Crónica del Moritz Festival’Era 2017

¡Bueno días amiguitos de raro propósito!

Soy Estefanía y hoy me cuelo en el blog de mis grandes amigas de Colectivo de Raro propósito para contaros mi experiencia en el Festival’Era, la cita marcada a fuego en mi calendario año tras año. Esta vez el subrayado estaba marcado en el 22 de julio.  Aunque llueva o haga frío (como ya ha pasado en años anteriores), aunque haga un calor del infierno o, incluso, si días antes no sabes ni cómo vas a llegar, ir al Festival’Era es obligatorio en mi religión. Aquí, la que os escribe, ha asistido a todas las ediciones y mi amor es incondicional. Da gusto ver cómo un festival crece y se hace mayor, cómo se convierte en uno de los grandes con cuatro ediciones a sus espaldas.

Esto no va a ser una crónica al uso, va a ser una carta de amor al festival que cada año nos transporta a su ubicación idílica, una ubicación que todos los festivales querrían tener. La Masía Can Gascons de Llagostera (Girona) se convierte cada año en una fiesta llena de amigos, música y, para los más afortunados que adquieren la entrada VIP, piscina. Este fue mi caso: música, amigos, piscina y vermut, ¿qué más se puede pedir? NADA.

Muchos os preguntaréis dónde está Llagostera y concretamente la Masía, pero no importa lo lejos que esté, cuando leáis estas líneas vas a querer ir aunque sea haciendo autostop.

La peregrinación hasta allí fue larga, después de dos horas y perder un tren llegamos al destino, aparcamos la Quechua y vamos a por nuestra pulsera. Suenan Renaldo & Clara de fondo, pero yo aún tengo que ubicarme y proar la zona VIP y su piscina. Los conciertos no hace falta verlos, sólo sentirlos y si además lo haces con los pies dentro de una piscina mejor. Así sentí a Nico Roig y Barbott, que actuaban en el Escenario Era y en el Escenario Roures respectivamente. Vermut en mano y con los pies a remojo las cosas se ven de otra manera. Con una puesta de sol maravillosa decidí acercarme al escenario principal, era hora de que Anímic subiesen al escenario. Me hicieron bailar y sentir, todo a la vez. La mezcla perfecta. Pero yo ya estaba preparándome para dirigirme al Escenario Roures porque lo que venía iba a ser especial. No son como las ganas del primer concierto, porque llevo más de 10, pero ver a Cala Vento siempre es una apuesta segura. Cuatro años seguidos yendo al Festival’Era y nunca –y os lo puedo jurar- he visto ese espacio tan lleno y con tanta gente pasándoselo bien y dándolo todo. Aleix y Joan se metieron al público en el bolsillo desde el minuto uno, con una puesta de sol a las espaldas que lo hacía todo más mágico. Cala Vento siempre, por favor.

Llegaba el turno del plato fuerte de la noche, pero una servidora es 0 fan de ellos y decidí que era hora de investigar el recinto, ese que tantas veces a lo largo de la noche recorrí. Mientras sonaba Manel de fondo crucé casi todos los rincones de la Masía Can Gascons, este año sin la suerte de tener a nuestras amigas las cabras revoloteando por los alrededores y, mientras algunos estaban extasiados en primeras filas yo decidí ir a tomarme otro vermut mientras llegaba la hora de Awir Leon. El productor y cantante sorprendió tanto en directo como en sus vídeos. La música no para y menos mal. Si con Cala Vento lo había dado todo hasta dolerme los pies, con la siguiente actuación no iba a ser menos. Uno de los mejores conciertos de la noche fue protagonizado por los gallegos Triángulo de Amor Bizarro, que se superan cada día más. A esas horas de la noche, aproximadamente las 00h, la gente ya estaba esperando el lado electrónico del festival, pero no pudieron contenerse y fliparlo con Isa y los suyos. Días después del festival me encontré una nota en el móvil en la que apunté: “Isa: Nosotros también somos rurales.” Pues eso.

Hora de la electrónica. Aquí no os puedo contar mucho porque lo que hice es mimetizarme con el público y disfrutar de una música que, a priori, no es mi estilo. Parece ser que lo disfruté al máximo con Playback Maracas, Dark Sky, Octave One y el cierre de Begun, que nunca defrauda. Tanto disfruté que no abrí ni la tienda de campaña, a fiesta seguía en la zona camping y de ahí a casa, a recuperar toda a energía disfrutada.

Desde aquí y en mi nombre, felicito a la organización del festival por ponerle tanto empeño y tanto amor en que un festival salga de diez y, sobretodo, tener al público feliz y cómodo. Ojalá, los que no hayáis ido, tengáis la oportunidad de pisarlo una vez en vuestra vida: repetiréis. De hecho el próximo 9 de septiembre tenéis una oportunidad en la Love Rave, la fiesta que han preparado conjuntamente los amigos del Festival’Era y BASOA, el espacio en el que se pierden los amantes de la música electrónica en el Bilbao BBK Live.

¡Larga vida al Festival’Era!

NOTA: Todas las fotografías han sido sacadas del FB del Festival’Era y son obra de Álvaro Ube y Marc Estivill.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s