Sonorama de mis amores… 1ª parte (miércoles y jueves)

¡Buenos días amiguitos de raro propósito!

Sonorama Ribera… Ay Sonorama… Un año más me encuentro ante el ordenador con la ardua tarea de hablar de tus lindezas. Un año más vuelvo con la sensación de haber vivido los mejores cuatro días del verano, a pesar de seguir fiel al camping y dormir en el duro suelo de la zona de acampada tras pinchar varios colchones. Un año más vuelvo enamorada hasta las trancas de esta criaturita que nació en Aranda de Duero hace 19 años y que se ha convertido en uno de los mejores festivales del país.

¿Por qué tanto amor?, se estarán preguntando algunos. Es sencillo. Aranda de Duero es lo más parecido a irse de vacaciones al pueblo para todos aquellos que no tenemos uno. Allí me reúno con mis Colectivas, además de algunos amigos que ya son como familia y que llegan de distintos puntos de la península: Vigo, Cádiz, Sevilla, Madrid, Murcia, Albacete… Juntos montamos el campamento de la felicidad, hacemos catas en las bodegas, visitamos el recinto todas las noches y nos dedicamos a disfrutar los cinco días del festival, como si fueran los últimos de nuestra vida, moviéndonos de plaza en plaza por las mañanas. Porque si hay algo que haga al Sonorama diferente no es la gran organización, ni sus medios técnicos en el recinto, esas cosas de las que se suelen hablar normalmente en los festivales, lo que lo hace especial es el buen rollo perpetuo entre asistentes, coordinadores y habitantes del pueblo.

Durante cuatro días las calles de Aranda se llenan de sonoritos que como nosotros llegan a pasárselo bien, disfrutar del ambiente, visitar la Plaza de la Sal, la Plaza del Rollo, El Café Central y, sobretodo, realizar su peregrinación anual a la Plaza del Trigo. Un lugar en el que espero sean esparcidas mis cenizas al morir, situada en pleno pueblo y que se encuentra llena hasta reventar todos los días, a pesar de que los conciertos empiezan a las 12h y la mayoría nos hemos ido a dormir a las 7h. Pero ni el calor ni las pocas horas de sueño resultan un impedimento, porque cuando se trata de buena música no hay dolor y dormir se convierte en una cosa de cobardes.

Sonorama 2016 - Marisa Contreras Fotografía 5

Muchos somos los que año tras año, hemos vivido todo esto presenciando a la vez como el festival crecía en medios, en popularidad y en consecuencia, en público. Más de 60.000 personas han pasado en esta 19ª edición por el Sonorama Ribera y eso es algo que se ha notado mucho. Se ha notado en las colas, en las aglomeraciones en algunas zonas o en el hecho que los accesos a la Plaza se cortaran más pronto que nunca por la gran asistencia. La realidad es que este aumento de público, sobre todo de gente más joven arrastrada por el mayor reconocimiento del indie nacional, puede hacer pensar que el Sonorama ha perdido su encanto y que ya no es tan familiar. La realidad es que hay cosas que no podremos volver a hacer, como colocarnos en las primeras filas con facilidad, ir a buscar un cachi y volver al mismo sitio rápidamente o no necesitar llevar el móvil para encontrar a tu grupo de amigos. Esto es algo que nadie puede negar que ocurre, pero hay que asumirlo, es el peaje que hay que pagar por el hecho de que el festival se haya convertido en un referente. Pero a pesar de esto, fuera de lo que ocurre en el recinto o en la mítica Plaza del Trigo, en el resto de calles sigue existiendo esa familiaridad, buena energía y felicidad de siempre. Porque, aunque con algún cambio, la vida sigue siendo aquello que pasa entre Sonorama y Sonorama.

Una vez hemos dejado claro todo esto voy a hablaros de los conciertos que acontecieron en las diferentes jornadas, porque sí, en el Colectivo amamos a este festival y en él disfrutamos como enanas, pero también vamos allí a trabajar. Al lío 🙂


Miércoles, 10 de agosto del 2016
La fiesta de disfraces

Mi Sonorama empezaba con la mochila ordenada, las zapatillas limpias, la tienda de campaña instalada y la mirada al cielo mientras cruzábamos los dedos pidiendo que el frío que ya empezaba a notarse no durara todo el festival. El miércoles era el día de la fiesta de llegada al camping y que como ya es tradición, la organización convirtió en una fiesta de disfraces.

Esta noche las actuaciones programadas eran las de Morgan, Bozza, Super Ratones y Bailongo Brothers en el Escenario Carson Camping. De todas ellas destacamos la de Morgan, uno de los conciertos que os habíamos recomendado previamente. A pesar de lo “precario” del sonido del escenario del camping (o al menos, así nos lo pareció), la banda liderada por Nina demostró por qué es una de las revelaciones de la temporada mientras desgranaba los temas de su disco North. Si aún no nos habéis hecho caso y no la habéis disfrutado en directo, id poniéndolo remedio ya.

Pero no penséis que el Sonorama se iba a conformar con tenernos dando saltos por el camping, al finalizar el concurso de disfraces recordaban que la fiesta continuaba en el Café Central y en Le Club. Lo que siguió fue una noche de fiesta bizarra, repartida entre dos ubicaciones, que llenó Aranda de Duero de seres disfrazados empinando sus cachis como si no hubiera mañana y bailando al ritmo de Guatiné + Miss Antibiótica, Blutaski DJ, Los Niños Terribles, Man Pop y Óscar Mina. No se me ocurre un forma mejor para empezar esta 19ª edición del Sonorama Ribera.


Jueves, 11 de agosto del 2016
Noche de frío, dobletes y chalecos rojos

Hecha y disfrutada la correspondiente bienvenida, comenzaba el festival propiamente dicho y eso significa que a las 12 de la mañana hay una cita inexcusable en la Plaza del Trigo. Cuando digo inexcusable es porque no estar significa perderse buenos conciertos en un ambiente inmejorable y que bandas como Polock, The Purple Elephants y Siloé fueran los encargados de dar el pistoletazo de salida bien lo demuestra.

Sonorama 2016 - Marisa Contreras Fotografía 1

El problema de vivir a más de quinientos kilómetros de Aranda, además del hecho de asistir a la rueda de prensa del Dúo Dinámico, hace que lo de llegar para estar a las 12h en la Plaza del Trigo sea algo bastante duro (que no imposible) con lo cual llegamos para el concierto sorpresa. Sí, esa costumbre que tienen de obsequiarnos con un concierto que no está en la programación y que nos tiene haciendo conjeturas y atando cabos mientras los técnicos preparan el equipo para el concierto. No podía haber tenido mejor recibimiento porque la sorpresa era Miss Caffeina y con ellos una abarrotada Plaza del Trigo que enloquecía con los primeros acordes de ‘Capitán’ para no recuperar la cordura durante todo el concierto. ‘Venimos’, ‘Detroit’, ‘El Rescate’, ‘Hielo T’, ‘MM’ o ‘Mira Cómo Vuelo’ formaron parte de un setlist que no echó abajo la plaza porque sus cimientos están más que curtidos en batallas como esta.

Pero el Sonorama en su versión “matinal” no sólo es la Plaza del Trigo, muy cerca, en la Plaza de la Sal y en la Plaza del Rollo, había conciertos y sesiones de Dj’s paralelas tan interesantes como Rural Zombies, Vincent Valera o JotaPop. Estuvimos de paso por cada una de las plazas por aquello de ir metiéndonos en ambiente para finalizar en El Café Central bailando y, de esa forma y sin casi darnos cuenta, se nos echaba encima la hora de irnos para el recinto del festival.

Sonorama 2016 - Marisa Contreras Fotografía 2

Por primera vez se abrían las puertas del recinto y, según fuentes oficiales, en esa jornada 14.000 sonoritos las cruzaron dispuestos a disfrutar de conciertos tan apetecibles como La Frontera, Niño de Elche, Manel, Quique González & los Detectives, Manel, Angel Stanich, Belize, Igloo, Molotov, 091, L.A, Ricardo Vicente, Triangulo de Amor Bizarro, Bëlop, Fuel Fandango o, como no, El Dúo Dinámico. No mentiré, no estuve en todos ellos, pero sí en la mayor parte. El hecho de moverse de un escenario a otro esquivando la gente, haciendo cola para cambiar euros por sonos y satisfaciendo las necesidades más básicas hizo que no pudiese ver los conciertos enteros pero, oye, unos buenos “bocados musicales” sí que pude pegar.

A pesar de que me hubiera gustado llegar al concierto de La Frontera, por aquello de recordar tiempos mozos, y disfrutar del enorme talento de Niño de Elche, mi llegada al recinto coincidió con el concierto de Manel. Los catalanes consiguieron hacerme esbozar una sonrisa al comprobar que en la música no hay patrias, ni banderas, ni idiomas sólo canciones con las que la gente disfruta, tal y como lo demostraba la gran cantidad de público que se congregaba frente al escenario Castilla y León.

Sonorama 2016 - Marisa Contreras Fotografía 3

Con bastante retraso sobre los horarios marcados, comenzaba Belize su concierto en el escenario Burgos Origen y Destino. Son una de las bandas a la que seguimos desde sus comienzos (sólo tenéis que leer aquí el post de presentación de sus primeros temas), así que quisimos comprobar como se las gastaban en directo y lo cierto es que sus temas no pierden ni un ápice de la frescura que caracteriza a los pamploneses. Me encontraba haciendo la correspondiente cola para cargar la pulsera con sonos cuando Quique González & Los Detectives comenzaban a inundar el recinto con su rock cuidado y trabajado en sonido al detalle. En cuanto fue posible (comprenderéis que no dependía de mí) me dirigí hacia las primeras filas para apreciar el buen hacer de esta bandaza y, a pesar de no ser seguidora, no pude resistirme a cantar ‘Charo’ o la mítica ‘Salitre’. Entretanto, en el escenario Castilla y León, se acercaba la hora del concierto de mi santanderino preferido, Ángel Stanich y hasta allí me fui para moverme al ritmo de ‘Camino Ácido’ o ‘Carbura’ además de gozar, una vez más, de su rudo y contundente directo.

El concierto estrella de la jornada se aproximaba y esa conclusión no la saqué de mi reloj ni del programa del festival, si no por el gran número de sonoritos vestidos, con mejor o peor fortuna, al modo “dúo dinámico”; es decir, con chalecos rojos y camisa blanca. Llamadlo morriña gallega pero yo preferí saltarme la mayor parte de un concierto del Dúo Dinámico que estuvo plagado de hits de la historia del pop español y con colaboraciones como la de Eva Amaral, Alberto de Miss Caffeina y Gabriel de Shinova, para plantarme en primera fila del escenario Burgos Origen y Destino a darlo todo con Igloo. Sinceramente, no me arrepentí lo más mínimo porque llegué a tiempo para ver la colaboración arrolladora de Rodrigo, vocalista de The Trunks, y pude entregarme a otra clase de pop que me dice mucho más, el de canciones tales como ‘La Reina Ourensana’ o ‘Hans Solo’.

Sonorama 2016 - Marisa Contreras Fotografía 4

Todavía no habían finalizado El Dúo Dinámico y ya estábamos buscando una buena posición en el escenario Castilla y León, esperando la salida al escenario una de nuestras bandas predilectas, L.A. Sí, les hemos visto muchas veces ¿y qué pasa? Al igual que siempre bebéis la misma cerveza o pedís la misma ginebra, nosotros no faltamos a un concierto de los mallorquines para darnos el gustazo de volver a escuchar ‘Stop the clocks’ (en versión eléctrica en esta ocasión) o aullar como posesas con el estribillo de ‘Outsider’. Después de tremendo gustazo la rasca de la noche arandina se presentó sin piedad obligándonos a sacar la ropa de abrigo y a calentar el estómago con un bocado más caliente que delicioso. Las canciones de 091 sirvieron de banda sonora a mi cena. Al finalizar, volvió a entrarme la morriña gallega y otra vez me veía recorriendo el camino hacia el escenario Burgos Origen y Destino para darme al baile con Bëlop y sí, moverme al ritmo de ‘Calm Down!’ o ‘It’s not Enough’ resultó una buena forma de aliviar el fresquete.

No sé si fue cosa del retraso de, aproximadamente 40 minutos, que llevaban los conciertos sobre la programación, del frío que me había calado o de que Molotov ya no me llega del mismo modo que lo hizo hace bastantes años. El caso es que me pasé gran parte del concierto encogida en mi chaqueta hasta que sonó ‘Puto’ y claro, me resistí a escucharla de otra forma que no fuera pegando botes. Parecía que mi enérgica forma de despedir a los mexicanos había ahuyentado el bajonazo que llevaba hasta entonces en el cuerpo, así que me dispuse a recibir a Fuel Fandango con energías renovadas. Ojalá hubiera sido así, pero fue sólo un espejismo. El hecho que hubiesen empezado a tocar tan tarde (a las 3:15 programadas sumadle los 40 minutos), junto con el frío que de nuevo hacía acto de presencia, consiguieron que no acabase de entrar en el concierto y me retirase cuando apenas habían tocado tres temas. El Sonorama acababa de comenzar y todavía quedaban muchos conciertos por disfrutar. Ya sabéis, una retirada a tiempo es una victoria 😉

#SomosColectivo


¿Queréis seguir leyendo sobre el Sonorama Ribera 2016? Podéis hacerlo en estos posts:

  • Crónica del viernes del Sonorama en la que hablamos de Belako, Delorentos, Egon soda, Elyella Dj, Estereobrothers, Estereoclub DJs, Fizzy Soup, Kitai, Kula Shaker, León Benavente, Love of lesbian, Miss caffeina, Nudozurdo, The Hives, The Trunks y Trajano!
  • Crónica del sábado y domingo del Sonorama en la que hablamos de Amatria, Carmen Boza, Corizonas, Corrientes Circulares, Cycle, Delorean, Elefantes, Emdiv DJs, Izal, Luis Brea y el miedo, Maga, Mando Diao, Modelo de respuesta polar, Mucho, Perro, Señores, Second, Shinova, Sidecars, Talisco y Viva Suecia.

Y si lo que queréis son imágenes, podéis echar un vistazo al Flickr de nuestra fotógrafa Marisa Contreras.

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2 Respuestas a “Sonorama de mis amores… 1ª parte (miércoles y jueves)

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