Atlantic Fest 2018. Edición de lujo.

Cuando se hacían públicas las fechas de celebración de una de mis citas obligadas de la agenda de festivales, me invadió la sensación de corazón partío. La edición de 2018 del Atlantic Fest cambió su fecha del primer fin de semana de julio a los días 20 y 21 de julio y eso me suponía un inconveniente. Además de que lo del tema alojamiento se ponía más complicado de lo habitual, coincidía en tiempo con otros festivales que también despertaban mi interés. Así como hicieron públicos los primeros nombres y en cuanto anunciaron los cambios que harían en esta edición atendiendo a las críticas y sugerencias recibidas, se esfumaron todas las dudas. Eso y que volver a A Illa de Arousa es como haber conocido el paraíso y tener la oportunidad de regresar cada año ¿Cómo resistirse?


Viernes, 20 de julio

El Atlantic Fest arrancaba el viernes 20, como viene siendo habitual, en el centro urbano y este año lo hacía con modificaciones en lo que venía siendo la manera habitual de celebrar esta primera jornada del festival. Desde ya tengo que decir que modificaciones han sido más que acertadas, saliendo beneficiados tanto público como artistas. Los conciertos que en anteriores ediciones se celebraban en locales del pueblo se trasladaron a dos escenarios situados en plazas bajo los nombres de D’Plazas Estudios Mans y D’Plazas Jägermusic. Todo un acierto no solo por la ubicación de los mismos que permitían disfrutar de la música a la vez que de los bonitos colores del atardecer sobre el mar, si no también por poder permitir que una mayor afluencia de público pudiera asistir a los conciertos disfrutando de una calidad de sonido, cuando menos, digna.

Otra de las novedades para esta edición afectaba a los conciertos programados en el Escenario Rías Baixas (Auditorio). Habitualmente se programaban dos conciertos de dos bandas o artistas diferentes, dando lugar a problemas con el aforo y a que parte de los asistentes, aún habiendo adquirido el abono, se quedaran sin la posibilidad de poder asistir a los conciertos. En esta edición optaron por ofrecer un solo concierto en dos pases y, en mi opinión, me parece un acierto. Y, explicado esto, vamos con los conciertos a los que asistí en esta primera jornada.

Llegué al festival con el tiempo necesario para recoger mi pulsera de prensa y también la que me permitía el acceso a uno de los dos pases que ofrecerían María Arnal y Marcel Báges. Como a la hora del primer pase había conciertos que me interesaban, elegí el segundo y así pude ver en el precioso escenario D’Plazas Estudios Mans el concierto de Ghost Beast. La banda viguesa comenzaba su concierto pasadas las 20:00 horas y presentaba en el festival Winter’s Horns, su disco de debut, un trabajo que presentaban en directo a finales en la recta final del 2017. Desde entonces ya ha sonado en algunas salas de la zona y se nota en su sonido que ya empieza a tener rodaje su directo. Sonaron realmente bien esa tarde y sí recuerdan a Radiohead entre otras muchas influencias fantásticas, pero mientras ésa sea la única pega que se les pueda poner, no seré yo la que le ponga inconvenientes y menos a una banda que cuenta con grandes músicos con base en el jazz. Seguid así chicos.

Después de este buen comienzo, me trasladé al escenario D’Plazas Jägermusic donde en breve comenzaría a tocar una banda que me llamaba mucho la atención. También de Vigo, era el turno de Jay y con razón despertaban mi curiosidad. Sinceramente, no sabría definir muy bien su estilo pero sí decir que me gustó mucho su propuesta en la que se podían percibir influencias de la psicodelia, pop o hip hop. Haciendo uso de samplers y de instrumentos como la flauta travesera o el saxofón alto ofrecieron un concierto de sonoridad luminosa y verdaderamente interesante, aunque tuve que sacrificar los últimos temas para dirigirme hacia el Auditorio, el Escenario Rías Baixas en el que, en breve, daría comienzo el segundo pase del concierto de María Arnal y Marcel Báges.

Tanto se ha escrito de la calidad de su primer álbum 45 Cerebros y 1 Corazón, tanto de su talento y de su brillante y emocionante directo, que no se me ocurre qué añadir que resulte novedoso. Con un Auditorio prácticamente lleno, comenzaron poniéndome la piel de gallina con el tema que da título al disco y a partir de ahí ya no conseguí deshacerme de esa sensación acompañada de escalofríos mientras los reviricuetos de los que es capaz la voz de María, soberbiamente acompañada por la guitarra de Marcel, me llevaba por los maravillosos versos de ‘Canción Total’, ‘Jo no Canto per la Veu’, ‘Tú que Vienes a Rondarme’ o ‘Ball del Vellatori’. Después de algo tan grande, solo cabía una despedida con el Auditorio en pie entre aplausos y vítores y así fue.

Y como a la Illa de Arousa no solo se va a disfrutar de la música si no también de sus locales y los manjares que en ellos se ofrecen, me dispuse a cenar para poder llegar con tiempo suficiente al concierto de Soledad Vélez en el escenario D’Plazas Estudios Mans. Llegué cuando la artista uruguaya y su banda llevaban ya unos cuantos temas de su nuevo álbum Nuevas Épocas pero a tiempo suficiente para comprobar la gran afluencia de público que se había congregado en la plaza, pegarme unos bailoteos con ‘Flecha’ o ‘Cromo y Platino’, y volver a reiterarme en lo mucho que me gusta este sonido más popero y luminoso que muestra en este nuevo trabajo. Un placer volver a encontrarse con Soledad y un lujazo en un entorno tan bonito como es el puerto en una noche de verano.

A pesar de las ganas que tenía de ver a Papaya, tuve que dar por finalizada mi primera jornada del Atlantic. Me quedaba una hora de vuelta a casa, la jornada del sábado daba comienzo bien temprano y no estaba dispuesta a llegar tarde. Ya sabéis lo de la retirada a tiempo y eso 😉


Sábado, 23 de junio

Poco pasaba del mediodía cuando llegué al recinto del festival y como el primer concierto no daría comienzo hasta las 12:30, me dediqué a echar un ojo a sus instalaciones y pude comprobar que las mejoras prometidas se habían cumplido. El recinto había ampliado su espacio, había incrementado el número de servicios, de barras y además había un nuevo escenario, el Fest Galicia,  en el que las bandas podían lucirse mejor que en anteriores ediciones y nosotros disfrutarlo ¡Qué gran sorpresa nada más llegar! tanto que cuando me di cuenta ya estaban sonando Presumido en el escenario SON Estrella Galicia y corriendo que me voy para allá. Hay que decir que, cuando comenzaron a tocar, apenas éramos una docena de personas pero también que Tarci y Nacho se entregaron como si fuésemos 1.000, la prueba fue su entrega y sonido espectacular. A medida que sonaban ‘Necrotú y Yo’, ‘Ahógate’ o ‘Vendetta’ se sumaron más asistentes hasta que en ‘Esa no Era Yo’, su nuevo single, ya éramos un buen número de personas que nos entregábamos  sin resistencia a sus temas. Se despedían con ‘El Naufragio de la Girona’, uno de mis temas preferidos, con una contundencia brutal y dejándonos con ganas de más. Fántastico concierto sólo con la pequeña sombra de ser la banda que abre el festival a una hora en la que muchos se estaban peleando con las sábanas o lo que fuere.

Después de tan buen sabor de boca, me desplacé al escenario Fest Galicia y mientras saboreaba un exquisito vermut de Martini pude escuchar a las jovencísimas Mushu. Sonido correcto en el que todavía han de trabajar pero que hace albergar esperanzas sobre lo mucho que tienen que decir las nuevas generaciones. Y mientras me hidrataba y aprovechaba para ir comiendo algo, hacía acto de presencia en el mismo escenario la banda albaceteña The Niftys que formaban parte del cartel gracias a haber conseguido ser los ganadores del concurso Sonidos Mans y ya os digo que dejaron claras muestras del por qué de ese reconocimiento. Ofrecieron a manos llenas rock, blues, rockabilly, garage llevado a un sonido más actual,en un concierto directo y realmente bueno en el que consiguieron captar la atención de hasta los que estaban curioseando para hacer que se quedaran, y es que la voz de Anita no es de las que pasan desapercibidas ¡Lo que me gustan estos descubrimientos festivaleros de gafas de sol!

Después de esta grata sorpresa, retomaba el ritmo del festival para volver al escenario principal y asistir al concierto de Ivan Ferreiro y la espléndida banda que le suele acompañar. Arrancaba el concierto con ‘Casa’ y después pudimos disfrutar de un setlist en el que se fueron intercalando temas de su extensa discografía. Sus dos últimos trabajos se llevaron la palma, tanto por número de temas como por lo bien recibidos que fueron entre el público, pero también se gozó mucho de canciones como ‘Extrema Pobreza’, ‘El Viaje de Chihiro’ o ‘SPNB’ y por supuesto ‘El Equilibrio es Imposible’ o ‘Años 80’. No diré que no me gustó el concierto de Iván Ferreiro pero sí que le habría echado un poco más de sal, por decirlo de algún modo. Le he visto en mejores faenas y sé que podría haberme dejado con los ojos en blanco y no fue así. Bueno, me lo pasé bien que tampoco es necesario convertir en costumbre un multiorgasmo.

Me pasé por el escenario Martini y no para hidratarme, que sería perfectamente posible, si no para pegarme unos bailes al ritmo frenético y garajero de Los Nastys. Concierto que sirvió como desquite antes de disfrutar del concierto delicatessen del festival, el de Rodrigo Amarante ¡qué maravilla! El músico brasileño estuvo durante la mayor parte del concierto, sólo en el escenario sin más compañía que su guitarra, una amable voz y con esa clase que solo algunos artistas poseen. Con un apabullante dominio del escenario, de los idiomas y gran sentido del humor, ofreció un concierto que tardaré en olvidar por su exquisitez aunque, siendo honesta, lo hubiera gozado mucho más si hubiese tenido lugar en el Auditorio, más íntimo y cercano. Aún así, eternamente agradecida por haber podido disfrutar de algo tan maravilloso y que tan poco habitual es encontrar en festivales.

Había que asimilar algo tan sublime y no se me ocurrió mejor forma de hacerlo que contemplando desde el paseo la preciosa playa de O Bao a la vez que Bifannah llenaba el aire de psicodelia y sonidos setenteros desde el escenario Fest Galicia. Mal sabía yo lo que estaba por venir después de ese bucólico paseo.

En esta cosa mía de hablar con conocimiento de causa, allá me fui al escenario SON Estrella Galicia para ver a Yung Beef. Sinceramente, a veces es mejor vivir en la ignorancia. Ya me habían advertido previamente que aquello era muy punk, no sé si es el término apropiado pero se quedaba corto. No se trata de que no me guste el trap ni la música enlatada, se trata de que no soporto que se falte el respeto al público. Que nos llamen hipsters sin saber muy bien que quiere decir ese término, que se identifique a los gallegos con narcos conductores de planeadoras o se falte el respeto a determinados colectivos, sinceramente, no lo tolero. Si a eso le añadimos que no canta si no que pega berridos y que se baja del escenario para liarse a patadas cual macarrilla callejero, comprenderéis que no es que no me haya gustado su concierto, es que me parece un flaco favor a la música. Independientemente de gustos, se puede hacer música atendiendo a cualquier tipo de género pero siempre desde el respeto y un mínimo buen gusto aunque como bien dice un amigo, si ya sabéis cómo soy para qué me invitáis y lo cierto es que sabiendo lo que hace Yung Beef, no debería ser invitado, no solo por actitud si no porque considero que el público del Atlantic Fest no es su público potencial. Salvo unos cuantos, el resto estábamos tratando de asimilar lo que allí estaba sucediendo. En fin, prefiero no seguir recordándolo.

Después de eso comprenderéis que me volví como loca con La Plata, no solo porque necesitaba volver a ubicarme si no porque me flipa lo que hacen estos chavales. Tras esperar durante unos minutos a Diego que ante la espera inexplicable para que su concierto diera comienzo, con buen criterio, había decidio ir a por una birra, me entregué por completo a estos chavales valencianos poseedores de un rabioso y brutal directo. Y sí, bailé y canté sin mesura ‘Esta Ciudad’ y ‘Un Atasco’ ¡Benditos sean!

La cena escuchando los temas del álbum Isto é o Amor de Caxade, fue un momento mágico. Allí estaba la banda gallega, subida al escenario Martini para hacernos ver lo que es el amor, la música y lo que es componer hermosas melodías y letras. Una perfecta manera de terminar de recobrar la fe en la humanidad y prepararse para recibir a los daneses Iceage, otra rara avis en los carteles de festivales nacionales y todo un descubrimiento. Sobrados de actitud y entrega y poseedores de un sonido de tintes oscuros con reminiscencias del punk y rock de los setenta, me conquistaron con tan solo un par de temas. No les conocía hasta ese momento y no quise escuchar nada de ellos hasta verles en directo. Creo que fue una buena decisión, tengo una nueva banda a la que admirar gracias a la huella que dejaron. Fantásticos.

El festival entraba en sus horas de mayor afluencia y gran parte de la culpa la tenían las bandas y artistas que estaban por llegar. Uno de los mejores conciertos de la jornada para mí fue el de La Casa Azul y no solo por haber convertido el escenario principal en una macro pista de baile. Su directo fue sencillamente perfecto. No suelen visitar con frecuencia tierras gallegas y eso se hizo notar porque nos entregamos a ellos desde el primer tema. Con un setlist muy dinámico, una puesta en escena fabulosa y un sonido increíble, nos hicieron bailar, cantar, beber y sudar como si el fin del mundo estuviera por llegar. Fue el momento de la locura colectiva, de disfrutar y del savoir vivre musical y de eso tuvieron gran parte de culpa temas como ‘Podría ser Peor’, ‘Los Chicos hoy Saltarán a la Pista’ o ‘La Revolución Sexual’ ¡Pero qué bien lo pasamos!

Después de tremendo despiporre bailongo, el concierto de Christina Rosenvinge en el escenario Fest Galicia se me antojaba un jarro de agua fría, pero esta gran artista y la tremenda banda que le acompañan bien merecen que se le preste atención y por allí me pasé un rato para comprobar como sonaban en directo los temas de su excelente último trabajo Un Hombre Rubio. Y sí, nada que ver con el concierto que le precedía pero su directo es un exquisito bocado que se disfruta aún sin hambre.

La recta final de la jornada se acercaba aunque todavía quedaban unas cuantas horas por delante. Con la noche encima y con unas ganas tremendas de que lo gozásemos todo y más se presentaban The Vaccines en el escenario SON Estrella Galicia ¡y vaya si lo gozamos! Presentaban en el festival los temas de Combat Sports, su nuevo trabajo, perfectamente entremezclados con grandes hits como ‘I Can’t Quit’, ‘Post Break-Up Sex’ o la archiconocida ‘If You Wanna’. Los británicos cumplieron con creces las expectativas que su confirmación para el festival había creado y me consta que esa noche hicieron felices a muchos fans que les veían por primera vez en directo. No solo por ese hecho en sí mismo, si no también por el gran concierto que se marcaron.

The Vaccines habían dejado el listón bien alto para recibir a sus compatriotas Kaiser Chiefs. La banda de Leeds sería la encargada de echar al cierre a la jornada pero antes tocaba pasarse por el escenario Fest Galicia para disfrutar de la sesión de Eva A Xabi B. Yo preferí socializar y gastarme en bebida lo que me quedaba, para que engañaros, y así fue como hice tiempo hasta que llegó el momento Kaiser Chiefs que llegaron al Atlantic Fest para demostrar que siguen vivos y de qué manera.

Antes de nada diré que hacía tiempo que les había dejado de seguir porque sinceramente, sus dos últimos trabajos no me habían llamado lo más mínimo la atención y seguían vivos en mi memoria gracias a los hits que acompañaron a grandes momentos vividos. Muchas expectativas había entre el público antes de que dieran comienzo y, como si nos hubiesen leído el pensamiento, salieron a morir con ‘Everyday I Love You Less and Less ¡La virgen qué manera de comenzar! lo de la locura no había hecho más que comenzar para ir en crescendo con ‘Ruby’ o ‘Never Miss a Beat’ a la vez que Ricky Wilson saltaba y corría de un lado a otro el escenario. Es cierto que, en mi opinión, ya no están en primera fila de grandes bandas pero el calificativo de grande también se gana con un directo impecable y un saber cuales son tus puntos fuertes para hacer disfrutar al público. La noche del 21 de julio Kaiser Chiefs, para una servidora, volvieron a ganar el adjetivo de grandes. No pude quedarme a la totalidad del concierto pero dios lo que disfruté durante la hora que estuve presente. Un placer volver a reencontrarme con ellos.

En esta edición no fue posible que asistiera a los conciertos programados para el domingo, pero por ahí se rumorea que todavía resuenan los ecos de los temazos de Rayotaser y la que liaron Esteban & Manuel en la Plaza de Abastos.

En cuanto a la programación de la edición del 2018 del Atlantic Fest, diré que me ha parecido muy buena salvo alguna discrepancia que ya he comentado. En lo referente a las mejoras introducidas en la organización y en el recinto del festival, no me queda otra que felicitarles por saber escuchar y sacar partido de la crítica, parece sencillo pero no todo el mundo es capaz de hacerlo. Es por eso que defino la edición de este año del Atlantic Fest como una edición de lujo y de nuevo proclamo ¡larga vida al Atlantic Fest!

#SomosColectivo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.