Festival Sinsal SON Estrella Galicia 2019. Paraíso natural y musical.

Cuando comento lo mucho que me gusta la propuesta del festival Sinsal, siempre hay quien me dice algo así como “es que pagar un abono y no saber quién va a tocar…”. Tiene que haber de todo en el mundo, pero si se conoce un poco el trabajo que vienen realizando, tanto en los eventos que organizan durante todo el año, como en el propio festival, debería quedar claro que la calidad de programación musical no va a fallar. Nunca falla, independientemente de gustos o preferencias musicales.

Pero el Festival Sinsal me tiene conquistada no sólo por las propuestas musicales venidas de cualquier parte de mundo que nos ofrece. Me enamoró hace ya unos años por el cuidado y respeto que tienen por el medio ambiente, por la calidad que suelen ofrecer en su zona gastronómica, por las actividades paralelas que ofrecen junto a la programación musical (visitas guiadas por la isla, catas de cerveza, laboratorios fotográficos o talleres de origami entre otras) y, cómo no mencionarlo, por su increíble localización y el siempre maravilloso (da igual las veces que lo hagas y que la ría de Vigo la lleves en tu retina desde que tienes uso de razón) traslado en barco desde el puerto de Vigo hasta la Illa de San Simón.

La décima edición del Festival Sinsal Son Estrella Galicia tuvo lugar del 25 al 28 de julio y, un año más, el Colectivo se dejó ver por la Illa de San Simón para dejarse sorprender con lo que nos tenían preparado. De las cuatro jornadas del festival, escogí ir la jornada del domingo, la del 28 de julio. Cada jornada tiene un ambiente y públicos diferentes, y el del domingo es mi preferido. Niños, sus padres y un público, en términos generales, con ganas de disfrutar de la música y de una jornada festiva sin necesidad de esos “incómodos excesos” que con frecuencia se encuentra una en el mundillo festivalero (igual me estoy convirtiendo en señora).

Mi llegada a la isla se produjo pasado el mediodía, tiempo más que suficiente para recoger mi pulsera saludar y echar una charleta con la siempre amable y dispuesta Arancha y dar un paseo por la isla con tranquilidad. Conociéndola ya de otros años, siempre es un regalo para el alma sentir la brisa de la ría mientras cruzas el puente que te lleva a San Antón, sentir como años de historia te observan a través de sus edificaciones y sus centenarios eucaliptos y perder la mirada en la Ría sentada en alguno de sus miradores.

Con todos los asistentes en la isla y perfectamente ubicados los escenarios, las zonas de restauración y el puesto de Petroni (¡qué delicioso vermut!), daba comienzo la actividad musical a las 13:10 horas en el escenario SON Estrella Galicia. La programación del domingo estaba compuesta por un ramillete de bandas y artistas que ya habían tocado en las anteriores jornadas y, en mi opinión, la selección fue fantástica.

La encargada de dar comienzo a la última jornada del festival fue la banda originaria de Malasia The Venopian Solitude, y qué gran descubrimiento querid@s. Su música está cubierta de un exotismo magnético que tanto vale para ser cantada a los niños como para hacernos bailar sin complejos ni miramientos. Además de eso, su vocalista resultó ser una mujer, además de despertarme una tremenda ternura, simpática y cercana que nos arrancó risas y sonrisas sin demasiado esfuerzo gracias a su fino sentido del humor.

Sin duda un magnífico comienzo que despertó definitivamente mis ganas de empaparme de música pero también mi apetito. Así que hice un pequeño descanso para comer algo y, al terminar, me dirigí hacia San Antón con tiempo para poder escuchar los últimos temas del concierto que estaban ofreciendo Gaye Su Akyol. Una banda llegada de Estambul emulando a  superhéroes  con un vestimenta un tanto extravagante pero que encajaba muy bien con su propuesta musical. Buen directo, peculiar sonido pero no consiguieron engancharme.

La sobremesa corrió a cargo de una artista que ya me resultaba familiar, Surma. Cuando llegué al escenario Buxos, pude comprobar que la artista portuguesa se lo estaba pasando tan bien o mejor sobre el escenario como los que allí estaban dejándose envolver por los ambientes sonoros que para nosotros estaba creando. No había tenido la oportunidad de verla hasta ese momento en directo y diré que me sorprendió gratamente, tanto por su entrega como por su diferente propuesta.

Del escenario Buxos Fest Galicia a la cafetería a tomarme un café de sobremesa, que no solo de vermut vive una, y de ahí nuevamente al escenario SON Estrella Galicia para asistir al concierto de Stuff, una banda belga que está recogiendo buenas críticas allá por donde va. Diferentes festivales europeos han disfrutado de su directo y su interesante propuesta instrumental que se mueve entre la música electrónica, el jazz y la experimentación.

Poco tenía que ver esto lo que estaba a punto de descubrir en el escenario New Balance en San Antón y es que el directo de Liniker e os Caramelows me gustó muchísimo. La banda brasileira derrochó clase, talento y elegancia sobre el escenario. Con una atractiva puesta en escena (no podía apartar mis ojos del vestido rojo que llevaba Liniker), hicieron las delicias de todos los presentes llevando las raíces de la música negra hacia sonidos más tropicales con acento brasileño. Fascinada me dejaron. Sin duda una de las bandas que más me impactaron de esta edición.

A lo tonto, a lo tonto, estábamos entrando en la recta final del festival y sin saber todavía lo que nos esperaba, pero ya llegaremos a eso. El siguiente concierto programado tenía lugar en el escenario Buxos Fest Galicia. Hasta allí que me fui para descubrir a los ingleses Teleman. Como buenos anglosajones, nos ofrecieron unas cuantas píldoras de buen pop inglés independiente y es que, amiguis, si en algún lugar se mama, se elabora y se cuece buen pop, ese lugar es la isla británica y esa tarde se pudo disfrutar de un buen referente. Directo impecable y bien disfrutón.

Lo cierto es que disfruté mucho de todo lo que había podido ver hasta el momento pero ya os digo que ni por asomo podía imaginar lo que estaba a punto de llegar, aunque algo ya me habían dejado caer. Llegaba el último concierto de la jornada, el ciclón Michelle David & The Gospel Sessions y eso fue un fin de fiesta por todo lo alto y todo lo demás simples aproximaciones. Directo impresionante, actitud arrolladora, mujer simpática y comprometida Michelle y BANDAZA los músicos que la acompañan. Soul, gospel, en resumen, lo mejor de la música negra en la voz de tremenda vocalista. Bailamos, aplaudimos, vitoreamos y gozamos como perras con el arte y poderío de Michelle y sus chicos. Ojalá volver a cruzarme con ellos de nuevo pronto, aunque no lo veo yo muy factible… Bueno, la esperanza es lo último que se pierde 😉

Con este buen rollo, la sensación de haber vivido como en una especie de paraíso musical durante unas casi doce horas, abandoné San Simón con una pizca de nostalgia, echando ya de menos lo vivido, pero también con una sonrisa por los buenos momentos que, una edición más, el festival Sinsal SON Estrella Galicia me había ofrecido ¡Nos vemos en un año, Sinsal!

#SomosColectivo

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