Crónica del No Sin Música 2017

¡Buenos días amiguitos de raro propósito!

Los pasados 20, 21 y 22 de julio tuvo lugar la quinta edición del festival gaditano, ahora podríamos decir también que urbano, No Sin Música, un evento que sigue dando grandes pasos para consolidarse como una alternativa más que interesante en el verano festivalero. Os ponemos en situación, el festival No Sin Música se encuentra en el muelle del Puerto de Cádiz, que resulta que está en pleno centro (o norte, según el puente nuevo) de la ciudad, y eso no te quita la opción de playa que te ofrecen en otros sitios en los que te ponen el recinto junto a ella. 

Fotografía de Álvaro Luna

Pero vamos a lo interesante. Este año el jueves pasaba de ser fiesta de presentación gratis a incluirse como día oficial de festival, sin medias tintas. Sorprendentemente fue el día más numeroso de público para el primer grupo del escenario Brugal, porque está claro que entre El Kanka y Cádiz hay algo especial, algo que quizá sea de difícil (o de muy larga) explicación y claro, no queremos aburriros. Ni calor ni nada, una hora de bailoteos con el que se siente como en casa. El siguiente en pasar fue Iván Ferreiro, en un horario complicado, puesto que la mayoría de los que estaban allí estaban por El Kanka, y el grueso de público que podría ser de su agrado aún no había llegado al festival. ¿Resultado? Unos 40 minutos simplemente correctos, y desde ‘Años 80’ hasta el final, conexión y subidón. Algo parecido pasó con León Benavente cuando llegó su turno, de menos a más porque, al menos de nuestro lado, a veces se perdía la voz entre los instrumentos, pero una vez solucionado, a sudar. Energía a raudales, para variar.

Los siguientes eran Amaral, presentados como cabeza de cartel el jueves, y respondieron a la altura de ello. Canciones ya de toda una vida, tocadas en directo como nunca las han tocado, y es que la banda suena a un nivel espectacular. Puede ser de los mejores directos ahora mismo en España. Entre los locales, se comparaba con el apabullante concierto en la playa de la gira de “Gato Negro Dragón Rojo” (donde cuenta la leyenda, o los medidores de público del PP de Teófila Martínez, que nos juntamos más de 60000 personas). Por eso mismo, comparar esos dos conciertos creo que es la mejor noticia posible para los zaragozanos, siempre bien recibidos en Cádiz. Con más miedo que vergüenza salieron a cerrar la noche Sidonie. Miedo porque eran casi las 2 de la madrugada de un jueves, pero si estábamos allí era porque “os queremos”, e íbamos a demostrarlo. Se dieron cuenta de ello, y nada, un día (no de mierda) más en la vida de los conciertos de Sidonie. Cierre bailongo a un primer día de un fin de semana que se veía venir que iba a ser genial.  

Fotografía de Álvaro Luna

El viernes era el día de “tengo dos días claros con los horarios, el resto a ver cómo los colocamos en el escenario principal”. Comenzó el bueno de Pájaro ante unos pocos valientes, lo que el sevillano se lo tomó con buen humor. “Vente a un festival, que te verá mucha gente” decía entre canción y canción. De los mejores músicos que te puedes echar a la cara en este país, y un directo genial. Continuamos con Quique González, y su directazo adaptado a festivales, que enamora al más indie, hipster, rockero, flamenco, garrapatero del lugar… ‘Vidas Cruzadas’ siempre es una buena canción para acabar. Siempre. Primer momento “questapasandoaquí” del día. De repente empiezan a llegar “cienes y cienes” de chavales de aspecto difuso a lo que había y a lo que hubo el jueves, y es que El Langui mueve a mucha gente, mucha más de la que en un principio podríamos imaginar, y allí se planta, con su maestro de ceremonias, su banda, y sus fuegos, a dar el show de la noche. Admítelo, al final caes sucumbiendo al rollasso que se lleva. Cambio de tercio, llega Rosendo, otro que tampoco es nuevo en este festival. Se vuelve a notar el cambio de público en las cercanías del escenario. Padres, más que padres, jóvenes, niños, muy niños (con su camiseta de Loquillo). Si esto no es un festival para toda la familia, yo ya no sé. La leyenda del rock en español sigue viva, y le queda mucha cuerda (o cuerdas) para rato. Y con esto pasamos a M-Clan. Siempre contundentes, directos, y con un setlist a sabiendas del sitio en el que tocan. Rock, rock, rock, y más rock. Lo del sexo y las drogas lo dejamos a gusto de cada uno, de lo que hiciera, o lo que viera. No fue el mejor concierto de Tarque (cualquier relación de esta frase con justo la anterior es pura coincidencia), pero a poco que seas fan de M-Clan y cantes a grito pelado sus canciones, la banda es un tiro (eeeeeehhh…) y su concierto imperdible. El folk para los teatros, esto es Cádiz y hemos venido a rockear. Y como hemos venido a eso, qué mejor fin de fiesta que Los Zigarros para los valientes que aún quedaran. 

El viernes además le hicimos bastante caso al escenario Tricentenario. Mario Díaz no le hace falta ni presentación, abarrotó su escenario durante la hora que tuvo entre Rosendo y M-Clan. Pero a título personal, yo os destaco los tres grupos anteriores, y os los dejo como escuchas pendientes que tenéis. Rock´n Rolla, Guillermo Alvah y Los Predicadores, y The Electric Alley. Por hacer una comparación con lo que había en el festival, los dos primeros un sonido más similar al de Quique González o al de M-Clan, y siendo profetas en su tierra. Luchando contra el calor, fueron atrayendo a más y más gente que en lugar de ir de la puerta a coger sitio al principal, se iban hacia este atraídos por lo que oían. Mención aparte The Electric Alley. No me parece ninguna barbaridad decir que musicalmente estuvieron superiores a el Langui y a Rosendo, artistas entre los que les tocaron su turno. Son de esas cosas que si no los conoces y te cogen de pasada te hacen decir “¿pero vosotros de dónde coño habéis salido?”. Po de Cádi, picha. 

Fotografía de Álvaro Luna

Y llegó el sábado, el día destinado al baile, al no mirar atrás, y al “qué remedio, habrá que unirse”. Abrían Full, con mucha gente muy juntita, y no era por darnos cariño, que oye, a lo mejor, era porque la sombra era escasa, el sol apretaba y con Full no puedes estar con los pies parados. A continuación, Depedro dio uno de los mejores conciertos del festival, y ese bailecito de lado a lado, se veía en todos los asistentes. [Nota: no sé cuántas veces hablo de bailongos, bailecitos, y bailoteos, pero pardiez, es que fue lo que queríamos hacer, lo que hicimos, y lo que los grupos quisieron que hiciéramos.]

Coque Malla era otro de los artistas del cartel que por él mismo metieron un montón de gente. Empezó el concierto arriba, bajó un poco, y remontó en momentos puntuales (casualmente cuando salía Depedro a colaborar). Gustó a sus fieles, hizo descansar, hidratar y alimentar al resto. Todos contentos, ¿no? De eso se trata. Los siguientes, Lori Meyers. Tras unos irregulares conciertos con Impronta, y algunas apariciones como la del año pasado en el Mad Cool, tengo la sensación de que han vuelto para volver a ser grandes. Apoyados con un tremendo espectáculo de luces, te enganchan en su directo del que no sales. ‘Mi Realidad’, todo un himno. Al final, la sensación de que vuelven a estar en toda la cresta de la ola. Y sin casi tiempo para respirar, cuando te quieres dar cuenta estamos en Detroit, y tienes delante a Miss Caffeina dispuestos a seguir con la fiesta. Breves repasos a éxitos anteriores, pero directo basado en su último disco. Que les pregunten a ellos si salir en la radio es malo. Casi las 3 de la mañana, y miles y miles de personas haciendo como que vuelan y flotan. Para acabar, la gran Fiesta de Varry Brava. Otros expectantes de la hora y de lo que se podían encontrar, pero esto es Cádiz, y aquí, además de que hay que mamar, se aguanta en el festival para disfrutar. Ni público ni grupo nos podemos quejar de la entrega del otro. Varry Brava son una apuesta segura, sea a la hora que sea. Lo del No Sin Música, otro ejemplo más. 

Fotografía de Álvaro Luna

Y acaba así un festival que este año ha estado redondo en música y organización. Casi 30000 personas repartidas en los 3 días. Y con tanta gente, lo que nos interesa, barras y servicios rápidos. Primer festival que veo que es más rápido devolver el vaso y comprarlo de nuevo, que llevarlo contigo siempre. El puesto de vasos y tokens, de 10. Larga vida al No Sin Música, una esperanza en el difícil verano gaditano en cuanto a actividades culturales. 

#SomosColectivo

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