Crónica del Festival Tomavistas 2017

Nunca me cansaré de decir que el Tomavistas se ha ganó mi corazón en solo dos ediciones, por su organización, por su ubicación, por el cariño con el que está hecho y porque el cartel a mi forma de ver es uno de los mejores del año. En dicho cartel han cohabitado bandas internacionales como Goldfrapp, Temples y The Horrors y bandas nacionales consolidadas como León Benavente, Los Punsetes o Lori Meyers, pero lo realmente fascinantes es que el esqueleto del festival se construye sobre nuevos valores nacionales como Cala Vento, Rufus T. Firefly o Mourn.

Por todo esto me alegra decir que el Festival se ha consolidado en esta tercera edición, eso sí, todavía hay mucho a mejorar como el pago en las barras y la forma de acceder al recinto, cuestiones que parecían solucionadas en su segunda edición pero que han sufrido un alarmante retroceso. Este año el acceso principal se encontraba en el escenario principal, en lugar de en el secundario como el anterior, lo que provocaba que hubieras de recorrer medio parque desde la parada de metro más cercana o que te ahorraras dos semanas de gimnasio subiendo por el otro lado debido a sus cuestas. Eso sí, cuando conseguías llegar a la puerta la primera visión que obtenías era el anfiteatro y la verdad, la sensación era muy bonita.

Pero sin lugar a dudas lo más frustrante ha sido el cambio de pulseras cashless a moneda festivalera, “tuentis”. La moneda solo era útil el día que la comprabas y si querías utilizarla al día siguiente habías de realizar nuevamente colas. Además este año no existe la posibilidad de devolución del dinero no consumido, eso sí, puedes intercambiar dichos “tuentis” sobrantes por megas de la empresa patrocinadora, algo inútil si no eres de dicha compañía.

Pese a estos incidentes la sensación global es positiva y estoy segura de que el Tomavistas seguirá creciendo hasta convertirse en el refugio perfecto de todos los animales de ciudad que buscamos un lugar donde disfrutar de la música independiente en la capital sin aglomeraciones y con buen ambiente. Ahora pasemos a hablar del apartado musical 🙂


Viernes, 19 de mayo de 2017

Me encantaría hablaros de como se abrieron las puertas y de muchas otras cosas como que los Holy Bouncer derrocharon actitud, de como suenan White Bats con su nuevo cantante, como los Quentin Gas & Los Zíngaros mezclan psicodelia con flamenco o de como Los Bengala reventaron su escenario. Por desgracia me va a ser imposible porque en el último momento me denegaron las vacaciones y no aterricé en Madrid hasta que empezaba a atardecer y no pude acceder al recinto hasta el final del concierto de Schwarz.

Mi primer concierto de esta edición coincidió con el primero de gran aforo del anfiteatro (Escenario Corona) de la mano de unos esperadísimos Lori Meyers. Los granadinos andan enfrascados en la presentación  de su último disco, En la espiral (Universal Music, 2017), con un espectáculo de audiovisuales brutal que comienza con una pantalla que les cubre mientras suena la primera canción de ese nuevo disco, ‘Vértigo I’, para luego levantarse y mostrar cuidadas proyecciones que dejan en muchas ocasiones a los Lori reducidos a siluetas negras. Sinceramente no tengo muy claro si el nuevo disco está gustando al público o no, es cierto que ’Siempre brilla el sol’ estuvo entre las más coreadas, pero lo que sus seguidores buscan una y otra vez, son himnos como ‘Mi realidad’, ‘Luces de neón’ o ‘Emborracharme’; aunque yo con la que lo gocé de verdad fue con ‘Ham’a’cuckoo‘. En definitiva, un concierto de calidad que hizo bailar hasta al más escéptico.

A continuación, visité por primera vez el Escenario Wegow para ver como C. Tangana defendía con orgullo el target rapero de la jornada justo antes de que el trío final de la jornada hiciera acto de presencia en forma de perfecto colofón. Turno de Goldfrapp, el plato estrella de la noche. Siete años hacía que el dúo inglés no pisaba nuestro país y doce desde que los descubriera allá por 2005 cuando telonearon a Coldplay en su concierto de Barcelona. Desde entonces han editado cuatro discos pero la elegancia de Alison y su capacidad de comerse el escenario, aunque en esta ocasión decidiera disfrazarse de astronauta plateado, no ha cambiado en absoluto. Su último trabajo, Silver Eye (2017) estuvo muy presente durante toda la actuación, temas como ‘Anymore’ y ‘Systemagic’ conquistaron a los presentes a base de glam rock, pero si algo los hizo enloquecer verdaderamente fue cuando al final de concierto se sucedieron ‘Number 1’, ‘Oh La La’ y cerraron con ‘Strict Machine’. ¡Maravilloso!

Goldfrapp. Fotografía de Aída Cordero

Tras la sensual electrónica de Goldfrapp llegaba el turno de la electrónica experimental de Svper (antes Pegasvs) en el escenario Wegow. Los barceloneses sabedores que sus seguidores andaban sedientos de ellos, tras su largo parón, estrenaron algunas de sus nuevas canciones en directo. Después de esta apoteosis electrónica llegaba el turno del mamarracheo (la indumentaria y movimientos de su vocalista era digna de los primeros Locomia), la diversión y el pop bailable de Hercules & Love Affaire quienes consiguieron a base por bailable, simpatía y complicidad, conquistar a todos los presentes.


Sábado, 20 de mayo de 2017

La segunda jornada del festival arrancaba a pleno sol con Her Little Donkey, pero mi rodilla tullida no fue capaz de subir las cuestas del Tierno Galván hasta que Cala Vento subieron al escenario Wegow. Lo mío con este dúo de Barcelona no es ni medio normal, creo que no me voy a cansar en la vida de ver la complicidad entre Joan y Aleix; así como no me voy a cansar de verles tocar algunos temas que ya son himnos como ‘Isabella Cantó’ o ‘Estoy enamorado de ti’ con absoluta naturalidad. En poco menos de dos años se han convertido en una banda indispensable del underground barcelonés y estoy segura que con su último disco, Fruto Panorama, expandirán sus reinos sin apenas darse cuenta.

Tras la sesión de rock estándar de Rural Zombies en el escenario principal se desataba la locura en el Wegow con Alien Tango, una banda tan sorprendente como inclasificable y que llegaron dispuestos a refrescarnos con su Supernatural Mango. Diferentes, divertidos, hipnóticos… así son los Alien Tango. Su propuesta mezcla tintes psicodelicos, con rock y una puesta en escena cuanto menos curiosa, todo ellos capitaneado por Aitite, un frontman tan carismático que no deja indiferente a nadie tanto con su voz como con sus bailoteos y estilismos. Si os perdistéis la fiesta que montaron con temas como ‘Honey’ o ‘I Don’t Wanna Die’ tranquilos porque este año tienen preparada una buena ruta festivalera ¡buscadles! Aún en shock salí corriendo de nuevo hacia el Escenario Corona para disfrutar de Kokoshca y me encontré con la anécdota de la jornada. Tras dos canciones se veían obligados a suspender su actuación por la indisposición repentina de Álex, quien se desplomó en la batería y tuvo que abandonar el escenario en camilla. Finalmente, la organización nos informaba mediante las pantallas del escenario de que el músico estaba bien, que solo había sido un susto y que los pamplonicas son la primera banda confirmada del 2018.

Para solventar el hueco, en un nuevo alarde de buena organización, el concierto de Las Odio se adelantaba en el escenario Wegow. Desde que publicaran su álbum debut, Futuras esposas, estas madrileñas se han convertido en el soplo de aire fresco que necesitaba el panorama musical nacional. El cuarteto desplegó su divertido y desenfadado directo, empapado de influencias punk, en el que tratan sin tapujos de temas presentes en la sociedad actual como el machismo en ‘Indiespañol’; el postureo y la necesidad de aparentar en ‘Vitaminas’ o el moderneo con ‘Yo lo vi primero’. ¡B-R-A-V-O!

Los Punsetes. Fotografía de Aída Cordero

A continuación, uno de los momentos más esperados de la noche para muchos. Los Punsetes, liderados por una Ariadna quien decidió aprovechar su habitual falta de movimiento en el escenario para darnos su versión de como sería una Menina de Goya moderna, desplegaron todos sus hits, su potencia y sobretodo, su ironía.  Compaginaron temas imprescindibles como ‘Opinión de mierda’ o ‘Tus amigos’, con temas más recientes como ‘Mabuse’ o ‘Viva’ que por la reacción del público, han sido aceptados a la perfección. Tras este derroche de personalidad Mourn asaltaron el escenario Wegow con toda la energía de la que son capaces y demostrando que sí, son jóvenes, pero saben más del noise, el punk y del grunge noventero que muchos de los que vivieron esas época. Sin duda, después de muchos problemas, Mourn han dado un golpe en la mesa con Ha Ha He! y si todavía no les conocéis, lo haréis, es irremediable ¡palabra de Colectivo!

León Benavente volvían al Tomavistas dispuestos a hacer gozar a una legión de seguidores que les esperaban ansiosos en el escenario Corona. Un cartel de “¡Es un hit!” anticipó el ‘Tipo D’ con el que empezaron un frenético concieros, con invasión de Las Odio incluido al final, en el que canciones que ya son himnos como ‘Ánimo, valiente’, ‘Ser Brigada’ o ‘Gloria’ hicieron enloquecer incluso al más tranquilo del lugar. Después de un meditado y necesario proceso de hidratación presencié como la psicodelia de Baywaves, que también repetían festival, se encargaba de encandilar a los presentes justo antes de que el escenario Corona se volviera a iluminar con las atmósferas sonoras de The Horrors. Si he de poner una pega a la maravillosa traca final que se me vino encima a partir de ese momento, sería el horario de Aries, ya que la luminosidad de Isabel Fernández hubiera sido perfecta para el atardecer. Aún así la bilbaina sedujo a todo el que quiso acercarse al escenario Wegow para disfrutar de la frescura de su electrónica melódica.

Temples. Fotografía de Aída Cordero

Como si nos hubiéramos montado en una máquina del tiempo, Temples convirtieron el Tierno Galván en una fiesta setentera. Capitaneados por el carismático James Bagshaw, el cuarteto británico despegó sus mejores armas y empastó a la perfección la psicodelia que nos enamoró en sus inicios con ‘Shelter Song’ o ‘Sun structures’, con temas como ‘Certaintly’, que muestran ese sonido algo más electrónico del último disco. Después de este derroche de clase llegaba el momento de la fiesta salvaje en el Wegow de la mano de unos Delorean a los que el escenario se les quedó pequeño, tanto en infraestructura como en público e intensidad. Temas como ‘Muzik’ y ‘Deli’ hicieron que todo el Tomavistas se lanzara a bailar y contagiaron de buen rollo y ritmo a cualquiera que estuviera cerca, por eso desde aquí lanzo una petición a lo Sonorama ¡escenario principal, YA!

Los encargados de cerrar la noche fueron Suuns quienes después de la descarga de ritmo de los vascos no acabaron de causar el efecto que la organización quería, demasiada densidad para mi gusto. Eso sí reconozco que cuando la oscuridad de ‘2020’ hizo acto de presencia me vine arriba ¿cómo no hacerlo? En definitiva, una segunda jornada de 10 en la que no faltó de nada y que representó a la perfección el espíritu ecléctico del que puede presumir el Tomavista Festival.


Domingo, 21 de mayo de 2017

Aunque mi idea era llegar para disfrutar del garaje punk de Las Robertas y la clase de Morgan, el destino y unos cuantos problemas de logística – no tenía donde dejar la maleta para salir esa noche directa del festival a Barcelona – hicieron que mi primer concierto del domingo fuera el de Enric Montefusco. No os voy a engañar, desde la separación de Standstill – unas de mis badas favoritas de todos los tiempos- mi relación con el catalán no ha vuelto a ser la misma. Aunque para su proyecto personal Montefusco se ha rodeado de músicos maravillosos, sus principales armas son las letras y la voz, es por ello que las nuevas versiones de temas míticos como ‘¿Por qué me llamas a estas horas?’ no acaban de llenarme. Eso sí, algunas de sus nuevas composiciones como ‘Meridiana’ o ‘Todo para todos’, ya sea en eléctrico como en acústico, al final del concierto y rodeado de público me parecen una auténtica maravilla.

Lo que siguió a la emocionante bajada al anfiteatro de Montefusco en el escenario principal, fue una auténtica locura. No sé si habéis visto alguna vez en directo a Fuckaine, pero si no lo habéis hecho estáis tardando. El escenario Wegow se convertió en una auténtica locura de distorsiones ruiditos, con invasión final de los Alien Tango incluida, y que puso la nota divertida a un domingo en el que muchos estaban al borde de agotar sus energías.

Todavía con una sonrisa en la cara me dirigí a disfrutar desde las gradas del intimista set list que habían preparado con todo lujo de detalles el tandem formado por The New Raemon y McEnroe. Tras la atmósfera especial creada por su Lluvía y truenos ficticia arrancaba el concierto inesperado de la jornada. La enfermedad de uno de los miembros de Egon Soda hizo que se cayeran del cartel y que Rufus T. Firefly fueran sus sustitutos en el escenario Wegow. Un cambio triste pero totalmente acertado viendo la afluencia de público y la cantidad de personas que decidieron guardar sitio en la primeras filas para no perderse ni el más mínimo detalle de la Magnolia floreciente de los madrileños. Todo un viaje lisérgico capitaneado por las cuerdas y teclados de Víctor Cabezuelo al ritmo de las incansables baquetas de Julia Martín-Maestro y envueltos en unas proyecciones que no hicieron más que añadir calidad a lo que ya sabíamos muchos ¡esta banda se merece el escenario principal!

En una nueva excursión al escenario Corona disfruté del desenfado y la inmensa energía que siguen teniendo Airbag, por quien no pasan los años. Lo curioso de este concierto es que después de dos días de festival se creó el primer pogo ¡ya era hora! Con Polock sonando a lo lejos acababa mi tercer Tomavistas, cosas de tener que volver a Barcelona para trabajar al día siguiente, todavía me esperaban ochos horas de autobús que hice gustosa por el maravilloso fin de semana musical que había vivido.

Solo me queda añadir ¡Larga vida al Tomavistas! Una cita musical que ya se ha convertido en una tradición con tan solo tres ediciones y que si mejora los dos puntos negativos de esta edición se convertirá en una cita indispensable para todo el que quiera vivir una experiencia musical diferente y hecha con mimo.

#SomosColectivo

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