Atlantic Fest, un placer volver.

Como ya viene siendo una costumbre, el primer fin de semana de julio lo paso en A Illa de Arousa, el maravilloso enclave del Atlantic Fest que, en esta edición del 2017,  tuvo lugar los días 30 de junio, 1 y 2 julio. Visitar A Illa, ver la vida pasar en sus playas, ir de tapas por los bares del pueblo y confraternizar con sus amables vecinos, ya son motivos más que suficientes para dedicarle todo un fin de semana, pero si además tenemos tres días de conciertos con bandas de calidad incuestionable, los motivos pasan de ser suficientes a poderosos.

Así, tal y como lo cuento parece que el Atlantic Fest fuera el festival perfecto pero tiene sus defectos como todo en esta vida. Empezar dando caña tampoco me apetece mucho por lo que comenzaré hablando de lo que me empuja cada año hasta A Illa, que es la música y el entorno en el que se disfruta, pero también iré comentando esos defectos que hacen que se me marquen las arruguillas en la frente. Eso sí, siempre con buen tono y con ánimo de que se corrijan para posteriores ediciones  porque el puesto de “haters” ya lo tienen pillado otros y tampoco es que me ponga el hacerme acreedora de ese título.


Viernes, 30 de junio de 2017

El Atlantic Fest arrancabó en el “Escenario Turismo Rías Baixas” con dos conciertos de lujo, porque con ese adjetivo hay que catalogar los conciertos de Os Amigos dos Músicos y de Rosalía & Raül Refree en el Auditorio de A Illa.  El concierto que inauguró la edición del 2017  del festival fue el de la banda ourensana Os Amigos dos Músicos que presentaban ante el público asistente los trabajos de su primer y aclamado trabajo “Os Amigos dos Músicos” (Gran Derby/Gran Sol 2016). No era la primera vez que les veía en directo pero me hacía especial verles en un lugar con tan buenas condiciones acústicas. Las expectativas generadas se cumplieron con creces. Su propuesta de folk y rock de raíces américanas combinadas con la lírica tradicional gallega no pudo tener un mejor enclave para ser expuesta. Fue un verdadero goce disfrutar de temas como ‘Fora do Meu Control’, ‘A Cociña do Celeiro’ o ‘Osaka’, canción esta última con la que nos comentaron que se había gestado la idea de montar una banda. Si normalmente escucharles ya es una maravilla, el concierto que dieron la tarde del 30 de junio fue algo soberbio.

Si con Os Amigos dos Músicos pudimos disfrutar de la lírica gallega, con Rosalía & Raül Refree nos zambullimos de lleno en un mar de emociones de raíces flamencas y cante hondo. Con una puesta en escena elegante y minimalista, Rosalía, perfectamente acompañada por la maestría de Raúl a la guitarra,  hizo algo tan grande que hasta los gallegos olvidaron por un momento sus orígenes para dejarse embriagar por su increíble y portentosa. Emoción es poco para describir lo que allí sucedió, arte con mayúsculas capaz de conseguir un silencio absoluto durante su actuación, de hacernos sentir escalofríos por toda la columna vertebral, de conmover hasta las mismas columnas del Auditorio y capaz de arrancar sinceros aplausos de admiración por ser capaz de transmitir tanto sentimiento en una tierra tan lejana de la que alberga las raíces de la música que esa tarde nos ofreció. En una sola palabra, brutal.

Ya sabéis que no nos gusta saltarnos las comidas, así que después del concierto de Rosalía & Raül Refree fui a cenar por la zona para poder intentar ir a alguno de los conciertos que estaban programados, véase Sen Senra, Mounqp y Kings of The Beach. El resultado fue que cené de maravilla pero no llegué al concierto de Sen Senra y cuando quisimos acceder al Taberna dos Valáns donde tocaba Mounqp, había demasiada gente y ruido como para poder enterarnos de algo que valiera la pena. Decidí irme al siguiente local, O con do Moucho, para poder ver a Kings of The Beach. Lo cierto es que cuando llegué se estaba muy bien en el local pero, a medida que se acercaba a hora señalada para el concierto, el ambiente empezó a resultar agobiante. Durante la media hora que aguanté sin necesitar respirar aire fresco, pude comprobar que esta banda de Vigo son un auténtico torbellino. Se presentaron con actitud descarada y desbordantes de energía para ofrecer un concierto en el que el garaje, punk y rock se servían en cantidades industriales. Canciones de corta duración y pegada directa, de guitarras rabiosas y percusión contundente, esas son sus señas de identidad y las que están haciendo que las miradas de medios y público se vuelvan hacia ellos.

Con su concierto puse fin a la primera jornada del festival que no a la noche, pero esa es otra historia que no tiene cabida en esta crónica 😉

Nota al pie sobre esta jornada. Sigo insistiendo, como ya lo hice en la crónica de la edición del 2016, que los conciertos programados en el espacio “D’Tascas Jägermusic” hacen flaco favor a artistas y público. Los primeros porque no cuentan con medios para sonar minimamente bien y los segundos, porque el aforo es tan reducido que muy poco público puede entrar en los locales. Lo que da más sentido a lo ridículo que resultan los guardias de seguridad comprobando si llevamos la pulsera…
En cuanto a los conciertos en el Auditorio, el lugar es fantástico pero su aforo es pequeño. Cierto es que se avisa de ello en la web del festival pero, sería maravilloso valorar la posibilidad de que un mayor número de público pueda disfrutar de conciertos como los programados en esta primera jornada.


Sábado, 1 de julio de 2017

Un sol radiante y temperatura agradable recibía la jornada fuerte de festival, jornada que yo definiría como “creí que nada superaría a ver a  The Temper Trap en directo y entonces fue cuando llegaron Lori Meyers” . El “Escenario SON EG” fue el lugar donde se congregó el grueso de la programación musical del festival y donde tuvieron lugar los conciertos más esperados por los asistentes. Pero en el recinto del festival había más escenarios, el de la “Zona Gastro” (muy cuqui y acojedora) y el del espacio “Galician Tunes” y aquí otro tirón de orejas. En muchos casos los conciertos y actividades programados en ambas zonas se solapaban. Poco se ayuda a bandas emergentes o de menor afluencia de seguidores si se obliga al público a escoger entre un DJ pichando temazos y una banda que no conocemos, por  no decir que la información facilitada sobre espacios y horarios no estaba expuesta con suficiente claridad y de forma cómoda. Pragmatismo, que en cuanto nos complican un poco la cosa nos entra la pereza.

Vamos con el lío musical. La jornada se abría con la banda gallega Best Boy aunque mi llegada coincidió justo cuando sonaba su última canción, ‘My Steps Are Still Gone’, tema fantástico para entrar en ambiente y canturrear mientras daba un recorrido por el recinto y hacía la pertinente cola para cambiar dinero por tickets, eso sí, de perder el tiempo que solo fuera una vez porque si a la 1 de la tarde había aquella cola no quería ni imaginar lo que podría ser  a las 7 de la tarde.

A los gallegos les seguía L.A. esa banda que poco escucho en mi casa para lo muchísimo que me gustan en directo. Sería capaz de estar cuatro horas en un concierto de L.A. y aún así se me haría corto. La energía que me transmiten sus canciones en directo es algo que no puedo explicar con palabras, eligiría la expresión “me fascina” y se quedaría muy corta. “Kings of The Beasts” (Sony Music 2017) es su más reciente álbum, un trabajo en el que experimentan con nuevos sonidos y texturas y que ardía en deseos de escuchar en directo. Tan solo fue necesario que tocarán nada más empezar ‘Leave It al Behind’ y la fascinación ya se había apoderado de mí, aunque he de decir que no era la única. Sus temas más recientes como ‘Turn Ligths On’, ‘Wind’ o ‘Helsinki’ sonaron junto a otros de mayor recorrido como ‘Outsider’ u ‘Older’. Faltó ‘Stop de Clocks’ pero siendo sincera, prefiero escucharla con menos luz y en otro ambiente. Concierto impecable que no hace si no aumentar mi admiración por su trabajo.

A la malagueña Anni B Sweet le tocó lidiar con la hora de la comida para muchos y yo estaba entre ellos pero no pondré esto como excusa para justificar mi ausencia en su concierto. En realidad es que su último trabajo no me llama excesivamente la atención y, para ser sincera, me gusta más en su faceta más intimista. Así que proveché su concierto para comer y para echar un vistazo a los conciertos de Audionave y Ysied, programados en los espacios “Galician Tunes” y “Zona Gastro”.
Audionave es la banda que lidera Mikel Otero (ex Zenttric) y ganadora del concurso Sonidos Mans, había oído hablar bien de ellos y claro, había que verles y me sorprendió gratamente su sonido fresco y popero. Habrá que seguirles la pista bien de cerca. Al mismo tiempo daba comienzo el concierto de Ysied en el escenario de la “Zona Gastro, la cantautora gallega se hace acompañar de una fantástica banda compuesta por una violoncelista y un guitarra, ofreciéndonos una música intimista a la que incorpora la poesía de Juan Carballo. Su trabajo es realmente interesante, cuida todos los detalles, las letras, la puesta en escena y hasta su forma de exponerlo públicamente. Me gusta como hace las cosas Ysied y como poco a poco va asomando la cabeza en el complicado mundo de la música para poner momentos de calma entre tanto barullo. Sigue así 😉

El siguiente concierto al que asistí fue el de Joe Crepúsculo. Cuando días antes vi la distribución horaria no pude dar crédito a la hora a la que habían programado su concierto, las 16:55 horas ¡¿Nos hemos vuelto locos?! Lo cierto es que, en general, la distribución horaria se podría haber mejorado pero entonces es cuando Crepus empieza su concierto, nos ponemos las gafas de sol, nos volvemos locos a bailar y te olvidas de la puñetera distribución. Puedo entender que quien hubiese llegado en aquel momento a la carpa del “Escenario SON EG” hubiese pensado que nos habíamos vuelto locos, algo de razón llevaría. Con temas de su nuevo álbum, Disco Duro (El Volcán Música & Ópalo Negro 2017), como ‘Música para Adultos’ o ‘Pisciburguer’ junto con clásicos como ‘A Fuego’ hizo de la carpa un after a plena luz del día y sí, nos volvimos locos ¿cuál es el problema?. La locura total llegó con ‘Mi Fábrica de Baile’ y el escenario lleno de gente dándolo todo. ¿Cómo os diría? No viene mal perder la cabeza de vez en cuando, ayuda a ponernos con más facilidad el traje de personas sensatas y maduras que tanta intensidad durante todo el rato te deja cara de palo (por no decir otra cosa).

Ya nos daba igual el horario, que las gafas de sol fueran todavía un complemento estrictamente necesario o que necesitáramos toneladas de paciencia para pedir la bebida, el caso es que seguíamos con ganas de bailar y el siguiente concierto era el de Delorean y lo de hacernos bailar no se les da nada mal. El problema es que entre concierto y concierto del “Escenario SON EG” pasaba demasiado tiempo como para entretenerte y eso fue lo que me pasó, me lié en la “Zona Gastro” y cuando volví al concierto de Delorean no conseguí conectar. Fue cuando decidí escucharles mirando al mar desde el paseo de la playa y con un helado en la mano me marqué algún bailecito con ‘Deli’. Eso sí, mi compañera Andrea Mariño que es una curranta hizo fotazas como ésta.

 

Llegaba el concierto que más había estado esperando, el de los australianos The Temper Trap y ¡ay, lo que los disfruté! Bueno, he de poner una mancha a su concierto, el del tiempo que me pasé en la cola para poder ir a los servicios. Vamos con la regañina. No se puede entender que en todo el recinto del festival haya menos de 20 aseos para mujeres con todo lo que conlleva nuestra condición femenina. A ver, no se trata de que haya o no papel o de que están más o menos limpios, se trata de que son insuficientes. Estas cosas en una segunda edición tienen que estar previstas porque no me hizo ni puñetera gracia pasarme una parte del concierto en una cola que tuve que hacer por pura necesidad física. Querida organización, tomen nota por favor.

A pesar de las diferentes opiniones que pude escuchar, el concierto de The Temper Trap me pareció fantástico. Si bien es cierto que la hora de su concierto tampoco era la más apropiada (sobre las 20:00) y que una gran parte del público estaba allí por temas como ‘Sweet Disposition’ o ‘Fader’, lo cierto es que la banda liderada por Dougy Mandagi nos fue ganando tanto por la interpretación diría que impecable de cada uno de los temas, como por su comunión con el público. También es cierto que en los temas menos conocidos, los que forman parte de su último trabajo “Thick As Thieves”, la cháchara del público se hacía notar más que la música. De todos modos se les notaba a gusto, sonrientes, estaban habladores y así fue fácil que hasta los más escépticos se pudiesen enganchar al concierto y consiguieran que todos hiciéramos los coros de ‘So Much Sky’. También dice mucho de la conexión lograda entre banda y público el hecho de que Dougy Mandagi se bajase del escenario en varias ocasiones para cantar cerca y entre el público. En mi opinión, el mejor concierto hasta el momento junto con el de L.A.

Pero los verdaderos protagonistas del festival estaban todavía por llegar y venían de Granada. Los primeros eran nada más y nada menos que los esperadísimos Los Planetas. Esperados por la inmensa mayoría que no por mí, para que voy a mentir. Es cierto que me dejó impresionada el comienzo del concierto con ‘Islamabad’ y no puedo negar que sentí cierta emoción cuando escuché ‘Corrientes Circulares’ mientras me alejaba de la carpa del “Escenario SON EG” para socializar un rato y luego cenar, pero no soy fan, no me dicen nada y por eso decidí irme. Sí diré que sus incondicionales disfrutaron como enanos hasta el infinito y más allá por lo que me comentaron y que el hecho de que hicieran bises y ‘Un Día Cualquiera’ estuviera entre ellos fue el cúlmen de la felicidad para muchos.

El siguiente concierto también tenía acento de Graná, llegaba el turno de los Lori Meyers y con ellos la sorpresa de la noche para mí. Sorpresa que ya comenzó cuando, cerveza en mano, pude ver como, a toda velocidad, un buen número de personitas montaban algo similar a una reja. No conseguía entender que demonios era aquello. Todo cobró sentido cuando el concierto arranco con ‘Vértigo I’ y dio comienzo un espectáculo de luces y efectos visuales que, personalmente, me pareció fabuloso. Para ser honesta, fui al concierto de Lori Meyers sin esperar sorpresas y acabé completamente flipada y declarándoles amor eterno, igual suena exagerado pero así fue. Su último trabajo “En la Espiral” (Universal Music) no me dice nada, ni bueno ni malo, excepto tres o cuatro canciones y mi idea era prestar atención y disfrutar con los temas de siempre. Lo que me encontré fue un muy buen espectáculo visual, un Noni que cantó como no recordaba, una banda con presencia y empaque que sonó grande y con un setlist muy bien trabajado en el que temas como ‘Evolución’, ‘Pierdo el Control’, ‘Todo lo que Dicen de Ti’, ‘Siempre Brilla el Sol’ o ‘Eternidad’ pertenecientes a su nuevo disco y con los que es posible que el publico no conecte del todo, encajaron a las mil maravillas con ‘Luces de Neón’, ‘Emborracharme’, ‘Mi Realidad’, ‘Luciérnagas y Mariposas’ o ‘Alta Fidelidad’. Y ya que nombro su hits, me alucinó el lavado de cara que le dieron. Sonaron menos rockeros y más poperos, con un aire más sesentero y retro, como el que evoca su último trabajo. En resumen, en el Atlantic Fest volví a reconciliarme con Lori Meyers.

Mäximo Park fue otra de las bandas a las que el horario no favoreció en absoluto. Cerraron los conciertos en el “Escenario SON EG” y entre lo que habían bajado las temperaturas y la desbandada de los seguidores de Los Planetas y Lori Meyers, la acogida que tuvieron no fue ni mucho menos la que se merecen y con más razón después del buen concierto que ofrecieron. A base de temazos como ‘What Did We do to You to Deserve This?’, ‘Get High (No, I Don’t) o ‘Risk to Exist’ consiguieron caldear el ambiente y en poco tiempo consiguieron que nos despojáramos de alguna prenda de ropa a base de bailoteos. Me lo estaba pasando muy bien con los británicos pero decidí irme teniendo en cuenta que el servicio de autobuses finalizaba a las 4 de la madrugada y no estaba la noche para ir caminando hasta el pueblo. Fue entonces cuando llegó mi enfado monumental al pensar que mi hora había llegado a consecuencia de una hipotermia sobrevenida por estar esperando algo más de la eternidad a uno de los dos autobuses que estaban funcionando. A ver señores de la organización, si hay autobuses hasta las 4 eso debería significar que hay un servicio efectivo y un par de autobuses de 50 plazas (aprox) cada media hora cuando la inmensa mayoría de los asistentes deciden irse, no es un servicio eficiente ni eficaz. En las horas de más demanda (sea a las 13 horas cuando la mayoría van hacia el recinto o a las 3 cuando se van) tiene que haber medios suficientes como para hacer frente a la cantidad de público que se estima hará uso del servicio. Aspectos como los horarios, autobuses o los aseos, son servicios mínimos que en una primera edición pueden admitir deficiencias pero no en posteriores ediciones, dicho esto siempre para ayudar a mejorar y desde el respeto y el cariño ya que la organización del Atlantic Fest siempre ha tratado de la misma manera a nuestro blog.


Domingo, 2 de julio de 2017

Después del frío pasado durante las últimas horas del sábado y la madrugada del domingo, la mañana se presentó radiante y calurosa y, siendo francas, bastante perezosa. Es posible que el cansancio y la larga jornada de conciertos y emociones vivida el día anterior me pasase factura, por lo que sólo asistí a los conciertos que se ofrecían en la Plaza de Abastos. Después de un reconfortante desayuno en uno de los locales del pueblo (hay que ver lo afable y amable que es la gente de A Illa), tocaba ver en directo a Puma Pumku y a los portugueses Birds Are Indie. Dos estilos y propuestas totalmente diferentes pero igual de buenas que un buen número de asistentes pudo disfrutar entre vermús, vinos y mejillones

¿Entendéis ahora por qué el Atlantic Fest es un fijo en mi agenda? No todos los festivales pueden presumir de dos artistas en su cartel que no se pueden contratar a través de ninguna agencia, el buen ambiente y la gastronomía. Por eso un año más y a pesar de errores y pequeños enfados ¡larga vida al Atlantic Fest!

Fotografías de Andrea Mariño

#SomosColectivo

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