Crónica del AMFest 2016

El pasado jueves 3 de noviembre se daba el pistoletazo de salida a una nueva edición del AMFest, un festival que ha conseguido hacerse un hueco en la frenética parrilla de conciertos de Barcelona y consolidarse en tan solo cinco ediciones.  Tres días de conciertos sin solapaciones, ambiente inmejorable y sonido espectacular, en los que 15 bandas han vestido sus mejores galas y se han encargado de poner una banda sonora diferente a la muchas veces aburrida Ciudad Condal, utilizando como hilo conductor el rock instrumental, pero viajando también por estilos como post-rock, math-rock, stoner, electrónica y, como novedad en esta edición, el rock progresivo en su vertiente más metal.

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Jueves, 3 de noviembre del 2016
Nunca un inicio fue tan bonito

El jazz-rock de Gambardella puso las primeras notas musicales a la quinta edición del AMFest. Una pena que por mis obligaciones laborales solo pudiera llegar al final del concierto. Dispuse de poco tiempo para sacar una visión global, pero lo suficiente para confirmar lo que ya suponía tras escuchar algunas de sus canciones ¡la base rítmica de este trío es oro puro!

A partir de este momento entré en algo parecido a un trance. Lost in Kiev, una de las principales razones por las que no pensaba perderme el festival este año, comenzaron a desplegar los temas de su primer largo consiguiendo que la [2] se llenase de nocturnidad mientras los personajes de su Nuit Noire deambulaban entre nosotros, se perdían y luego se reencontraban en la oscuridad de la salaEl concierto, al igual que el disco, arrancó con ‘Narcosis’. Una introducción perfecta para entender la idea que pretenden expresar. Densa y misteriosa, está marcada inicialmente por una melodía sintética, mientras una tímida guitarra va ganando protagonismo lentamente hasta explotar en la parte final y desembocar en ‘Insomnia’. A partir de este momento las guitarras se recrudecieron, el bajo ganó protagonismo y los diálogos femeninos acompañados por proyecciones empezaron a servirnos como hilo conductor. Y hasta aquí mis anotaciones, lo último que tengo apuntado es “If one day the night takes me, would you search for me?“, la frase con la que se inicia ‘Mirrors’. Supongo que a partir de este momento y hasta que la rítmica de ‘Emersion’ me sacó de la ensoñación, fue cuando cerré los ojos, me dejé llevar por la melodías oníricas de los franceses y me dediqué a disfrutar de un concierto repleto de toques hipnóticos, épica y sueños donde las proyecciones aportan con un toque cinéfilo que se quedará grabado en mis retinas por mucho tiempo.

yndi

Y sí, como todo en esta vida, el concierto acabó pero todo se hace más llevadero cuando sabes que lo que viene a continuación es yndi halda. Los ingleses no son desconocidos para los habituales del festival ya que en el primer AMFest que por aquel entonces todavía se llamaba Aloud Music Festival, se marcaron un concierto que tocó la fibra del más escéptico. Entonces no recuerdo quien me dijo que si alguien le preguntara como definir el post rock, la respuesta sería Enjoy Eternal Bliss. Tres años después esa afirmación sigue vigente, pero yo añadiría que cuando alguien lo busque en Google aparecerán menciones del concierto de este jueves ¡Maravilloso! Lo que vivimos fue un concierto preciosista, medido al milímetro y en el que sus clásicos encajaron a la perfección con los temas de su último trabajo, Under Summer (2015), algo más experimental y con voz. Remataron el bolo entre el público de una sala que permaneció respetuosamente en silencio durante todo el concierto. Maravilloso broche de oro para una noche mágica… sigo con la piel de gallina.

Nunca una primera jornada fue tan grande. No recuerdo una noche de jueves mejor ¡Gracias!


Viernes, 4 de noviembre del 2016
La noche grande del AMFest

El viernes se antojaba como la noche más especial, esa en la que el AMFest crecía y se dividía entre las dos salas de Apolo. En la sala grande se disfrutaría de la actuación Leprous quienes acompañaban a los cabezas de cartel de esta edición God Is An Astronaut, mientras que en la [2] estaban programados los conciertos de los nacionales Our Next Movement y DobleCapa, seguidos de otros cabezas de cartel,  The Album Leaf y cerrando arms and sleepers.

Los encargados de abrir la jornada del viernes en la sala [2] de Apolo fueron Our Next Movement, una dura papeleta la que les tocó jugar a los valencianos viendo la cola de personas con entrada de día que se había formado en la calle y la cantidad de personas que pese a tener el abono completo subían las escaleras hacía la sala grande. Pero el cuarteto en lugar de amilanarse arremetieron con fuerza y presentaron los temas de su último trabajo, 119 (Aloud Music, 2016), mostrando un claro ejemplo de como debe ser un disco de mathrock instrumental. ¡Enhorabuena!

A continuación, llegaba el momento de hacer la primera visita a la sala grande de Apolo, ese teatro de acústica casi perfecta donde en breve se disfrutaría de uno de los mejores conciertos de la jornada, el de Leprous. Una confirmación con la que los organizadores abrieron el festival a nuevos estilos y que viendo la respuesta del público fue todo un acierto. Pero hablemos del concierto, porque aunque llegué con algunas reservas en seguida me vi arrastrada por la calidad, la perfecta ejecución y la actitud que los noruegos derrocharon.

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Una maquina perfectamente engrasada, con un sonido limpio y de la que, a pesar de que todos estuvieron impecables, destaco la labor de Kolstad a la batería, aunque a muchos les pasase desapercibido casi a oscuras al fondo del escenario. Pero lo que es innegable es que el protagonismo escénico es para Einar Solberg, quien estuvo inmenso tanto vocalmente como en los teclados. El vickingo tiene tantos registros vocales que es digno de estudio. En temas como el encargado de abrir la actuación, ‘The Flood’, o ‘The Cloak’ sube hasta puntos inalcanzables, para luego cambiar totalmente de registro en ‘The Valley’ y acabar despeinando a las primeras filas con las explosiones de ‘Rewind’. Abandonaron brevemente el escenario para volver, enlazar tres temas y dejarme con los pelos de punta, así como la parte del cerebro en la que se encuentra el punto G musical al rojo vivo.

Entre los conciertos de Leprous y God Is An Astronaut, la [2] de Apolo se convirtió en el espacio perfecto para sacarme del trance disfrutando del primer concierto del dúo Doble Capa en Barcelona. Un concierto exclusivo para poseedores del abono y que aunque sabía lo que me iba a encontrar, me dejó entusiasmada. Los madrileños nos recibieron en el suelo, con la cigarboxguitar de Mario como único elemento eléctrico del concierto. Arianne, golpeando con toda la rabia de la que es capaz, se encargaría de que la batería sonara como debía incluso desenchufada ¡olé sus ovarios!. Un cara a cara en toda regla en el que presentaron, sin trampa ni cartón, los temas de su primer disco en el que podemos encontrar una curiosa mezcla de blues y rock.

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Todavía con una sonrisa dibujada en mi cara y los oídos algo castigados, me dirigí a disfrutar de God is an astronaut, unos auténticos referentes del post rock internacional que llegaban a Barcelona con su último trabajo, Helios|Erebus (2015). Voy a ser sincera, no sigo la carrera de los irlandeses fervientemente, pero he tenido varias ocasiones para disfrutarlos en directo y este viernes volvieron a demostrarme que nunca falla y que en directo crecen exponencialmente. Con un juego de luces y una puesta en escena maravillosa que hizo las delicias de los fotografos, ofrecieron un concierto insuperable en el que alternaron las atmósferas más etéreas de sus primeros trabajos (‘The end of the beginning’ o ‘All Is Violent, All Is Bright’) con la intensidad y adicción de los últimos (‘Suicide By Star’ o ‘Sea of trees’).

De vuelta a la [2] los norteamericanos The Album Leaf ya se encontraban sobre un escenario envuelto en telas proporcionando una sensación de delicadeza. El público tenía ganas de Jimmy LaValle y los suyos, desde el Primavera Sound 2011 no visitaban Barcelona, y eso se notaba en una sala abarrotada que esperaba ansiosa el despliegue de su propuesta basada en la electrónica elegante pero con estructuras emocionales caracteristicas del post rock.

Por último, llegaría el turno de Arms And Sleepers para poner el punto final a la segunda jornada, pero esta redactora no pudo verlos. Cosas del metro de Barcelona y sus horarios…


Sábado, 5 de noviembre del 2016

La jornada del sábado se afrontaba como la más corta de todo el festival debido a que My Sleeping Karma anunciaron el viernes que se veían obligados a cancelar su actuación por razones de salud. Obviamente con tan poco margen de tiempo la organización no pudo sustituirlos y la noche quedó reducida a cinco conciertos.

Con aforo bastante respetable, arrancaron su concierto Mardemarmo. Una banda barcelonesa de post rock instrumental efectivo con unas guitarras dignas de mención y que contaron con la colaboración de Jordi de Syberia, en los últimos tres temas. Siguiendo la linea de bandas nacionales, suebieron al escenario Ànteros que se estrenaban en Barcelona presentando su primer trabajo Lunas. Cumplieron de sobra con las expectativas, que no eran pocas y ahí anduvo Cándido (Viva Belgrado) gritando mientras yo estaba afónica perdida después de dos días de festival… nunca dejará de sorprenderme. Bonito momento cuando dedicaron la instrumental ‘Luna’ a Rafael, el padre de Sergio, porque según su nieta Jazmín él está en la luna con Kurt Cobain, Freddie Mercury y Jeff Buckley. Visto así, igual no es tan mal lugar…

A continuación, desde Galicia, el dúo Bala solventó los problemas técnico iniciales y nos hizo vibrar subiendo las revoluciones de la [2] sin miramientos. Las dos gallegas mostraron su mezcla de noise, stoner y grunge combinandolo con la energía, fuerza y una dosis extra actitud en directo. De lo mejor de la jornada.

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La noche estaba a punto de llegar a su fin, pero todavía habría tiempo para Three Trapped Tigers y su math-rock trepidante con teclados que en ocasiones me parecieron pasados de vueltas. Pero tranquilos, apuesto a que la culpa es mía, no era mi mejor noche. Y como colocón final llegó en forma de Za!, una apuesta segura hayan ensayado o no, improvisen o no… ¡unos putos genios!


Y así, entre risas llegaba el final de la quinta edición del AMFest. Mucho se ha comentado sobre el cartel, en varias ocasiones he leído que es el mejor de todas sus ediciones. Personalmente no se si es el mejor, esto es cuestión de gustos, lo que es innegable es que esta edición ha sido la más arriesgada y la más abierta. En ella, el rock instrumental ha seguido siendo el hilo conductor, pero hemos podido disfrutar de más variedad de estilos que nunca.

En definitiva, ¡LARGA VIDA AL AMFEST!
#SomosColectivo

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4 Respuestas a “Crónica del AMFest 2016

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