Entrevista a Smile: “El público ha apadrinado el nuevo sonido de una forma muy natural”

Tras un segundo disco de rock clásico, All roads lead to the shore (2011), que les dio a conocer en público y medios por un potente directo, un EP Seasides (2012) con una gran repercusión en redes por sus vídeos surferos (10 millones de vistas en 1 semana), y un tercer disco Out of season (2013) con una evolución a un sonido indie folk más personal y atemporal, llega Happy Accidents (Warner Music, 2017), el nuevo disco de Smile.

Un disco en el que la banda apuesta por un sonido más moderno y divertido, en el que han dado un giro de 180 grados y se presentan mucho más contemporáneos y pegadizos, dejando de lado su lado mas intimista por la pista de baile, y las guitarras por los teclados y las programaciones.

Tras bailar ‘When the Lights Change’, su primera canción adelanto, hasta la saciedad decidimos reunirnos con John Franks, voz de Smile, para saber más sobre este nuevo trabajo y con la intención de hablar de su nuevo sonido.


Es inevitable comenzar comentando lo sorprendente del cambio de sonido de Happy Accidents con respecto a vuestros anteriores trabajos. Suponemos que es algo buscado porque hemos leído que “quería evolucionar hacia un sonido más contemporáneo” pero ¿cómo habéis llegado a este punto?

Todo empieza con ‘City girl,’ la canción más diferente del disco anterior y que hizo que me replanteara cosas. Además esa misma semana escribí ‘Such a Long Time’ que está en este disco y ambas me sirvieron como punto de salida.

También tuvimos cambios en la formación, se fue Josu Aguinaga que era nuestro guitarrista, y apareció en el estudio Antonio Garamendi, un chico también de Getxo, de casualidad. Como un “Happy Accident”, le pedí en una de las canciones a ver si se le ocurría algo. Metió unas teclas que nos gustaron mucho, a partir de ahí empezó a colaborar más y acabó produciendo el disco con nosotros junto a Saul Santolaria, que es con el que grabamos.

Vaya, parece que todo fue rodado…

Bueno no te creas, solo lo parece. Piensa que cuando entré a grabar las demos no sabía muy bien que iba a hacer. Cuan Josu se fue hubo un momento de incertidumbre porque nos habíamos quedado sin el único músico de verdad que teníamos en la banda porque todos los demás somos autodidactas. Hasta ese momento él siempre había ayudado mucho con los arreglos, y era como ¿y ahora cómo lo vamos a hacer?

Me metí a grabar las demos como por necesidad de seguir haciendo cosas, pero sin saber el sonido las canciones, como las iba a maquillar. Normalmente trabajo las demos solo y una vez hay un esqueleto, se la paso a los demás y ellos van a portando ideas y haciendo arreglos. Pero en ese momento solo pensaba “madre mía, ¿cómo van a terminar estas canciones?”. Por suerte  apareció Antonio y la cosa tiró definitivamente para adelante.

Entonces ¿qué porcentaje de Happy Accidents es Antonio Garamendi? Porque está claro que es el responsable de este sonido más bailable y electrónico de Smile actualmente.

Buff pues un gran porcentaje porque realmente muchos de los arreglos que hay son de él. No pondría un número, pero está claro que ha sido una pieza clave para poder dar forma al disco.

En realidad sois una banda que no os acomodáis. A lo largo de vuestros cuatro trabajos vuestro sonido ha ido cambiando de un rock más clásico,  pasando por temas más intimistas a un sonido donde prevalece el folk ¿Inquietud creativa o resultado de las influencias que os rodean?

Por todo un poco. Como te decía en ‘City girl’ nació esa duda de por qué cuando hago una canción diferente la gente responde más que al resto. Además, las canciones que hago no sé muy bien de donde vienen, no las busco… al final aparecen. Y tanto ‘City Girl’ como ‘Such a Long Time’ aparecieron casi a la vez, tenían un punto parecido, eran mucho más bailables de lo que había hecho hasta el momento, mucho más movidas y no dejaba de ser algo curioso.

A parte, nos apetecía investigar nuevos sonidos y claro, con la aparición de Antonio se nos abrió un espectro de posibilidades que nos apetecía investigar porque creativamente era muy interesante para nosotros. Quizás no tanto para el público que nos escucha, pero para nosotros significa colocarnos en un lugar donde todo es más nuevo, incluso un poco más incómodo… pero al final es refrescante.

Hablando del público que ya teníais, con Happy Accidents las guitarras ceden totalmente el protagonismo a los teclados y sintetizadores. ¿Cómo están recibiendo este sonido los seguidores más rockeros?

En el fondo nosotros siempre hemos sido una banda muy curiosa respecto a seguidores. Nuestro segundo disco fue un disco de americana e hicimos una canción que era muy de playa que fue ‘Do as I want’, que al parecer fue la canción que más gustó. Luego hicimos un disco de folk y metimos una canción más pop que también fue la que más gustó. Más tarde editamos una demo con cinco canciones que también sonaba muy playera. Vamos que tampoco hemos tenido nunca un público muy rockero, de hecho creo que al rockero de verdad le debemos parecer blandos.

¿Cómo está siendo el feedback?

De momento genial, no hemos recibido ningún mensaje del típico talibán que haya dicho “os abandono malditos”. En general, el público ha apadrinado el nuevo sonido de una forma muy natural. Es verdad que ‘When The Ligths Change’ tiene elementos del anterior, suena muy a playa y creo que ha sido como un evolucionar natural dentro del sonido Smile. Hemos cambiado pero no ha sido un cambio cortante, no hemos hecho como otras bandas que de repente pegan un giro y ya ni los reconoces, en este disco hay muchos cambios pero también elementos anteriores que continúan, hemos querido que ese ADN siguiera ahí.

Lo que está claro es que en todas vuestras etapas la palabra “buenrollismo” se ha asociado a vosotros, en parte porque es algo que trasmitís en vuestros directos. ¿Cómo se están adaptando a vuestro repertorio?

Pues perfecto. No nos sentimos obligados a reproducir totalmente lo que hay en el disco en el directo. Para nosotros es otro formato, lo que estamos haciendo es adaptarlo al sonido de la banda y a nuestras posibilidades. En el disco igual hay 50 pistas por canción y nosotros somos 5 en el escenario, así que dispararemos alguna cosa en el directo, pero lo menos posible porque estamos intentando adaptarlo todo a nuestra manera de tocar.

No solo habéis tenido cambio de sonido y de formación, ahora contáis con el respaldo de Warner, Emerge Management… ¿cómo estáis viviendo este paso adelante?

Hay gente que le gusta lo que haces, quiere trabajar contigo y eso es una gran ventaja para nosotros porque abre un montón de puertas. Para empezar esta promo en Barcelona no hubiese sido posible sin ellos y por eso, para nosotros es una vía para poder acceder a más gente. Y una grandísima suerte, claro.

Quizás todavía es un poco pronto para valorar…

Sí, pero la simple sensación de verte arropado por un equipo y ver el trabajo que están haciendo, te hace darte cuenta de que hay una infraestructura detrás. Si ese empujón, tus opciones son muy pequeñas porque no tienes a alguien que te esté venciendo al mercado, estás tú solo. Pero poder contar con alguien que ya tiene todos los contactos al final no te da más que facilidades.     

Antes comentábamos que todo empezó con ‘City girl’, de hecho el vídeo de ‘When The Ligths Change’ sigue la estela del de esta canción, es como una segunda parte. ¿Fue esa idea desde el principio? 

La idea inicialmente era hacernos un vídeo nosotros y como el de ‘City Girl’ fue otro “happy accident” que nació de la necesidad de sacar un vídeo sin tener nada preparado. Como entonces funcionó se nos ocurrió hacerle una segunda parte incluyendo también personajes un poquito más conocidos y amigos que hemos hecho en el camino.   

Viendo el videoclip no hemos podido dejar de preguntar lo que habría detrás ¿alguna anécdota?

Todos los vídeos que nos llegaban eran bastante graciosos. Yo les dejaba la cámara, les daba la canción y se iban a dar una vuelta con el coche. Era muy emocionante y divertido cuando yo después llegaba a casa y lo veía. Había algunos a los que les daba corte, pero luego veías el vídeo y alucinabas porque se habían vuelto locos o lo contrario, gente que había dicho que sí y luego le ves en el vídeo muy sosos. Al final cada uno es como es, aporta cosas de su propia personalidad y eso se ve.

Alguien se dio dos vueltas…

Muchos… Virginia Díaz se dio dos vueltas. Hubo gente que de repente te decía, “espera, espera que se me ha ocurrido otra cosa”. Pero al final es una movida porque había personas que se iban y se volvían con un vídeo de 15 minutos, casi es mejor que lo cortes y empieces otra vez porque si no te pasarías la vida. Pero estuvo muy divertido.

Tenéis un segundo videoclip que grabasteis en Barcelona ¿verdad? ¿qué canción es?

Sí, es ‘Light You Up’. Lo grabamos en la discoteca Tango de Barcelona, una discoteca muy retro donde se grabaron muchas de las escenas de la película ‘Vicky Cristina Barcelona’. De momento solo te puedo contar que metimos un skater… ya lo verás.

Y las fotos en la piscina ¿cómo se os ocurre liarla tanto?

Teníamos que hacernos fotos de promoción y para el interior del disco. A mí lo de hacerme una foto contra un muro o en perspectiva como hacen el 90% de las bandas me aburría un poco. En el anterior disco hicimos una foto aérea como en un frontón y para este se me ocurrió hacer también algo más especial y montamos toda esta batalla.

La verdad que fue un lío considerable porque necesitamos equipo de buceo, siete personal, que  nos cerraran una piscina… precisamente este fue otro “happy accident” total. Un día subía de la playa y por casualidad me encontré con el hermano de Saul (el chico con el que grabamos) que es buzo, le expliqué la idea y me dijo que podía gestionarlo. Esto fue en septiembre/octubre, entonces las piscinas ya estaban cerradas y lo teníamos que hacer en interior pero que había conseguido a un equipo de gente.

Fue toda una movida como se veía en el vídeo teaser que colgamos, teníamos que soltar los tubos y mantener la respiración debajo el agua todos a la vez. Creo que sacaron unas 350 fotos de las me gustaron dos porque eran las únicas en las que todo encajaba. La verdad es que pensando ahora toda la movida no tengo claro si la gente lo valorará tanto.

“Happy Accidents” llega muy poco en el mercado pero ¿ya tenéis fechas para la gira de presentación? ¿Salas? ¿Festivales?

Todavía no hay nada cerrado, pero en breve se anunciarán. Nos gusta tocar en ambos, aunque si me das a elegir prefiero salas. Me da igual el tamaño mientras que haya gente.

¿Seguís sin tener intención de tocar fuera de España?

Si me saliesen yo iría encantado, como si tengo que ir en triciclo, lo que pasa es que no le veo mucho sentido. Cuando tocas te das cuenta de que si no hay una promoción detrás o alguien que realmente te gestione vas a acabar tocando en un bar de Bruselas para 20 personas, solo por la cosa de tocar en esa ciudad. Otra cosa sería que hubiera un tipo en Inglaterra que se interesase por la banda y nos organizara algo por allí, pero hacer por hacer ese esfuerzo para no ver ningún resultado y que ni siquiera te vaya nadie a ver no lo veo muy interesante.

¿Y lo de componer en castellano?  Me ha contado un pajarito que algo tienes…

Sí, me han salido cinco canciones en castellano, pero todavía no les he prestado mucha atención porque es algo muy nuevo para mí. No sé muy bien como surgieron, pero de ahí me han ido viniendo nuevas cosas, aunque no sé si las sacaría como Smile. Sería un poco raro ¿no?

Bueno, las sonoridades serían muy diferentes, pero todo es encajarlo…

Sí, todo es encajar, sería una vuelta más, otro disco totalmente diferente en el que igual la peña diría “¿pero qué le pasa a estos?”

Porque además si hago un disco en castellano lo hago entero, no me gusta eso de hacerlo todo en inglés y meter una en otra lengua. No me parece que tenga mucho sentido. Si decidiera usar esas nuevas composiciones haría todo el disco en castellano, así que se queda como algo meramente anecdótico por ahora.

Últimamente se habla mucho de que hay un cambio de tendencia y que el “indie” está de moda. Además de que hay muchos festivales, parece que el público ha abierto miras, hay bandas que suenan en medios generalistas y que antes ni soñaban con ello. ¿Crees que este cambio de mentalidad es real o son los propios medios quienes lo dirigen?

Creo que hay varias cosas. El público ahora mismo es tan masivo en los festivales que ya no es cuestión de si sigue o no un determinado estilo de música, la mayoría van a socializar. Planteándolo así en un cartel caben todo tipo de nombres porque al final pasan cosas como las de hace poco en el SanSan y te encuentras que los que lo peta es lo más “mainstream”.

Lo que sí veo es un cambio generacional. El indie lleva 10 años funcionando muy bien, pero las bandas se empiezan a hacer mayores y no sé exactamente cómo va a evolucionar la música hacia las nuevas generaciones, todavía no sabemos que es lo que van a demandar o como las nuevas tecnologías se van a adaptar a los conciertos o festivales… es todo una incertidumbre. Aunque tengo ganas de que de repente surja una revolución juvenil que diga “paso de estos, voy a inventar otra cosa”, al fin de cuentas es algo que ha pasado siempre y más en épocas de crisis. Yo estoy a la espera, solo espero que la revolución no sea el reguetón.

Hablando del indie y su tan comentada Cara B ¿Qué hay detrás de esas postales idílicas que nos venden?

Pues es verdad que los grupos nos dejamos la piel, como en cualquier otro trabajo. Ahora mismo llevo dos años currando muchísimo en un disco y no tengo ninguna garantía de que vaya a funcionar o que por mucho que vaya a tocar a los festivales vaya a ganar dinero, por poner un ejemplo.

Lo que les pasa a muchas bandas es eso, venden una moto de que todo es fantástico en un festival porque hay mucho público, pero luego vas a una sala en la misma ciudad y van 20. Está muy bien proyectar una imagen de fortuna en determinados aspectos o momentos, obviamente tocar delante de 5000 personas es un éxito, pero luego también hay que plasmar la otra realidad para que la gente sepa cuál es.

Todo depende de cómo te lo plantees, hay gente que se lo plantea como una meta y otros como un camino. Cada uno tiene que hacerlo lo mejor que puede con las armas y las herramientas que tiene, pero es verdad que no es nada fácil, ¿cuántas bandas hay en este país que puedan vivir de ellos? ¿7? igual solo son los cabezas de cartel que se ven por ahí. Pero al final es tu opción la de meterte ahí y querer jugar o no.  

Nuestras entrevistas siempre finalizan con el “cuestionario de raro propósito”:

  • ¿Dónde te perdería? En el Pacífico. Me montaría en un barco que me lleve a la deriva y vaya haciendo escalas en islas que me vaya encontrando. Por supuesto llevaría una tabla de surf y un bañador. Aunque ahora mismo me vienen muchos más sitios: las islas Andamán, por Indonesia, Fiji, Tahití, Samoa… y estaría encantado de la vida.
  • ¿El surf es una forma de vida, un hobbie, una terapia, una forma de evadirse? Durante muchos años fue una enfermedad, no podía pensar en otra cosa. Ha sido un elemento que me ha servido para todo, para entender muchos aspectos de la vida, para ser feliz, para evadirme… aunque también para cagarme en la grandísima ya que hay días en los que es frustrante. No siempre es perfecto, a veces hay una cara B, pero si es verdad que tiene unas propiedades curativas muy potentes y me ha aportado muchas cosas.
  • Una canción para “momentos alegres”. ‘Happy’ de los Rolling Stones
  • Algún “accidente feliz” que te haya marcado. Este disco, me ha marcado muy hondo además. Cuando te planteas hacer algo nuevo o el simple planteamiento de escribir un disco para mi es mucho trabajo. Las letras, las melodías… en este disco además hemos trabajado mucho las estructuras,  si había una parte de la canción que no nos convencía, intentaba encontrar otra hasta que al final fuera perfecta. ‘Light You Up’ por ejemplo, cambió de intro, de puente, de estribillo… Al final hacer un disco es meterte en un lío importante. Luego por fin sale y descansas, ya no está en tus manos tú lo has hecho lo mejor que has podido y ya le toca al público. Pero digan lo que digan, ese disco representa un momento de mi vida, no sé si será mejor o peor, pero es ese momento y para mí lo va a representar siempre.
  • Un concierto inolvidable al que hayáis asistido. Fleet Foxes en el Primavera Sound, me podía haber caído un rayo encima y habría muerto feliz. Me flipó. Yo soy de los que sostiene que tienes que ver a una banda en directo cuando tú realmente estás emocionado con esa banda porque es cuando más lo sientes. Jero Romero también me gustaba mucho en directo también, era otro nivel. En este país, pocos conciertos estaban tan bien tocados, tan engranados… ¡unos máquinas!
  • Si pudieras elegir cualquiera, un sitio donde tocarías… En Wembley jajajaj
    Una sala nacional creo que sería la Joy Eslava por ejemplo, tampoco tiene que ser un sitio muy grande tipo el Palacio de los Deportes, en realidad cualquiera me vale siempre que estuviera lleno. Prefiero un sitio chiquito con encanto que uno grande desangelado. En la gira anterior, por ejemplo, el concierto más especial fue en el Teatro Lara, un teatro chiquitín de Madrid, hicimos sold out y el ambiente fue brutal. Fue especialmente curioso porque llegábamos de uno con un formato muy parecido en la sala BBK de Bilbao, allí había un silencio muy heavy y llegamos al bolo del Lara pensando que nos íbamos a encontrar lo mismo. Pero no, fue una pasada, la gente en la primera canción se puso de pie, se empezó a subir a los asientos… por primera vez en mi vida sentí que el público estaba más arriba que yo.  

Y acabamos con la pregunta que hacemos a todos los entrevistados. Sueña en alto… (y cuéntanoslo)

Que todo vaya muy muy bien con este disco y pueda ir un par de semanas para celebrarlo a Tonga, Samoa o cualquiera de estos sitios paradisiacos de los que hemos hablado. Básicamente que el disco funcione bien, para mí a nivel motivacional es importante que la curva sea ascendente en cuanto a que el público y la repercusión vayan en aumento. Es importante sentir que vas avanzando porque si no la cara B igual sería decir llevamos 4 discos, igual habría que crear el #saveSmile como hicieron los Mucho con el #saveMucho jajajaa

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