On Tour con Maryland y Señores.

Habrá quien piense que ir a dos conciertos de las mismas bandas en veinticuatro horas no tiene mucho sentido pero para mí sí que lo tiene. Primero porque no hay dos conciertos iguales y segundo porque ver a dos de tus bandas favoritas compartiendo cartel no es algo que ocurra con frecuencia. Los días 19 y 20 de mayo Maryland y Señores establecían un lazo entre Vigo y Bilbao que, por lo que pude comprobar, fue más allá de compartir escenario.

Esa unión, y según palabras de Guille (bajista de Señores), comenzó como una relación de Tinder. Todo empezó con un tímido “Me gusta tu foto. A mí la tuya más” y a partir de ahí, ir conociéndose e “intimando” hasta propiciar el momento para dar un paso más en la relación y compartir espacio y tiempo juntos.

Ese primer paso tuvo lugar el 19 de mayo en la sala Karma de Pontevedra en el momento en el que Goiko, Guille, Claudio y Julen se presentaban despúes de seis horas de furgo para darnos un poco de luz. Un concierto en el que presentaron por primera vez en la ciudad lerezana los temas de su último trabajo “La Luz” (Cuatro Barbas 2016), mientras que Maryland volvía al escenario en el que despedía la gira de “Los Años Muertos” (Ernie Records 2013), su último trabajo publicado, para volver a hacer sonar aquellos temas pero también dos nuevas canciones de su nuevo disco que verá la luz en otoño. Diré que disfruté mucho ambos conciertos pero no me extenderé más porque, si esa noche ya me pareció para recordar, lo que me esperaba al día siguiente no lo iba a ser menos.

La jornada del 20 de mayo comenzaba con un concierto en sesión vermut en A Barbería, un maravilloso local con un personal encantador en el que ambas bandas tocarían algunos de sus temas en versión acústica. El llegar justo en el momento en el que Goiko (vocalista y guitarra de Señores) probaba sonido con el tema ‘In the Air Tonight’ de Phil Collins, se me antojó como una especie de señal de que iba a vivir un concierto muy especial.

¿Habéis probado alguna vez la tarta de violetas? Yo sí, a cada trozo que saboreas es como si el aroma a violetas se adueñase de tus cinco sentidos. Algo muy similar me sucedió cuando Goiko, en representación de Señores, tocó ‘Margaritas’ o ‘Carta de Amor Futura’, fue realmente embriagador. Pero no fue menos flipante escuchar un tema tan contundente como ‘Estrella de la Muerte’ rebosaba fuerza vestido, con tan sólo, voz y acústica. Y si seguimos con los símiles culinarios, escuchar en la sutil voz de Rubi (voz y guitarra de Maryland) desprovistas de su enérgico ritmo ‘La Caleta del Sol’ o ‘Arde’, fue como comer fresas y tomates ligados con balsámicos de higos y cerezas. Sí, fue un concierto en sesión vermut de gourmet y el mejor aperitivo que os podáis imaginar para lo que estaba por llegar esa misma noche.

Pasaban algunos minutos de las 22:30 cuando de nuevo Señores aparecían en el escenario de la sala Mardi Gras cumpliendo a la perfección con su papel de invitados. Templaron el ambiente y fueron respetuosos con sus anfitriones tocando el tiempo que tenían estipulando. Como viene siendo habitual en su gira “La Luz”, dieron comienzo con ése mismo tema, el que da nombre al álbum para, como quien trata de ir ganando la confianza de los que les rodean, ir llevándonos hacia su rock de sonido visceral incrementando el ritmo al paso de ‘Democracia Enferma’, ‘Gente Normal’ y ‘Verbena en la Plaza del Pueblo’. Con la deliciosa ‘Margaritas’ y la sarcástica ‘Masa Madre’ nos dieron el tiempo necesario para coger aire porque se acercaba el momento de que se mostrasen tal cual son, rotundos, directos, crudos, en resumen, arrebatadores.

‘Corporarturo Avaricio’ y ‘Dios Enamorado’ sonaron tan brutales que podría haberme quedado en esos dos temas tan a gusto durante el resto de la noche si no fuera porque me estaban esperando la tajante base rítmica de ‘Estrella de la Muerte’ y las alegres guitarras de ‘Carta de Amor Futura’ para hacerme bailar sin ataduras ni composturas. Con ‘El Vendedor de Enciclopedias’ se despidieron como lo hacen los buenos invitados, dejando tan buen recuerdo que solo puedes pensar en volver a verles de nuevo.

Llegaba el momento de disfrutar con los anfitriones de la fiesta, llegaba el momento de Maryland y no sabría decir quién tenía más ganas de que el concierto comenzase, si ellos o nosotros. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que habían estado en ese mismo escenario presentando canciones como ‘Hoja de Ruta’ o ‘Cambio de Filo’, tanto que ni siquiera lo recordaban con exactitud. Lo que sí recuerdan es lo que se siente tocando mientras el público baila y canta sus temas porque tocaron sobrados de garra y energía canciones como ‘El Quinto Dedo’,´Tiempos de Azar’ o ‘Declaración de Intenciones’ y nosotros estuvimos a la altura cantándolas y bailándolas como aquella noche en la que sonaron por primera vez en la Mardi Gras. Rubi reconocía que la gira había sido la excusa para volver a tocar después de más de año y medio oyéndose a sí mismos en el local de ensayo pero también para presentarnos sus nuevas joyitas. ‘Ave Fénix’, ‘Largo Recorrido’ y ‘Felina’ son tres de las nuevas canciones que formarán parte de su nuevo trabajo y solo con escucharlas una vez, te das cuenta de que estás ante tres temazos. Muy largo se va a hacer el verano a la espera de ese nuevo disco.

El concierto y la gira llegaban a su fin con el ambiente cálido y festivo de la ‘La Caleta del Sol’ mientras pensaba que nunca se me había hecho tan necesario el confeti como en aquel momento. Maryland había decidido que ése sería el final pero nosotros no, faltaba ‘Camino’, la pedimos y Rubi, de nuevo con su delicada voz y su guitarra, volvió a ponernos la piel de gallina por segunda vez en el mismo día, canción que sirvió de perfecto punto y final para una gira y jornada soberbias.

Podría haber contado más cosas, detalles y anécdotas pero ya sabéis como nos las gastamos las redactoras de Colectivo, hablamos de lo que nos da la gana pero sobretodo de música. Sí voy a contaros un cosa fuera de los conciertos, las canciones y el setlist, lo más bonito para mí de toda esta gira fue ver y sentir cariño, respeto y admiración verdaderos entre los miembros de dos bandas distantes por kilómetros pero muy cercanas por influencias y forma de entender la música. Lo más bonito de la gira gallega de Maryland y Señores fue una despedida llena de abrazos, palabras bonitas y muchas sonrisas cómplices por un trabajo bien hecho. Solo por esa imagen final volvería a repetir ese fin de semana sin necesidad de música. Que no se me olvide, gracias por la confianza 😉

#SomosColectivo

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