Crónica de la 3ª jornada de O Son do Camiño 2019

Todo lo bueno se acaba y después de la reducida jornada del jueves y la mucho mejor aprovechada jornada del viernes, encaraba la jornada final de O Son do Camiño con más de 30.000 pasos acumulados en mis piernas (o eso ponía de manifiesto el contador de la aplicación del móvil), con ganas de reencontrarme con el directo de Vetusta Morla y de comprobar el estado físico y artístico de Iggy Pop. Así fue la cosa.


Sábado, 15 de junio

A estas alturas yo ya había desistido de llegar a los primeros conciertos y a aparcar a 10 minutos del recinto del festival. Con esta actitud, realista que en absoluto pesimista, mi jornada del sábado daba comienzo con el último tema de Electric Pyramid mientras cruzaba la puerta de acceso al festival. Lo siguiente era dirigirse al escenario Galicia ya que en breve comenzaría el concierto de Familia Caamagno y yo a estos chicos les tengo mucho cariño. No porque les conozca personalmente, si no porque siempre me lo paso bien en sus conciertos y porque me gusta lo que hacen y su actitud en esto del faranduleo.

Fascinada me dejaron cuando les vi salir al escenario vestidos que daba gusto verles. El escenario de negro al igual que sus trajes con chaqueta de cuello mao y al fondo, Familia Caamagno en letras bien grandes de color blanco ¡Qué elegancia, por favor! Con esto consiguieron que no les quitara ojo de encima, con su gallego con gheada hicieron que me sintiese tan a gusto como en el salón de mi casa (que hay mucho galeguista de libro por ahí suelto) y con temazos como ‘Surfistas Nazis’, ‘Fora de Control’ o ‘Castromil’ que me lo pasara teta y me metiera de lleno en el ambiente festivalero ¡Qué gusto da ver siempre a estos chicos! A ver si nos acordamos más de ellos.

Y así con el buen rollito en sus niveles más altos me fui a ver a The Hives. Cierto que estos suecos ya llevan su tiempo, cierto que lo de publicar un nuevo disco parece que les diera pereza pero también es muy cierto que saben muy bien como llevarse al público y que tienen hitazos que, quien más quien menos, podría cantar hasta dormido. Sus intenciones quedaban bien claras nada más salir al escenario, vestidos de  fiesta con smoking blanco y pajarita negra, pusieron patas arriba O Monte do Gozo con ‘Come On’. Pell Alqmvist ejerció de perfecto maestro de ceremonias, dirigiéndose a sus “amigos galicianos” en castellano durante todo el concierto, reclamando su aplauso cada vez que tenía ocasión y hasta pidió que le cantáramos el cumpleaños feliz a su compañero a la batería Christian Grahn.  Este encantador de masas además consiguió que bailáramos y nos dejáramos la voz cantando con ‘ Go Right Ahead’, ‘Hate to Say I Told You So’ o ‘Walk Idiot Walk, con cierta retranca gallega presentó el nuevo single ‘I’m Alive como la nueva canción del “nuevo disco que no existe” de The Hives ‘, y que O Monte do Gozo estallará con la bomba letal que es ‘Tick Tick Boom”.

Al finalizar su concierto un amigo mío dijo, “yo después de esto ya me puedo ir para casa”. Quedaba mucho por ver pero después de tremenda fiesta y del vacío de energía que supuso ¿quién podría pensar en superarlo? Sin embargo, aunque de otro modo, si se hizo aunque todavía faltaba para saberlo. Antes de eso tocaba ver a los sevillanos Full en el escenario Galicia y la verdad, qué mala suerte tocar después de The Hives y antes de Vetusta Morla porque el que más y el que menos estaba más ocupado en saciar sus necesidades básicas que en prestar atención al fantástico directo de Javi Valencia y los suyos.  Venían presentado su nuevo trabajo Capadocia y creedme si os digo que escuchar ‘Alfombra Roja’ en directo fue una auténtica gozada, al igual que lo fue bailar al ritmo de ‘Zombis’ o cantar a voz en grito ‘Adiós’ perteneciente a Mi Primer Atraco, su álbum de debut. Sonaban cañón y hubieran merecido una hora en la que el reclamo de atención no fuese tan complicado pero bueno, contra ese tipo de cosas poco hay que hacer. En cualquier caso, un auténtico placer volver a encontrarme con ellos.

Una vez más, subir y bajar para plantarme en el escenario Estrella Galicia para ver a Vetusta Morla y con todo lo que me gustan diré que tampoco estaba especialmente ansiosa. Será cosa de que con su anterior gira me pegué un buen atracón de conciertos suyos o que siendo Mismo Sitio, Distinto Lugar un fantástico trabajo, sus canciones no me llegan del mismo modo que lo hicieron las de La Deriva. Pero queridos, los vetustos son muy grandes guste o no guste y fue escuchar ‘Deséame Suerte’ y volver a sentir el cosquilleo que se siente al estar asistiendo al directo del mejor grupo nacional existente en este momento. Por la calidad de sus trabajos, por su incontestable directo, y ya sea con temas nuevos como ‘Palmeras en La Mancha’, ‘La Vieja Escuela’ o ’23 de junio’, o las más conocidas ‘Maldita Dulzura’, ‘Golpe Maestro’, ‘Sálvese Quién Pueda’ o ‘Valiente’, es imposible no rendirse ante ellos. Están intratables, suenan compactos y sin fisuras, Pucho se ha convertido en el perfecto front man, cantando, bailando, improvisando letras y paseándose a gusto entre el público como quien pasea un domingo por el parque ¿He dicho que son la mejor banda nacional existente? Y por si fuera poco, respetando y teniendo presentes a sus compañeros de profesión y festival. Me flipó ver como Pucho en la extensión de ‘El Hombre del Saco’ introdujo estrofas de ‘Malamente’ de Rosalía o ‘Fuego en la Radio’ de Kitai. Si se puede ser más grande, Vetusta Morla lo será.

Ya os digo que yo por mí me hubiera ido ya si no fuera porque sentía la necesidad de ver a Iggy Pop. Antes de eso, cambié a Bad Gyal por hacer cola en los servicios, beber y socializar y, después de eso, busqué un buen lugar para recibir como se merece a un artista que es historia viva del rock y del punk. En un escenario de decoración sobria pero en mi opinión muy elegante, Iggy Pop se presentaba en O Son do Camiño al ritmo de The Passenger y no sabría deciros la sensación que causó en mi verle moverse sin descanso con el torso desnudo por el escenario. Sentí admiración y respeto pero me faltó algo. No sé, cosas mías… Lo que es innegable es que tanto él como la banda que le acompañaba sonaban brutales y, en cualquier caso, siempre podré decir que yo vi a La Iguana en Santiago de Compostela interpretando ‘Lust for Life’.

Así como otras bandas considero que salieron perjudicadas por los cambios de hora de último momento, he de decir que a EME Dj le vino de perlas. Pudo llevar a cabo su sesión a una hora en la que la afluencia de público era masiva, cosa bien distinta si lo hiciese después de David Guetta y yo bien que me alegro por ella. Con su sesión de fondo y mi cena al modo teriyaki en mano, me alimentaba a la vez que me marcaba algún que otro bailecito. Y como lo de ver a David Guetta no era la mayor ilusión de mi vida, estaba algo cansada y todavía me quedaban treinta minutos de paseo hasta el coche, decidí dar por concluida la segunda edición de O Son do Camiño.

Como ya he manifestado, no es la edición en la que su cartel más llamase mi atención pero pude descubrir a los enormísimos Graveyard, gozarlo con Familia Caamagno, The Hives e Igloo, mostrar mi admiración por Bloc Party y Rosalía, respetar por talento y grandeza a Iván Ferreiro o Vetusta Morla, volver a encontrarme con bandas como Second o Full y disfrutar de un acústico de Richard Ashcroft. Y lo que me he perdido por no llegar a tiempo. Cómo para hacerle ascos 😉

#SomosColectivo

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