Crónica del Festival Sinsal SON Estrella Galicia 2018. Apuesta real por la sostenibilidad, diversidad e igualdad.

Del 26 al 29 de julio tuvo lugar en la Illa de San Simón (Redondela) uno de los festivales con más encanto y que más apuesta por la diversidad musical, el respeto al medio ambiente y por la igualdad de género, el festival Sinsal SON Estrella Galicia. Un festival del que nos enamoramos perdidamente en su edición de 2016 y que no tenemos intención de volver a perdernos en ediciones futuras.

Su maravilloso entorno y la programación musical que suelen ofrecer ya son razones suficientes para que repitamos pero también lo son su compromiso con la sostenibilidad, la diversidad musical y la igualdad de género que, en este caso, es algo más que un titular o una buena intención. Muchos son los que se apuntan el adjetivo de sostenibles o de la igualdad de género y pocos los que cumplen los requisitos para adjudicárselos y el Sinsal puede hacerlo sin tener que sonrojarse. Eliminación del plástico en la isla, de los folletos de papel y la reutilización de material son algunas de las medidas llevadas a cabo por la organización que contribuye de manera notable al respeto por el entorno y la sostenibilidad.

SinsalSONEstrellaGalicia

En lo relativo a la igualdad de género, solo es necesario haberse fijado en los artistas que pasaron por sus escenarios durante los cuatro días de duración del evento. Sin necesidad de discriminación positiva ni alardes innecesarios, hombres y mujeres fueron protagonistas a partes iguales en el festival. Ya entrando en la diversidad musical, de nuevo me remito a su programación. Artistas llegados de África, Australia, Europa del Este o Estados Unidos; géneros musicales como el tecno, el funk-jazz, la cumbia tune, electrónica o psicodelia que hacían acto de presencia en los diferentes conciertos y, sobretodo, tratando de mostrar nuevas tendencias dentro de unas cotas mínimas de calidad.

Centrémonos ahora en la parte más lúdica y que más disfrutamos del festival, la música. En esta edición del 2018, la organización amplió la duración del festival a cuatro días agotando entradas para todos los días excepto para el jueves. Durante esos cuatro días, se pudo disfrutar de 28 conciertos entre los cuatro escenarios ubicados en la isla, repitiéndose parte del cartel del sábado en la jornada del domingo. Yo decidí asistir el domingo 29 de julio y aunque el día en la Estación Marítima de Vigo me recibía fresco y con cielos grises, he de decir que fue una jornada increíble.

La llegada a la Illa de San Simón, obviamente, se hace en barco y nada más pisar tierra me faltó tiempo para ir a ver el cartel musical programado para ese día porque, hasta el momento de llegar a la isla el cartel es secreto. Me encantó ver que iba a ser una jornada de sorpresas ¡sólo conocía a tres artistas!

Desvelado el secreto, tocaba hacer reconocimiento del lugar y curiosear en los distintos espacios ubicados en la zona central de la isla pero sin perder el tiempo que en breve daría comienzo el primero de los conciertos. El músico británico Cosmo Shelkdrake fue el encargado de abrir la jornada del domingo y de dejarnos boquiabierto mientras más de uno saboreábamos nuestro vermut Petroni. Sus increíbles habilidades vocales sobre bases electrónicas y loops arrancaban nuestros primeros aplausos y nuestras primeras sonrisas de admiración por lo que estaba haciendo. Y digo primeras porque todavía nos aguardaban muchas sorpresas y una de ellas fue ver en directo a Marem Ladson. No hace tiempo ni nada que le vengo siguiendo los pasos a esta joven artista y por fin llegó el momento de verla sobre un escenario. Con una voz exquisita y una elegancia sobre el escenario como pocas poseen, presentó los temas de su primer larga duración en el escenario New Balance de la isla de San Antón demostrando por qué es uno de los valores al alza de la escena musical nacional.

A continuación llegaba para mí uno de los conciertos que más disfruté por sorprendente y bailongo. En el escenario Buxos Fest Galicia los rumanos Karpov not Kasparov hacían despliegue de estética y sonidos ochenteros casi hipnóticos para que nos olvidáramos del momento modorra que precede a la comida. Completamente hipnotizada por su sonido y, sobretodo, por las dos bailarinas que se hacían dueñas del escenario y de nuestra atención, convirtieron el entorno del escenario en una auténtica pista de baile ¿No les conocéis? Pues poneos ya con ellos porque bien valen vuestro tiempo. Y por si no habíamos tenido suficiente baile para espabilar llegaban Esteban & Manuel a golpe de cumbia-tune para desatar controversias y alguna que otra alma verbenera contenida. Sí, más de uno se les quedó la cara desencajada nada más comenzar su concierto y ponían en duda su presencia en el festival. Más de la mitad de estos mismos acabaron bailando y cantando ‘Ela Namoroume’ o ‘La Paya Papaya’ y sumándose a la conga. Sí, yo también y lo digo sin ningún tipo de problema porque queridos, en mi humilde opinión, gusten más o menos son una tendencia musical que gana adeptos a la vez que suma conciertos y, aunque no sea el tipo de música que solemos escuchar, el “moderneo” se nos acaba en cuanto nos ponen una cerveza en la mano y una cumbia bailonga. Esto es así y punto. Por cierto, más tarde tuvimos ocasión de verles en un formato muy diferente en un concierto para los niños. Sin ningún tipo de efecto y solo con voz y guitarra dejaron ver que hay algo más que interesante debajo del autotune.

Después de este momento de aflojarse el corsé y abandonarse a la diversión sin más, teníamos dos opciones a elegir. La psicodelia de los turcos Altin Gün en el escenario SON Estrella Galicia o la electrónica y la experimentación de Mounqup en el escenario Mirador Platú. A fin de quitarme la espinita que llevaba desde algún tiempo, decidí disfrutar durante un buen rato de Mounqup y, la verdad, me sorprendió su trabajo y su voz, que en muchos momentos me hacía pensar en que era la mismísima Björk la que cantaba. Y como al Sinsal se va a verlo y escucharlo todo o casi todo, me dejé caer un ratito por el concierto de Altin Gün para pegarme algún que otro baile antes de cruzar el puente que lleva hacia la isla de San Antón para, sin desmerecer a nadie, disfrutar del mejor concierto de la jornada.

Ya me habían dicho que el concierto del músico africano Nakhane había sido uno de los más elogiados en la jornada del sábado (seis de los grupos del sábado se repitieron el domingo) y claro, sin conocer en absoluto su trabajo, esto ya había generado expectativas. No defraudó en absoluto y supero las expectativas creadas. Músico, escritor, actor, es un artista en toda la extensión de la palabra. Su presencia en el escenario, su cálida voz, su propuesta musical, su elegancia y una propuesta musical en la que el rock, el blues e incluso el pop conviven en perfecta armonía, hicieron que no me pueda quitar su nombre ni su concierto de la cabeza. Uno de los mejores conciertos que he visto y un nuevo nombre a sumar a mi lista de artistas a los que admirar.

Después de tan fabuloso concierto, todo lo que pudiera venir después parecía poca cosa pero no fue así. El concierto de La Dame Blanche fue algo digno de ver y de disfrutar. Desparpajo y ritmo a base de hip hop o salsa  a la vez que fumaba un puro y bebía ron, o el ejemplo de lo que es el empoderamiento femenino sobre un escenario,  eso fue lo que pudimos ver y gozar sobre el escenario Buxos Fest Galicia en la recta final del festival. El punto y final lo ponían los holandeses Jungle by Night, que a base de funk-jazz, muy buen rollo y ganas de pasárselo bien con el público, hicieron que despidiéramos el Sinsal como merece, bailando, disfrutando y con conga incluida.

Aunque me he limitado a hablar de los conciertos, el festival Sinsal SON Estrella Galicia también contó con actividades paralelas tan interesantes como su programación musical, como los laboratorios de sal y las performaces colectivas en movimiento de Arte y Garabato o la puesta en escena del Proxecto Terra, de Ensemble Galería en la jornada del viernes 27. Una Performance de danza y música contemporánea, compuesta por dieciocho intérpretes que resultó ser una de las propuestas más sorprendentes y elogiadas por el público.

Es posible que me haya quedado muy corta contándoos mi paso por una de las jornadas del festival pero también creo que os he dado datos suficientes para llamar vuestra atención y que tengáis a este festival como una de las citas obligadas en la agenda de festivales. Una pena que su aforo sea limitado, pero ésa es una de las características que le hacen especial y diferente, y que vuestro paso por a Illa de San Simón se convierta en una experiencia diferente e inolvidable. Para este festival y con la boca bien grande he de proclamar ¡Larga vida al Sinsal!

#SomosColectivo

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