Crónica del sábado del Portamérica 2019. Cocktail de boleros, rock, pop y electrónica

Sí, tal y como indica el título, todo eso se pudo escuchar en la jornada del sábado del Portamérica. La verdad es que diría que hubo momentos en los que gocé más de un vermú que de alguno de los conciertos programados, pero bueno, tiene que haber gustos para todos ¿no?

Después de una jornada del viernes en la que disfruté mucho con casi todo lo que pude ver, afrontaba el último día del festival con muchas ganas y sí, con ganas de vermú aunque se hizo esperar un poco el que me diese ese gusto. Pero yo estaba allí no solo para beber, también para ponerme hasta arriba de música y así fue.


Sábado, 6 de julio

La fiesta comenzaba bien temprano con el concierto de los ganadores del concurso Sonidos Mans, Berta Franklin, al que le seguirían Cándida y Cumbia All Stars. Pero mi llegada al recinto tenía lugar después de haberme tomado un café solo bien cargado y poco antes del concierto de Mon Laferte.

Muchas buenas críticas había oído y leído de Mon Laferte y mucho me la habían recomendado. Antes de ese día había escuchado algunos de sus temas y me parecía una gran artista. El paso de gran artista a diosa lo dio a mis ojos, con tan solo oírla cantar la primera canción. Divina con un vestido amarillo que debía verse hasta en Santiago de Compostela y acompañada de una banda tan elegante como talentosa, la cantante de origen chileno y corazón mexicano conquistó a todos los presentes en la Carballeira sin demasiado esfuerzo. Y es que cuando ofreces una interpretación en la que puedes juntar los adjetivos brillante, exquisita, elegante y pícara, lo de conquistar lo tienes chupado. Nosotros nos lo pasamos en grande cantando y bailando ‘Tu Falta de Querer’, ‘Amárrame’, ‘Mi Buen Amor’ o ‘No te Fumes mi Mariguana’, y me atrevería a decir que Mon Laferte y su banda también. Ojalá de nuevo por tierras gallegas para poder volver a disfrutar de esta gran artista.

Después de tan fantástico espectáculo, parecía que todo lo que viniese después sería pasatiempo pero no. En el escenario Xacobeo 21 comenzaba el concierto de De la Purissima y yo quería ver eso. Su interpretación en el Showrocking  junto a Pablo Lesuit en la jornada del viernes, llamó mi atención y mi curiosidad por verla con su propio espectáculo. Con una propuesta oscura, desafiante y muy diferente de lo que había visto (y vería) hasta el momento, De la Purissima cumplió las expectativas que había generado en apenas unos minutos el día anterior. Me gustaría haber escuchado en sala canciones como ‘Santa Frívola’ o ‘Promiscuidad’ y mucho tiempo antes de esa tarde ya que lleva diez años en el faranduleo, pero no ha sido así y por lo que me pareció entender creo que tampoco tendré oportunidad. En fin, la vida y sus cosas.

La tarde seguía con uno de los conciertos más esperados para muchos, los madrileños Sidecars. Allí me quedé un par de temas para comprobar que, efectivamente, tienen un sonido impecable pero que siguen sin decirme nada, por lo que aproveché para socializar y esas cosas. El siguiente concierto que estaba programado en el escenario Xacobeo 21 llamaba mucho más mi atención. Era el turno de la banda argentina de rock Los Espíritus y qué maravilla fue verlos en directo. Sí, ya sé que me pones un poco de rock setentero y psicodelia y ya me tienes ganada pero soy así y hay que quererme. Además y, esto ya no es defecto del animal, sería faltar a la verdad si no se dice que tienen un buen directo. El caso es que estuvieron presentando los temas de su último trabajo publicado, Aguardiente, y fue como un sueño de una noche de verano ver caer la noche en la Carballeira con el sonido envolvente de sus psicodélicas guitarras.

Creo que pocos dudan de que el gran nombre de la jornada era Andrés Calamaro y quedó más que claro ante la gran afluencia de público que se había congregado para su concierto. La estrella argentina se presentó con tremenda bandaza a ritmo de ‘Alta Suciedad’ y a partir de ahí hizo las delicias de unas y otros tanto con temas de su etapa como solista como de la época en la que fue componente de Los Rodríguez. Diré que durante una época de mi vida seguí mucho a Andrés Calamaro pero actualmente no me aporta nada, con lo que saciada mi curiosidad inicial aproveché para cenar y además dar un paseo por el mercadillo en el que se podían adquirir cosas bien rebonitas.

El momento cena, visita al mercadillo y posterior socialización se me fue un poco de las manos por lo que  apenas pude ver un par de temas de Pablo Lesuit. Por lo que pude apreciar, pop de autor con influencias de sonidos latinos que sirvió como buen anticipo para lo que estaba por llegar. Depedro y su banda daban comienzo a un concierto que muchos tardarán en olvidar. Y digo esto no solo porque este hombre es un artistazo al que poca o ninguna pega se le puede poner, si no porque el momento de tocar en medio del público con toda la banda es para recordar ¿o no?

Algo bastante diferente tenía lugar a continuación en el escenario Xacobeo 21. El Lado Oscuro de la Broca estaban allí para ofrecernos un directo contundente como pocos. Rotunda base rítmica, muros de guitarras y un sonido que en ocasiones resulta casi hipnótico, son las señas de esta banda zamorana que presentaba en el festival Salvaje Oeste, su último trabajo. Siendo una gozada verles, me pareció que la hora programada para su concierto no fue la más acertada, tanto por el estilo de música como por los conciertos que le precedían. Aunque por otra parte y dejando a un lado minucias, cierto es que cualquier hora es buena para disfrutar de un directo tan brutal como el suyo.

Cuatro gatos quedábamos para ver a Presumido porque los demás estaban bailando con la sesión continua de la Duendeneta. En fin, cada loco con su tema pero os diré que los que cambiasteis música en directo por sesión Dj, os perdisteis uno de los mejores conciertos de la jornada. Tarci y Nacho hicieron gala del gran trabajo que están realizando. Presentaron los temas de sus dos últimos Ep’s, Invierno y Primavera. Sonaron increíbles ‘El Rey Azotado’, ‘Lágrimas de Belladona’ o ‘A la Guillotina el Miedo’, pero también fue toda una experiencia comprobar como ganan calidad con el tiempo ‘Ahógate’, ‘Necrotú y yo’ o ‘El Naufragio de la Girona’. Estos chicos curran mucho y eso se está notando tanto en el sonido de sus trabajos en directo como en el cuidado que ponen en la puesta en escena e iluminación. Conciertazo de Presumido y poco más hay que añadir.

Con su concierto daba por concluida la octava edición del Portamérica. Una edición en la que la organización amplió el recinto para que pudiéramos disfrutar sin agobios de la música y movernos por el festival con comodidad sin necesidad de tener que andar a empujones. En mi opinión y según lo visto, brillaron especialmente las propuestas latinoamericanas y bien que me alegro. Es siempre un gusto dejarse contagiar por su creatividad, frescura y calidad musical. Nuevos aires y nuevas músicas que enriquecen y a las que bien vale la pena hacerle un hueco en las programaciones de festivales. Bueno, y si hay quien no lo que considera así, siempre nos queda el Portamérica ¡Larga vida!

#SomosColectivo.

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