide of Western Culture quienes con su post-rock electrónico rememoraron el 80º aniversario del inicio de la guerra civil con proyecciones reivindicativas. Le seguirían el británico Julio Bashmore y el barcelonés Marc Piñol con dos sesiones en las que difícilmente te podías contener a mover el cuerpo.

En definitiva, una edición perfecta, sin fisuras ni errores, ante la que sólo podemos felicitar a la organización y afirmar que el Moritz Festival’Era se consolida como una de las citas veraniegas imperdibles de Catalunya.

¡Larga vida al Festival’Era! ¡Hasta el año que viene!
#SomosColectivo

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2 Respuestas a “Crónica del Moritz Festival’Era 2016

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